Lou Reed,2 de marzo,in Memoriam

 

UNSPECIFIED - CIRCA 1970: Photo of Lou Reed Photo by Michael Ochs Archives/Getty Images

 

Somos muchos los que apenas podríamos imaginarnos que significa meterte ese sucedáneo tan goloso llamado morfina: el alma mater de esa sustancia llamada heroína. Lou Reed, sí que lo sabía. Posiblemente, en exceso. Es un viaje a la quietud, la felicidad y la retirada de lo existente a tu alrededor. Una huida sólo para paladares, que saben de buenos cocineros; aquellos que extraen —de la bella flor original— la diacetil morfina 100%. W. Burroughs sabía mucho sobre heroína y un montón de sustancias penadas por la ley. Vivió 83 años. Su prosa y vida inspiró la cultura Underground. Ese submundo de carácter urbano, lumpen callejero, seres y criaturas que nadie quiere ver ni tener; los incomprendidos, y, sustancialmente, los perdedores. En ese detritus, se forjó el poeta neoyorkino: Lewis Allen Reed. Mejor conocido por sus fans como “Lou” y por sus amigos más cercanos como “Lulu”. Una de mis canciones favoritas ha sido, es y será, “I’m Waiting for the Man”. Un relato en primera persona sobre la compra de polvo afgano en Harlem, mientras esperas angustiado a tu dealer. Pura experiencia personal del propio Reed, un consabido adicto a las drogas. Ellas, han sido parte de su vida. Y según dicen todos los galenos, lo que llevó a Lou —en sus últimos años— al conocido y desastroso cuadro hepático. En abril de 2013 le fue trasplantado un hígado, que inicialmente fue un éxito. Desde aquel marzo de 1942 hasta hoy han pasado 75 años. 71 (cuando se nos marchó) años, donde, bromeaba con colegas del oficio quién sería el siguiente acompañante a la otra dimensión, cerca del maestro Hendrix. Lou Reed se ha marchado. El chico de Long Island, ya no está con nosotros, mientras suena su música de fondo. ¿Qué hubiera sido de la historia del Rock sin Lou Reed? No me lo imagino. El adolescente incomprendido por su familia. Un chico, que muy tempranamente manifestó una orientación sexual ambigua, pero honesta y consecuente. Algo, que le costó ser tratado con terapia electroconvulsiva en un viejo manicomio, para “curar” su inclinación sexual —Barbarie de método—, práctica, que se documenta en la canción “Kill Your Sons”(1974).

velvet-underground-foto-2

 

Reed siempre utilizó New York como fuente de inspiración musical. Algo así, como Woody Allen y su imperecedero plató de rodaje favorito. Al poco tiempo, llegó la literatura inglesa y el periodismo en la Universidad de Syracuse en 1960. El periodismo, el cine, la poesía, la literatura y cómo no, la música. Ésta, fue su gran pasión. La mejor droga que había probado. “Cuando llegué a la universidad, yo quería escribir la gran novela americana” (Sic) “Pero me gusta el Rock & Roll. Así que yo quería utilizar temas de adultos, los temas de las novelas, en las canciones. Una manera de ampliar los parámetros de mi realidad y una forma de introducirme, en lo que estaba escribiendo acerca de temas pop.” (Sic). Es Pickwick Records, el punto de partida donde como compositor, escribiendo cancioncillas Pop, para irse curtiendo oficio, A pesar, de estar empapado de mil influencias musicales. Y el lugar donde se produce uno de los momentos cumbres del Rock; el encuentro entre Reed y Cale, que desembocó en la formación de la legendaria Velvet Underground. Junto al guitarrista Sterling Morrison y la batería Maureen Tucker. Andy Warhol consiguió el mecenazgo del grupo —que fue incluido en el Rock and Roll Hall de la Fama en 1996— y lo hizo gracias a sus innovadores manejos del marketing en la multidisciplinar Factory. Mezclando la música —unas letras de un inspiradísimo Reed, donde las odas a las historias de yonkis, travestis, prostitutas, fauna urbana y depravación sexual, se solapaban entre tonos mundanos del nuevo trovador del rock sucio— con el arte y un merchandising espectacular del simbolismo francés. Vendiendo unos trabajos extraordinarios donde esas canciones sonaban, como las nuevas flores del mal, de un Baudelaire neoyorkino. El legado de aquel encuentro fueron cuatro álbumes estratosféricos.

lou-berlin-foto-3

 

Un pequeño flashback que nos aluniza, al breve período como oficinista, en la empresa de su padre, Reed se decidió a lanzar su carrera de solista en 1971. Un álbum homónimo, a modo de debut, para calentar motores y seguidamente, la joya de Transformer, co-producido por David Bowie y el guitarrista Mick Ronson. El álbum llegó al número 29 en el Billboard 200. Aparecían canciones como “Vicious”, “Perfect day”, “Satellite of love” y la legendaria/ultraconcocidísima, “Walk on the Wild Side”. Su letra levantó una polvareda, en torno, a sus polémicas referencias a travestis y fellatios en un tono rompedor. La cuestión, es que la mítica canción alcanzó el número 16 del Hot 100. Caprichos de la hemeroteca y el paladar del personal más adicto, a la gloria de la gramola comercial: aquella canción fue su único hit del Popstar. En el fondo, aquel tema rezumaba una gran ovatio a los explosivos años del personal —más transgresor— que rulaba por la Factory de Warhol. Los iconos de Ginsberg y Genet eran sus mutaciones en calidad de solfas. Posteriormente, siguió con esa atmósfera oscura y lleva de tristeza envuelta en una imaginería sadomasoquista del exitoso Berlin. Ahí, se rodeó de músicos tan solventes, como Steve Winwood, Jack Bruce, Michael Brecker o el joven prodigio Steve Hunter. También, es un punto de partida hacia ese status de outsider y persona nada sociable, que condicionó una larga parte de su carrera. El abuso de las drogas y los problemas domésticos estuvieron a la orden del día. Un Lou Reed, obstinado en desafiar al público con salidas de tono muy absurdas. Empero, había nacido la estrella mundial; Lou Reed. Rolling Stone dijo sobre este álbum: “es tan claramente ofensivo, el cual, produce un deseo de tomarte la venganza física por tu cuenta sobre el artista neoyorkino” (Sic). Incluso se le tildó, “de completo pervertido depravado y patético enano mortal” (Sic).

AMSTERDAM, NETHERLANDS: Lou Reed posed in Amsterdam, Netherlands in March 1975 (Photo by Gijsbert Hanekroot/Redferns)

Mayor escándalo produjo su siguiente trabajo, el cual, fue reprochado por la crítica oficialista: como una banalidad de la historia del Rock en 1975. El doble álbum Metal Machine Music inspirado en la música electrónica y experimental lleno de una acústica bizarra. Muy difícil de comprender, pues muchos de sus fans asumieron, que se trataba de una broma retorcida. Pero de Reed es comprensible: la genialidad levita por encima de la mediocridad. El duende de Long Island lo hizo y punto. Aquel disco, que puso fin a su relación con RCA, en plena década de los 70. No sin antes, dejarnos otro trabajo muy apacible y hermoso; Coney Island Baby. Temas bellos y cercanos de un Reed —aparentemente calmado— con guitarra, bajo y batería, a modo de homenaje, a los deliciosos viejos tiempos con la Velvet. Así vivió durante muchos años Reed, dándose sus andares de pasarela y divinity. Entre pitadas y escapadas a puerta de escenario. En España organizó una memorable, a principios de los 80. Esa, la recuerdo porque un viejo amigo, la comprobó in situ y se escribió una maravillosa crónica, en la fascinante Popular 1. Siguió con su vena experimental y apareció con The Blue Mask (1982), como de refilón. Sin hacer ruido. Entre la apatía de la crítica y una relativa desidia de sus incondicionales. Eran los tiempos de Superestrella del Rock Reed. Vivía al margen del mundo humano.

 

metallica-lulu-foto-5

 

Hasta que en 1989 volvió a demostrar, que el duende no lo había perdido, con “New York”. Un disco a la altura de “Transformer” que nos devolvía al poeta y cronista del New York, oculto entre perdedores y outsiders. Son los 90 y parece que La voz de “Satellite of Love”, animó el nuevo renacimiento de su carrera. En 1990 grabó con John Cale, ex compañero de la Velvet Underground, el álbum Songs For Drella, letras que homenajeaban al genio de Poe y cómo no, al rey del pop-art Andy Warhol, el cual,  actuó como catalizador, para un apasionado quorum de la Velvet Underground dos años después. Esta reunión se produjo, grabando el álbum en directo, “Live MCMXCIII” en 1993. El resto, lo han dicho todos los medios y es de sobra conocido. El último viaje, ese artista que no tuvo reparos en tocar con la banda de Thrash Metal, Metallica en 2011 “Lulu”; un hermoso cumplido a la diva del cine mudo, la inefable, Louise Brooks. Actriz norteamericana, que se convirtió, en la interprete fetiche, del maestro alemán G.W.Pabst y su Caja de Pandora (1928). Letras que trascienden la esencia de la obra teatral, in situ, y el camino hasta el infierno de esta femme fatale, en su encuentro con Jack “el destripador”. Ironía y crudeza, al son, de los acordes salvajes de Kirk Hammett. De nuevo, rompiendo con lo establecido, puro Reed. Y es que es, solamente, aquel chico con chupa de cuero, que paseaba de Harlem a Coney Island era un personaje sui generis. No muy conversador, dependiendo, del interlocutor. Solitario y creativo. Su nombre de pila es; Lewis Allen Reed. Para los amigos, Lou Red y los íntimos, Lulu. Sigue descansando en paz y saluda a tu viejo amigo, Bowie. Parece que fue ayer, pero han pasado casi cuatro años, mañana puede que llueva en la Malvarrosa; otro Coney Island. Gracias por todo lo que nos diste.

                                                                                                                                                                                                                                       Artículo publicado en la revista Culturamas  (2-XI-2013)

 

 

Anuncios

“Get on Up” (2014)

Get_On_Up_Screenshot_ Foto 1

En ese viaje donde la cámara conecta con la leyenda del individuo y su testamento: nos encontramos con todo tipo y formas de itinerarios; que son los géneros cinematográficos. Últimamente, la simbiosis Rock&Cine ha encontrado una empática alquimia. Los biopics de aquellas legendarias estrellas del Rock son una caja de bombones, con más peligro que un puma, suelto en Times Square. Bromas aparte. La cuestión es que cuando se llevan este tipo de proyectos, en torno, a una leyenda del Rock hay que tener detrás de la cámara a directores con una gran cultura y pasión por ese estilo. Algo así como los directores más sensibles con el arte y figuras del mismo. Caso de algunos genios de la pintura y demás afines. Sin embargo, en esta ocasión, tenemos la suerte de presentar y comentar un film, sobre una de las mayores figuras musicales contemporáneas —de un sonido único y legendario— que se confabuló en la ciudad de Detroit. Todos Uds. estarán pensando en las grandes voces negras de los 60. Es evidente, no van nada mal encaminados. Y Es que no todos los días podemos ver en la gran pantalla del Led, un film del padrino del Soul, el inefable James Brown. Película que cuenta en su producción con el favor del gran Mick Jagger  —en otra de sus múltiples facetas— y el reputado productor Brian Grazer. Jagger, anunció a bombo y platillo que estaría encantado, de realizar un biopic, de una de las figuras musicales, que más ha influido en su estilo musical.  El elegido para dirigir el interesante biopic de James Brown fue Tate Taylor que, alcanzó la fama, con la adaptación de la novela “The Help” (Criadas y Señoras) en 2011, todo un éxito de taquilla y crítica. Por cierto, este año nos llegará con otra película que viene con la vitola de gran novela “La chica del tren”. Bien, de vuelta a Get on Up, siguiendo el guion de los hermanos Butterworth (Fair Game y Edge of Tomorrow). Taylor nos propone un ejercicio de acercamiento al interior y la naturaleza más humana del mito Brown: el padrino del Soul.

MV5BMjA5NTk3OTEwMF5BMl5BanBnXkFtZTgwMjk3NjkzMTE@._V1__SX1859_SY918_ Foto 2

 

