Uspjeh (2019) o Success de HBO en Croacia

La ficción audiovisual se está convirtiendo en una nueva forma de expresión del lenguaje literario y estético. El auge de las grandes cadenas del streaming y su introducción —cada día, a más— dentro del último rincón del planeta es una obviedad. Si Netflix está sondeando sus posibilidades en el mercado africano —suena chocante, pero es verdad— su contrincante, la vetusta HBO, se ha centrado en la vieja Europa que se enfrentó en la última guerra contemporánea, caso de la otrora exyugoslavia. Las cosas han cambiado mucho, en estos últimos 25 años. Aquel paisaje y ahora mismo, la producción televisiva del gigante norteamericano tiene varias bases operativas de desarrollo de proyectos. Desde los Balcanes, a la vecina Centroeuropa. Proyectos que hemos visto desde Chequia con Pustina (2016), Rumania y su magnífica Umbre (2014) o Polonia, The Border (2014). Ahora, habría que sumarle la maravillosa creación croata; Uspjeh (2019) que en serbocroata, significa éxito y para la audiencia norteamericana se ha traducido como Success (2019). Los productores del proyecto son Johnathan Young (HBO Europe) y Ana Balentovic (HBO Adria). Al lado de la productora local Drugi de la ciudad de Zagreb. Una historia de seis episodios escrita por el macedonio Marjan Alčevski (un guionista con gran futuro) y dirigida por el oscarizado Danis Tanović, con la ejemplar, “En tierra de nadie”(2001). Una mano que se nota tanto en la dirección —de unos actores muy notables— y la perfecta narración ceñida a un montaje muy elegante. El resultado no puede ser más prometedor. A modo de cuento Caverniano y en un línea muy Altman nos encontramos con tres absolutos extraños, los cuales, se unirán a través, del azar, en una serie de incidentes desafortunados; cuando intenten ayudar a una víctima por el asalto de un tipo muy violento. A medida que las consecuencias de sus acciones se filtran en cada aspecto de sus vidas; estas personas de diferentes orígenes: deciden recuperar el control de sus vidas. Es una oda amarga a la ciudad de Zagreb, que brinda una visión oscura de las diversas estructuras de la sociedad actual, a través de las vidas de las personas comunes y corrientes conducidas por la misma sociedad. En la moderna capital croata, Success, disecciona las capas de una sociedad urbana, diversa y moderna.

Explorando temas tan interesantes desde el punto de vista del análisis interpretativo, como la frustración, la alienación y el deseo de liberarse de las trampas de la vida cotidiana. Uspjeh o Success, como gustan en USA: es un drama bellamente escrito que roza la superficie de la vida urbana contemporánea. Una historia apasionante que desenreda hilo a hilo. El relato universal de la vida: alegría y desencanto por ser mejores cada día. Aquí nos vemos delante de unos personajes deliciosos: el padre de una familia en apuros que está a punto de perder su casa; Kiki (Toni Gojanovic), la bella joven estudiante y volcánica Blanka, una actriz muy interesante (Tara Thaller). Posiblemente, la gran protagonista —de entre todos los que completan este cuento cotidiano— una chica llena de sueños, entre la adolescencia y la seducción del nuevo capitalismo que envuelve a ese Zagreb Noir.  Siendo la victima de una relación humillante y dolorosa, junto a su novio Viktor: un chico guaperas, caprichoso y muy agresivo. Después, esta una mujer Vinka (Iva Mihalic) que le acaban de ascender en el banco donde trabaja. Cuando de camino, en el coche, a raíz de un atasco es golpeada por un sicario y termina con múltiples contusiones y un brazo roto. Su esposo, Ivo (Goran Bogdan), un actor con un puñado de rodajes, gran profesional; es un abogado que trabaja en el gabinete de relaciones económicas de la capital balcánica con la UE. Se muestra nervioso y acosado por el crimen organizado. Por último, entra en escena, el hombre enigmático y de algún modo el líder del grupo.

 

 

