Thirtysomething (1987) “35 largos años”

Los ochenta tuvieron muchos espectáculos por excelencia que traen una sensación de nostalgia y afecto durante una década definida por Blade Runner, la guerra contra las drogas de los Reagan y los carteles colombianos, el auge del Glam Metal, la vieja URSS saliendo por piernas de Afganistán, el Live Aid, los megaconciertos de Madonna, la caída del muro de Berlín, y por ultimo, la llegada de los Yuppies a Wall Street. Programas como The Cosby Show, Beauty and the Beast,  The Golden Girls, Cheers y Growing Pains fueron los más populares en 1987, y dramas, como In the Heat of the Night, LA Law y Dallas entraron entre los 25 productos más vistos de la historia de la televisión de los EE.UU. Una vez que los DVD se hicieron populares, a finales de los noventa, multitud de estos populares programas de los ochenta comenzaron a lanzarse a un ritmo prolífico hasta nuestros días. Curiosamente, como muchos otros teleadictos, se quedaron esperando a una de esas series que cautivaron a un montón de treintañeros, pero no aparecía.

En septiembre de 1987, ABC estrenó Thirtysomething, un drama colectivo sobre un grupo de protoyuppies babyboomers lidiando con la angustia por la hermosa Philly. El programa se centró en Hope Murdoch (una joven licenciada por Princeton en literatura, que deseaba ser escritora, algo que se quedó en el camino por la crianza de su hija)  y Michael Steadman (interpretados por Mel Harris y Ken Olin), una pareja casada, bien educada, que se enfrenta a un nuevo bebé, una casa y un negocio en los suburbios de Filadelfia. Sin embargo, es la historia de la familia y los amigos de Hope y Michael lo que le dio al programa su alma y complejidad. El socio comercial de Michael, Elliot Weston (Timothy Busfield), está lidiando con su matrimonio fallido con Nancy (Patricia Wettig). El profesor Gary Shepherd, papel que desempeñó Peter Horton, el cual, es el mejor amigo de Michael. Siempre, aturullado, por una intensa fobia al compromiso con las mujeres y el mundo académico.

Su anterior relación del pasado, con la prima de Michael, Melissa Steadman (Melanie Mayron), esa fotógrafa creativa que buscaba al Sr. Perfecto, se ha convertido en una profunda amistad. Ellyn, interpretada por la voz áspera, de Polly Draper, completa el conjunto como la mejor amiga de Hope impulsada por la carrera, que constantemente reevalúa y reconsidera una relación con su jefe, Steve Woodman (Terry Kinney). Cada personaje tiene sus propias luchas de vida que enfrentan cada semana, pero son sus relaciones entre ellos; las que elevan a los treintañeros a una imagen compleja y concreta de lo que significa tener «treinta y tantos» y aceptar quiénes son tú y los más cercanos a ti, como se han ido convirtiendo por el paso del tiempo. La fuerza de los treintañeros reside en la increíble escritura de unos de esos guiones considerados de manual por su virtuosismo. Muchos pensaron en el espectáculo como un festival de lamentaciones y de quejas, muchas de ellas, parte de la vida de la gran clase media norteamericana.

En nuestro caso, es una clase media, tirando hacia el escalafón alto. Cuestiones tan peregrinas como: ¡Joder, la casa tan hermosa que compraron los Steadman es una ruina de reparaciones, siempre hay que estar haciendo chapuzas!¡Anda, tú que tener que quedarse en casa con su hija, aunque extrañe la carrera que amaba, no siempre es tan satisfactorio como a uno le gustaría! ¡Qué, estás en la treintena y eres dueño de tu propio negocio, pero no es tan sencillo como pensabas que sería! ¡Te jodes! ¡Puedes llorar todo lo que quieras! Pero esa actitud descarta lo que hace que el programa sea tan grandioso. No todo lo que nos pasa siempre es malo, ni siempre lo mejor de lo mejor. La vida es una constante de altibajos e incesantes desafíos que residen, en cómo pelear el día a día en ella, y a quién recurrir en busca de apoyo. Si hablamos de las personas indicadas o que tu supuestamente crees.