El film se abre con James Brown bajando de una camioneta Pick- up en dirección a una correduría de seguros. Engalanado con un chándal verde —supervistoso— de terciopelo. Y entra en la correduría de seguros, dándose de bruces con la empleada de la limpieza, la cual, se lleva un susto de muerte —ya que lleva puestos unos cascos con la música de Brown— cuando observa, que quien tiene delante de él; es el mismísimo James Brown. Se dirige a ella, en un estado de narcosis considerable. Coge el pasillo directo que le lleva hasta el WC. Del WC sale una mujer blanca madura y cierra la puerta. La puerta la abre JB y comienza a maldecir a la persona que ha utilizado su WC. Sale del local y vuelve a la Pick-up para descolgar una escopeta repetidora. Entra en mitad de la pesadísima charla sobre la venta de seguros, dada por un coach de asesoramiento. La cosa como el que no quiere, es que, entre el colocón que lleva la estrella del Soul y su monólogo, en torno, a los apretones intestinales, de un domingo cualquiera en la placida Norteamérica. Nos vemos una escena entre lo desternillante y lo patético; más propio de uno de esos soliloquios de un film de Tarantino. La platea de oyentes se sonroja al escuchar las palabras de JB y, a la vez, sienten el pánico como recorre sus carnes. Brown sigue insistiendo, en su discurso, balbuceante, sobre los dichosos apretones mañaneros. Cuando de repente, la escopeta se dispara y el cartucho hace un boquete enorme, cayendo un gran trozo de escayola.

H7vDDaD

Todo el personal que estaba temblando sobre las sillas; se echa al suelo. Brown sigue con su movida y ahora le da vueltas al asunto por lo que le costara el desliz del disparo y su reparación. Luego se revuelve contra el personal y pregunta en voz alta —¿quién se ha ciscado en mi WC? Entre sollozos y lágrimas, la mujer que había salido del WC—un par de minutos antes—confiesa que ha sido ella. JB le dice que no la va a matar, incluso se arrodilla y la da la mano para que se levante y se asiente. Comienza un nuevo discurso —flipadísimo— sobre la actitud ante la vida y el arrepentimiento. Termina la frase de un modo lapidario con un: Yo, soy James Brown, y, además, hice lo debía de hacer en mi vida, cambiando el devenir de las cosas. En esos cinco minutos de película descubrimos un material, entre lo surrealista y lo genial. La arrolladora lección de magisterio interpretativo del actor Chadwick Boseman (42, Lincoln Heights, Justified) llega por momentos, a pensar en los documentales sobre el auténtico Brown y su manera de hablar. Una joya de actor que se mete en la piel de la pantera de Carolina del Sur. Alguien podrá decir que es lamentablemente cochambroso y puede que esté en lo cierto. Pero esto es un biopic Sres-as… El personaje deja bien claro cuáles son sus sentimientos y su manera de vivir: su música. El Soul fue él. James Brown era una locura.

get-on-up-12 Foto 5

Un tipo que llegaba hasta el final y no le ponía reparos a lo que pretendía.  Taylor apuesta por una narración, tan de boga, por la ficción televisiva: flashforwards y flashbacks. El recurso de ir hacia delante en el tiempo y hacia atrás, haciéndonos entrever la difícil infancia de Brown, se dan cuenta y, puede hacernos entender, de donde provenían esa fuerza y rabia. El viaje rebobina hacia atrás para describirnos al pequeño James. En ese medio rural de Carolina del Sur donde James Brown convive con un padre adultero y alcohólico Joe Brown (el británico Lenie James Snatch: Cerdos y diamantes o Walking Dead) o Susie Brown (la siempre solvente Viola Davis nominada al Oscar dos veces por Doubt y The Help). Además, de una madre prostituta que los abandona. Estos viven en la más absoluta indigencia y la miseria de la vieja América profunda, una época donde la IIGM condiciona todo. Vestido con unos pocos harapos, en una choza del bosque, convive junto a sus violentos padres. No tardará en ponerse a trabajar en un prostíbulo, donde comparte una cama pequeña con un tipo llamado Big Junior, de una obesidad descomunal. Este tipo aleccionó al pequeño James Brown en el enredo y la oferta comercial del burdel donde pernoctaba a los soldados de permiso, que se dirigían como conejos a un campo de zanahorias. La situación del pequeño James Brown fue lo más parecido a un relato Dickensiano. Abandonado por su padre y al lado de su madre en un burdel, donde se ganaba la vida con la visita de soldados que volvían de permiso de la IIGM. Aquel prostíbulo lo manejaba una Madame. Ésta, le gustaba el chaval, su brío y arrojo, en su manera de trabajar (atrayendo a los soldados hacía su casa) y lo mimaba con buenas propinas.