De un gran parecido, con al actor británico, Hugh Laurie de House: El arquitecto Haris interpretado por (Uris Fehmiu) que se siente atrapado —nuevamente— por un encargo de un edificio de lujo que esconde irregularidades y apesta a corrupción política. Una noche tras una discusión que venía de largo, el novio de Blanka, Viktor (Pavle Matusko) persigue a Blanka, que le acaba de dejar y comienza una discusión fortísima. En el intento de defender a la chica, los otros tres coincidirán en un parque, que marca la noche croata. Cada uno tenía asignado el papel que te da la vida. Empero por el caprichoso azar, hace que todos ellos se conviertan en cómplices del asesinato del cruel y fogoso, Viktor. Una muerte de la que nadie le interesa estar implicado debido a que —el muerto de esta historia— es hijo del capo criminal más temido de la capital, Danilo, interpretado por uno de los mejores actores del cine croata: Goran Navojec. No podemos olvidarnos del factor de la indefensión y quien vela por los derechos y la seguridad de los ciudadanos: la policía de Zagreb. Aquí aparece una actriz con mucho carácter y creíble que es la inspectora Kalic (Marija Skaricic). Cuestionada y acosada, continuamente, en su trabajo. Además, de vivir con la espada de Damocles del clan mafioso, en cada paso que va dando. La acción sigue las historias entretejidas de esos extraños, salvadores. Cada uno luchando contra su vida cotidiana, en la ciudad, que vinculó de manera irrevocable al affaire impulsivo. A medida que las consecuencias de sus actos comienzan a atraer cada aspecto de sus vidas.

 

 

Esas mismas personas, comunes y corrientes, con cómplices historias diarias; deciden recuperar el control de sus vidas. Zagreb parece una verdadera metrópolis europea, no una aldea balcánica en el fin del mundo. La BSO es genial, y la música de los años 60 retro de autores locales, parece que nos encontremos escuchando lounge y temas de culto, entre covers de época (el recuerdo de la banda sonora de Kiling Eve o Sharp Objects está ahí) provoca un entusiasmo en la sincronización del visionado.Tanović nos dibuja esa nueva radiografía de la sociedad de Zagreb. La pujanza económica de uno de los países con mayor crecimiento de las enfrentadas exrepúblicas balcánicas. Una ciudad que quiere prosperar e invertir, en grandes infraestructuras y centros de negocio, mientras parece quedarse atrás, en otros temas. Lo perverso del sistema, es que como el que no quiere, simulando ingenuidad, y aparentando; no darse cuenta que el pasadizo más corto para ello, es la senda de las corruptelas de la actual sociedad capitalista. El mismo, que día a día, atrapa a la vieja Europa. Aquel que se revela con sus actuales sentimientos de desamparo, dentro de una enquistada frustración, de la vida en esta nueva Croacia. A la postre, una muestra realista, del día a día de aquellas viejas repúblicas yugoslavas, que mancillaba, el tirano Tito y ahora pelean por encontrar un sillón lo más burocráticamente confortable en Bruselas.

 

 

 

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De Dag (2018) El gofre poliédrico belga

 

Siguiendo con el nuevo itinerario de nuestra publicación; en busca de nuevas ficciones audiovisuales por todos los rincones del planeta. Hemos topado con una genialidad Made in Belgium. Ya sabemos de sobra que los belgas se caracterizan por su riquísimos Gofres y excelentes bombones. Lo curioso de la nueva hornada de realizadores —de este divido país— es que la gran mayoría de las producciones se llevan a cabo en territorio flamenco. También, hemos visto cosas muy interesantes, en la parte Valona, caso del thriller: “La Trêve” (2015) en Sundance TV y Movistar. Pero lo de estos tipos está calando muy hondo. En EE.UU, no paran de halagar el nuevo producto de los creadores de De Dag “The day 1” (2018). Cuando los productores de la serie; Jonas Geirnaert y Julie Mahieu y el productor ejecutivo de Telenet John Porter: afirmaron que “De dag”(2018) es la mejor ficción criminal de este año. No se estaban marcando un lobo.

 

 

Una vez visionados los primeros 6 episodios; sigo todavía en un estado de shock. Evidentemente, si vieron otras dos joyas de estos creadores como fueron “Beau Séjour” (2016), producida por Netflix —mediante el convenio de coproducciones con los países, donde exhibe su material— y “Tabula Rasa” (2017), distribuida por el gigante del streaming de Scotts Valley. El thriller belga está rompiendo muchos esquemas desde que David Fincher abrumara al mundo con su film de culto; Seven (1995). Qué es lo que hace de De Dag (2018) un producto pluscuamperfecto: su frescura, la ejecución en la dirección, con planos realmente originales y que dentro del lenguaje narrativo nos hacen cómplice de toda la historia, que gira, tuerce, vuelve al inicio, le da tiempo a fumarse un pitillo y tocar una subtrama que aparentemente es prescindible. Ahí reside la inteligencia de este producto, en hacer de lo insubstancial, algo erudito.