A veces, van saliendo las cosas y pasa, la propia vida. Cuando te das cuenta, casi toda. Las relaciones en el programa son tan aterradoramente realistas, que muchos de los veinteañeros —que la veían— estaban en sus primeros años de universidad, devoraban la serie con pasión (posiblemente, muchos de ellos hubieran sido incapaces de relacionarse con los personajes, pero no podían dejar de hacerlo, figurativamente) pegados a la televisión para presenciar el viaje episódico. Aquellas relaciones eran desordenadas y los personajes cometían errores, pero ser capaz de retratar con precisión eso a través del diálogo y la trama, y aun así sentir algo por estos personajes, no fue una tarea fácil, lo cual, elevó el listón en cuanto a lo que constituye un drama televisivo de calidad. En estos días, ver treinta y tantos significa ver un programa que de alguna manera fue pionero en una gran cantidad de cosas que aceptamos como vitales para nuestro concepto actual de buen drama televisivo.

Pero también es un programa que se ha olvidado en su mayor parte, tal vez porque nunca recibió el elogio de la crítica universal que obtuvo el igualmente influyente Hill Street Blues, simplemente, porque los conflictos comparativamente puedan parecer más pequeños. Aunque los personajes ocasionalmente pueden parecer demasiado quejumbrosos, una acusación común contra la serie, Treinta y tantos hace un buen trabajo, en última instancia, basando toda la angustia en la pregunta central que tienen estas siete personas: ¿Qué significa tener que crecer? Especialmente en los primeros episodios de la temporada, existe la sensación de que los creadores Marshall Herskovitz y Edward Zwick se están esforzando demasiado para que algunos de estos conflictos se ajusten a la narrativa televisiva de la época. Los escritores incluyeron a gente del calibre de Paul Haggis, quien ganó un Emmy en 1988 y luego hizo la película ganadora del Oscar «Crash», así como Ann Lewis Hamilton y Joseph Dougherty.

Si no me equivocó la serie ganó entre 1987 a 1991, un total de 4 temporadas y 85 episodios. 5 nominaciones a los Globos de oro, ganó 1 y 42 nominaciones a los Emmy, donde obtuvo 7 premios. Vamos, está entre las más Top. A fin de cuentas, treinta y tantos se sostiene mucho mejor que la mayoría de los dramas de su época, principalmente debido a la pequeña escala de su narración y al deseo de evitar el tipo de historias sociopolíticas populares en otros dramas de la época. Si bien los adornos de la época han cambiado, los conflictos centrales, no. De hecho, en su devoción por las pequeñas historias contadas con un pequeño equipo de escritores (en su mayoría amigos de los creadores) y un pequeño elenco (de nuevo, en su mayoría amigos de los creadores).

Treinta y tantos se siente como si se presagiara la revolución del cine independiente, de los años 90. En cierta medida, contribuyó a un determinado tipo de cine, muy cercano a cineastas como Richard Linklater o Edward Burns. Empero, casi un cuarto de siglo después, el DVD de «treinta y tantos» promete exponer a una nueva generación a Michael, Hope y sus amigos. En esta ocasión, será un capricho exótico para milenials inquietos. No obstante, los creadores fueron resolutivos en una cuestión, que se preguntaba medio planeta: no habrá «cincuenta y tantos». «Todos tenemos hijos mayores y los problemas son muy diferentes», dijo Zwick. Además, bromeó, en estos días no se puede detener “el horror de verse a través de la tecnología UHD”, ya que los actores tienen que mirarse a sí mismos, en comparación con lo que eran antes». Es una putada, pero la vida, también va de eso; envejecer. Nota: 7,6

Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

pensamientosdescatalogadosyreflexionesvarias

mis reflexiones sobre películas, libros, cosas que me ocurren a mi o a otros...

Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias...

Hopper in Gloucester

Edward Hopper's work in Gloucester, Massachusetts and beyond

SOPA DE GANSO

Blog de cine de Jordi Batlle Caminal

El sitio tranquilo

No sé vender mi producto

Diccineario

Cine y palabras

El dolor sí tiene nombre

Vivir con dolor crónico (Neuralgia trigeminal, dolor facial...)

Capricho Cinéfilo.

Blog de Fernando Usón Forniés sobre análisis cinematográfico.

IN THE NAME OF CINEMA

El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, haciendo cine.

Observer

News, data and insight about the powerful forces that shape the world.

Escrito en negro

La vida no es lo que esperabas, nena

Mundo Lumpen

Al filo de la marginalidad y el glamour

CINEBEATS

Film Journalism by Kimberly Lindbergs

La mano del extranjero

Blog sobre ficciones del cine, la literatura y el cómic

Tras la última tormenta

Retazos de una nueva vida

Discover Medical London

Find out how one of the world’s greatest cities became an international capital of medicine with our guided walks, tours and events.

rompepaginas.wordpress.com/

Blog de libros young & foolish

A %d blogueros les gusta esto: