Vikings (2013-2019) el Valhalla de M. Hirst

 

El director Michael Hirst se ha construido una excelsa reputación como creador de historias y obras de época, que son historia universal y parte de la cultura, de la TV de luxe, como: “The Tudors”, “The Borgias” o la reina “Elizabeth”(1998). Esta película fue el enamoramiento de Hirst con la historia de su país, ya que volvió a repetir film, con en el mismo director y equipo en 2007. Aquel primer debut en la gran pantalla (primera nominación al mejor guion en los BAFTA) y el descubrimiento por la crítica internacional —de la excelente actriz australiana Cate Blanchet— maceró a un gran estudioso del guion y el arte audiovisual. Un estudiante de historia que pasó un tiempo en Oxford y en la London School of Economics; escribe los episodios basándose en su minucioso método de investigación. Empero, el intuitivo MH, en el verano de 2008, comenzó a imaginar y darle vueltas por su cabeza, sobre una gran drama para la televisión basado en la mitología nórdica. Algo caprichoso y como no, animado por un par de copas de vino de más, en Francia. Ahora, en pleno 2019, se halla estupefacto, por la meteórica ascensión de la serie Vikings bajo su control y el equipo del prestigioso canal de TV Channel History, en Canadá. Después de 5 temporadas de gran éxito, este gigante, es visto por millones de fans en más de 250 países del globo terraqueo.

 

A partir de todo este boom, el propio M. Hirst reflexiona sobre uno de los elementos más fascinantes de la historia del pueblo vikingo: cómo aquellos merodeadores pasaron de ser paganos, a cristianos alrededor del año en el año 1.000 d. C. A finales, de la era vikinga. “Eran guerreros formidables y magníficos navegantes, empero su cultura: sus dioses, todo lo demás acerca de ellos fue reprimido deliberadamente por los monjes y por los cristianos escandinavos cuando, por supuesto, después de 400 años, más o menos todos los países escandinavos se hicieron cristianos, y derribaron los templos paganos”, comentó Hirst en un medio de comunicación relacionado con la historia antigua de los EE.UU. Hicieron todos los esfuerzos posibles para destruir cualquier evidencia de vida y creencias paganas. El drama está nebulosamente basado (o en gran parte imaginado) en la vida de un granjero nórdico convertido en explorador llamado Ragnar Lothbrok. Es en parte un estudio sobre liderazgo, ya que Lothbrok gana poder y debe maniobrar con cuidado (y con violencia) entre los jefes vikingos y los reyes europeos para mantener ese poder.

 

 

Las guerras llenan el espectáculo con batallas de hachas, espadas y escudos, donde la sangre cae a borbotones. Pero, en medio de esa violencia, encontramos giros en la trama que involucran disputas fraternales, personajes fuertes, incluidas mujeres rubias con espadas con temibles cortes de pelo, y unos hermosos parajes de Irlanda, Canadá y los fiordos noruegos. Se atisba una fauna y flora en estado salvaje. Admiradores del filólogo de Oxford J.R.R, dejar caer la coda, del homenaje de Tolkien a las epopeyas, mitos e idiomas europeos, a lo largo del devenir, de sus obras literarias clásicas; “El hobbit” y “El señor de los anillos”. Hay quienes dicen que se puede encontrar en Vikings, una versión a modo de, gran emulsión histórica que—digamos, sería ese sucedáneo— del exitoso programa de fantasía de reinos antiguos de HBO: “Juego de tronos”. Sin embargo, esa aseveración, tiene cierta malicia. Ya que los trabajos académicos de la comunidad histórica, parecen indicar que R. Lothbrok (también conocido como Ragnar Hairy Breeches) fue, de hecho, uno de los primeros héroes vikingos descritos en la poesía y las sagas del noruego antiguo. Una crónica anglosajona dice que fue el padre de muchos hijos, incluyendo a Inwaer (Ivar el Deshuesado), Halfdan Ragnarsson y Hubba (Ubbe)

 

Estos hijos se convirtieron en líderes vikingos después de él y vengaron su muerte liderando posteriores invasiones de Inglaterra. El poema islandés del siglo XII Krákumál describe el matrimonio de Loobrok con una hija del asesino del dragón Sigurd (Siegfried) y la escudera Valkyrie Brynhildr (Brunhild), leyendas germánicas y nórdicas. El espectáculo representa a esa hija como Aslaug. Empero, M.Hirst, sabe de qué va este producto, conoce la historia, es su mundo, y en ello, le va el oficio: es una delicia poder tener a un showrunner con tanto bagaje académico. Un tipo que a partir de esa investigación, lectura y contemplación que las ideas: los personajes y las historias comienzan a surgir. Ese proceso es muy importante para mí. Lo que le gusta son las historias que están arraigadas en la realidad y prefiero escribir sobre personas reales, en situaciones reales, pero cuyas historias son fantásticas”, es un trabajo con el que se deleita. 