14-get-on-up Foto 6

Empero Brown tenía un don que le lleva un día una iglesia, y, en mitad del éxtasis de los participantes, a modo de un clásico espectáculo, del film de los Blues Brothers; ve como un carismático predicador que le trasmite el espíritu del sonido góspel y la pasión por el baile. El viaje nos lleva a Brown a 1949, con un plano que se aprecia como el chavalín bailón, ya es un joven de 17—que rompe la ventanilla— de un coche, para robar una americana. La policía lo persigue y termina en el calabozo de la comisaria del condado. A la espera de que sea internado en una prisión/reformatorio junto a otros de su edad. La ley de entonces, en Carolina del Sur permitía llevar a una persona mayor de 17 años a la cárcel. La situación del joven pintaba muy fea, pues, como mínimo le caerían 4 años y una posible remisión de la libertad condicional, si mantenía un buen comportamiento. En uno de los descansos del correccional se organiza un pequeño concierto de Gospel/homilía, donde, la casualidad de las casualidades, JB entra en contacto con su mano derecha a lo largo de su carrera musical, Bobby Bird (Nelsan Ellis/True Blood). Prosiguiendo con la narración, nos encontramos con un momentazo para todo devoto del Rock: el minuto, donde el albur hace que Brown conozca a Little Richard. A partir de ese instante, el film toma una velocidad de crucero donde veremos el ascenso de esta estrella a lo largo de los 60 y como se convierte en una superestrella mediática llegados los 70 en medio mundo.  Puede que no sea la magnífica Walk in the line (2005) de James Mangold, pero Tate Taylor consigue una buen tempo narrativo. Una ligera reprimenda sería la historia en sí, los bien contada que esta la primera parte. Todos los insertos, la salida y entrada de los personajes.

1035x883-20140724-getonup-x1800-1406217616 Foto 3

Después en la segunda parte, ahí vemos, como el metraje tiende a la pesadez y la reiteración de determinadas actuaciones o tics del propio Brown. A pesar de sus más de dos horas, amén, del terrorífico error sobre la verdadera repercusión en la vida musical y el estrellado del manager de Brown; Ben Bart. Un personaje interpretado por el siempre interesante Dan Aykroyd. Y es que, sobre la relación personal con el propio Brown, pone de manifiesto una especia de karma muy paternal de Bart con Brown. En el film se deja entrever que JB llegó a estar en el funeral del mismo Ben Bart (con un afligimiento terrible) en un cementerio judío. Un asunto que los familiares de Bart han criticado con ahínco, a la productora del film, pues James Brown jamás estuvo en el sepelio de BB. (Aún más, a sabiendas, de que uno de los personajes, que está detrás del film; es Mick Jagger). Bien, con esos defectos y otras grandes virtudes: el montaje final del producto sale victorioso, gracias a una excelente banda sonora rematar costuras que se han quedado fuera de la sarga, mencionada anteriormente, final. Una música donde suenan los mejores temas de este portaaviones del escenario. Afortunadamente, la dirección artística del film es modélica, algo muy cuidado en los biopics con buena producción. El viaje del padrino del Soul por seis décadas— de los 30 a los 80— es un gustazo y toda una lección de dirección de fotografía. James Brown es el producto, de una vida fingida, entre la desgracia del precio de la orfandad y el hecho de su reconocimiento como una de las grandes influencias dentro del Rock&Roll. Mayores son los aciertos que los defectos de un individuo —nuestro James Brown del cine— el maravilloso actor Chadwick Boseman lo borda. Siempre he dicho que los actores de color son mil veces mejores que los blancos norteamericanos.

1280x720-N8H Foto 7

No quiero decir con esto que los blancos sean malos actores. Pero las cartas con las que juegan la partida no son las mismas. Algo de esto suena por la corriente del río con las últimas nominaciones de los Oscars a mejores actores y actrices ¿Racismo? En fin, no quiero meterme en este charco, pero hay mucha tela que cortar con todo lo que pasa con la población de color, de un gran país, donde su presidente es afroamericano. Lo dicho, contemplar la interpretación de canciones míticas, en la voz de Boseman es una delicia. Temas como “Caldonia”, “Please, please, please”, “Super bad”, “Try me”, “Soul power”, “Get up” (I feel like being a sex machine). Alucinante. El sonido es perfecto y lo dicho, el film es sensato y coherente con una figura de la historia de la música negra esencial. Referencia legendaria de cientos de bandas de los 80, 90 y este siglo XXI. Magnífico retrato socio-cultural de un tiempo compulso en la historia de los EE.UU son las vinculaciones del propio JB y el debate racial, así como el conflicto bélico de Vietnam y el parricidio del Dr. Martin Luther King tras su pérdida. Subidas y bajadas de un genio, que murió como lo que fue toda su vida: fuego y ritmo. La asepsia con la que se ha dejado fuera los aspectos más oscuros, del personaje y constante relación con la violencia de género. Todo ello bajo el efecto de drogas realmente poderosas y demoledoras que hicieron mella en el astro. Un film recomendable que no pude ver el cine y afortunadamente el Blu-ray da buena fe de que la tecnología cinematográfica tiene mucho futuro. Lo dicho, a los amantes del Soul y su figura pasaran un rato de lo más ameno y entretenido. Y aquellos que desconozcan la figura del personaje; es un buen momento para ponerse al día con una de las grandes leyendas musicales de los 60 y el género Motown. Cómo dijo un grande de la música; que sería de ésta sin el Soul. Disfruten con este homenaje, de otra leyenda viva del Rock, Mick Jagger, a este gran artista que fue James Brown.