 

 

A partir de un atraco a una sucursal bancaria de un pueblo flamenco residencial. Comienza un tira y afloja entre los atracadores y las unidades de policía que se acostan en los alrededores. Comienza una historia, entre los aromas de Lumet y la histeria del gran carnaval de Wilder. Una situación asfixiante y a la vez inquietante, donde los puntos de inflexión y observación son imprescindibles. A medida que transcurren los episodios la piezas del puzzle comienzan a tener sentido. No por ello, habrá, golpes y nuevos giros de guion que dejarán al espectador fuera de cobertura. A destacar, el elenco de actores, muchos de ellos, casi familares de los espectadores de las series salteadas de Beluga. Caso de Bob Snijers, Jeroen Perceval, Lynn Van Royen, Lukas de Wolf, Sofie Decleir, o Willy Thomas. Lo dicho, si parpadean o se van al WC, están perdidos. Pongan la tecla en pausa y vuelvan a darle al play. Nota: 8,2

 

The Cry (2018) “El dolor del alma y la mentira”

 

En 200mgHz, iniciamos el nuevo año con nuevas series. Vamos a intentar bucear en los 5 continentes, a través, de la webesfera. El fenómeno de la ficción está creando una compleja red de sinergias audiovisuales, donde convivimos cinéfilos, seriefilos y gente que adora la literatura. Habría que añadir la coletilla del escritor Jorge Carrión y ese gran título de su libro sobre las series más creativas de los inicios del S.XXI; Teleshakespeare. Bien, ya han terminado unos Globos de Oro, donde hemos visto cosas interesantes y nos atreveríamos a significar el golpe de efecto de la sorpresa y la decepción. Desde la ejemplar The Americans (2013) a la maravillosa Patricia Arquette en Escape to Dannemora (2018). Series comentadas y muchas de ellas—dentro del Top 30 de la redacción— con muy buenos premios. Pero, el pasado ya es hemeroteca, y hoy, ya estamos cumpliendo los primeros 8 días del año. Aquí llegamos con nuestra primera recomendación: “The Cry”(2018) emitida por Sundance TV y BBCOne. Producción británica, dentro de un proyecto de colaboración, junto al consejo audiovisual del estado de Victoria (Australia).

 

 

Dirige un notabilísimo Glendyn Ivin, doctorado en Cannes en el año 2003 con una ópera prima el cortometraje “Cracker Bag” Palma de Oro. Un clásico del audiovisual australiano, esencialmente, como realizador de miniseries del país de los canguros. Aquí, nos encontramos con dos actores de gran carisma, los cuales, sustentan el argumento de esta dolorosa y cruel historia. A partir, de la adaptación de la novela original de Helen Fitzgerald, en manos, de la guionista Jacqueline Perske; nos traslada a una trama, en lo más hondo, del dolor del alma de unos padre. El matrimonio entre Joanna Lindsay (Jenna Coleman, actriz británica, conocida por sus papeles de Dr.Who) y su compañero, un jefe de prensa del gobierno escocés, de origen australiano Alistair Lindsay (Ewen Leslie, australiano) que dejó muy buen sabor de boca en Top Lake (China Girl) (2017). The Cry, atisba, algunos trazos de la gran Nicole Kidman de The Big Little lies (2017), la singular Ruth Wilson, The Affair (2014) y también, a Jessica Biel en The Sinner (2017). En The Cry (2018) observaremos un viaje oscuro y tortuoso del día a día de una pareja rota.

 

El concepto de paternidad del nuevo occidente, la crisis de identidad, las mentiras y la perdida de lo único que podía hilvanar a la unión como pareja: se desmorona. Glendyn Ivin ha puesto sobre la pantalla un modelo narrativo, de tiempos fracturados  que se desplaza , con el ya célebre recurso del Flashforward para crear un lenguaje audiovisual sobre el esquema de un tiempo que viaja como un carrusel de feria. El pasado es presente, el futuro es presente y el presente está en todos los tiempos. Un magnífico trabajo, donde las hebras narrativas tienden girar, en pequeños apretones, de esa soga que aprieta tenazmente los movimientos de la pareja protagonista. A destacar la exesposa de Alistair, una fantástica Alexandra Lindsay, interpretada por una maravillosa (Asher Keddie), y cómo no, la hija adolescente que tuvieron en común Chloe (Marella Kavanagh). Lo dicho, 4 episodios de 60 minutos y un estupendo thriller psicológico. Dónde Uds. asistirán a la insoportable degradación de un matrimonio con un trasfondo —realmente tóxico— que les mantendrá pegados a la pantalla de su dispositivo de TV. Seguiremos informando Nota:7,7

 

The Top 10 albums of 2018

 

1. Paul Weller “True Meanings”


2. Courtney Barnett “Tell Me How You Really Feel”

 

 

 

3. Elvis Costello & The Imposters “Look Now”

 

 

4. Mitski “Be the Cowboy”

 

 

5. Richard Thompson “13 Rivers”

 

 

6. Rolling Blackouts Coastal Fever “Hope Downs”

 

 

 

7. 1975 “A brief Inquiry Into Online Relationships”

 

 

 

8. Snail Mail “Lust”

 

 

 

9. Kurt Vile “Bottle It In”

 

10. Low  “Double Negative”