 

Hirst quiere compartir con el público todo ello. En el fondo, soy un narrador de historias, aunque los guiones estén basados en hechos, los uso como un punto de partida para crear historias . Caso de los reinos británicos donde el rey Ecbert y su hijo el príncipe Aethelwulf en Wessex y con familia política en Mercia; la princesa Judith (Jennie Jacques). En Wessex mantienen un reino feudal, sostenido en un vasallaje de nobles, donde los obispos tenían mucho que decir. Empero el personaje que ha cautivado a dos de los grandes protagonistas de las tres primeras temporadas fue el monje Athelstan (George Blagden) y condición de clérigo ultraestudioso; bondadoso y asertivo. Amén, de determinadas intrigas palaciegas, hay hechos fascinantes, caso del papel de la mujer dentro de la cultura vikinga, como “mujeres escuderas” o “skjaldmo”, una suerte de “vírgenes guerreras” que renunciaban a su papel “femenino” para dedicarse a guerrear. Pero las sagas también recogen tradiciones sobre mujeres que, pese a tener responsabilidades familiares, también se lanzaron al combate. Es evidente que en Vikings, reúne la suficiente violencia de aquellos tiempos; saqueo, violaciones, lucha con espada en mano e intriga política, para satisfacer a los espectadores más clásicos. No obstante, los vikingos también están empapados de religión y tradiciones como hombres de mar, por ello, el gran aplauso, para un Michael Hirst que consigue su mejor historia desde sus inicios, como escritor y director.

 

 

Ya que este énfasis no solo es históricamente exacto, sino que también resiste a la ortodoxia dominante en gran parte de la industria del entretenimiento. Ya que los personajes deben presentarse como si fueran indiferentes al mundo de la fe. En los capítulos de esta última temporada vista —la 5ª— un misionero cristiano que, se presenta en Kattegat, es llevado ante la reina Aslaug (Alyssa Sutherland) por predicar contra “falsos dioses” y lo someten a la siguiente prueba: aguantar una barra de metal incandescente, al rojo vivo, que da miedo solo de verla, para demostrar que su dios es más fuerte que los dioses nórdicos. El pobre feligrés se derrumba en el suelo gritando de dolor con las manos ensangrentadas y llenas de enormes ampollas, mientras los vikingos ríen a carcajadas. Finalmente, la reina le dice a uno de sus guardias, que mate al cristiano. En el mismo episodio, el marido de Aslaug, el rey Ragnar Lothbrok (Travis Fimmel), encabeza a un ejército vikingo en su primer sitio del París medieval. Hasta su unión con otro personaje histórico, el rey Harald Finehair de Noruega interpretado por un convincente Peter Frazén. Todo un personaje que irá tomando protagonismo, tras la enemistad que irá yaciendo entre el Ragnar y su fiel, alocado e ingenioso, amigo Floki que protagoniza un enorme, Gustaf Skargård. Desde el fallecimiento del monje Athelstan, este constructor de los mejores Drakkar de Escandinavia, se siente más introvertido.

 

 

Durante las conversaciones de paz con los comandantes militares de París, Lothbrok exige ser bautizado para que pueda ver a su amigo cristiano, el bueno del clérigo Athelstan y reunirse, con él, en el cielo. Sus capitanes vikingos se sorprenden cuando lo encuentran en esta conversión. La lucha encarnizada con su hermano Rollo (Clive Standen) que toma partido por la hija del príncipe parisino. Un Ragnar que no encuentra respuesta a tanta traición. Pero la gloria, la riqueza y el poder salpica a la familia más unida Esa dedicación, su atención a los detalles y sus historias creíbles pero fantásticas le han valido a Hirst la aclamación. También ha reavivado un fervor mundial por la mitología nórdica y las aventuras vikingas. Si va a durar otro milenio o no queda por verse. Las tensiones se filtran en medio de sangrientas batallas que representan la cultura escandinava primitiva en las cuatro temporadas, desde su inicio, ha convertido a “Vikings” en un programa de televisión por cable, con unas medios de 4,5 millones de espectadores por episodio emitido.

 

 

El próximo otoño se pasará por las diferentes plataformas de fibra los 10 primeros capítulos de la sexta entrega y última, de esta mítica serie que adquiere, la vitola de culto, que alcanza una media de 8,6 según la página IMDB. La dirección de sus episodios, dirección artística y una hermosísima fotografía de un gran John S. Barley no dejan ninguna duda que es una grandísima producción. Mención al trabajo de la Sountrack de Trevor Morris, grandísimo compositor, que da el tono en cada momento. Sin dejar de lado ese aura, Shakesperiana, ya mostrada en The Tudors o Elizabeth, marca de la gran escritura de MH. Obviamente, estamos ante un espectáculo, donde se nos presentan unos cristianos perfectos o vikingos desinfectados. Nos muestra la manera desordenada, sangrienta y engañosa de los humanos en una búsqueda de poder y en interés propio. En ese proceso, también nos muestra cómo la idea del cristianismo venció a las religiones paganas del Norte, convirtiendo a una feroz comunidad de guerreros en algunas de las personas más civilizadas y pacíficas del planeta. Algo si que vamos a echar de menos y será otra serie que pasará, a su mayor gloria, el Valhalla.  Nota: 8,4