Public Morals (2015) Hell´s Kitchen

Pubic Morals TNT PILOT

Hay algo reconfortante en el camino que definiría al director/ actor estrella y guionista Edward Burns: un físico bien parecido, a modo de híbrido, entre Richard Gere y Robert de Niro hace unos cuantos años. Así como, su admiración por la obra de Fuller y Ford. Ya ha llovido desde que la gran cocina del cine independiente —Made in Redford— le brindase el reconocimiento por su opera prima; los hermanos McMullen (1995). La crítica y público se enamoraron del chico de Queens. Burns interpretó, escribió y actuó de maravilla en una comedia romántica, soñadora y con un intenso aroma irlandés fordiano. Siguió dirigiendo e interpretando hasta que se cruzó con Spielberg y lo convirtió en un icono, de una generación, de actores en busca de Ryan/Matt Damon. Nunca dejaron de flirtear el genio de Ohio y el neoyorkino. Esos cotejos que son tan inescrutables como los caminos del señor. Bien, 20 años después vuelve a la carga, con muchos de aquellos elementos, que lo catapultaron al mirador, de las grandes estrellas del mainstream. El inquieto Burns se nos presenta junto a Steven Spielberg y TNT TV en una nueva revisión del Neonoir de policías con su serie; Public Morals. La historia, de un oficial jefe de la brigada antivicio que lucha por sacar adelante a su familia. Mientras coquetea con la delgada línea que separa la honorabilidad y la integridad de la corrupción y el crimen. Un lado oscuro implicado, en pleno contexto criminal del Nueva York del West side, a mediados de los 60, concretamente, en el famoso barrio de gangsters irlandeses e italianos Hell´s Kitchen. La cocina del infierno, de  siempre se ha caracterizado por ser un lugar—llamémosle— divertido, creativo y “movidito”. Parte de lo que se conocería en una terminología más urbanita: el Midtown. Un sitio donde el mundo del cine es parte de él. Algunos actores como Burt Reynolds, Charlton Heston, James Dean, Madonna, Jerry Seinfeld y Sylvester Stallone han sido vecinos y residentes a lo largo del tiempo. Public Morals es un producto 100% deudor de aquel contexto de finales de los 60 y principios de los 70. Ecos de admiración que rezuma en muchos de sus planos, a El Padrino (1972) de Coppola, Malas calles (1973) de Scorsese, Madigan (1968) de Siegel o French Conection de Friedkin (1971). Un reenésimo homenaje a los trapicheos de devanes entre  los kármicas relaciones; poli-delincuente.

Public_Morals_TVGM Foto 2

Hell´s Kitchen está a un paso de Broadway (prostitución, drogas, dealers y chulazos de aquellos tiempos). Así como las zonas más pudientes de la gran manzana y el mítico Central Park. Y es que la bahía del  Hudson entre las calles 34 y 59, muy pronto, se convirtieron a principios de siglo en un lugar donde Los mafiosos, destilan el recuerdo de los veteranos del barrio, y a la postre, institución cultural de aquel peligroso lugar de antaño: protección del barrio, y, desde ese pacto, de si hay problemas para el propietario; no va conmigo. El pago era la moneda de cambio habitual. Así como las tradicionales prácticas más comunes; extorsión y el control de las apuestas deportivas. Eso sí, alejados de esa vitola legendaria, de asesinos a sueldo, más propia de los clanes italianos. Sí que es evidente que a mediados de los 70 toda la vieja generación se marchó de Hell´s Kitchen y  comenzaron a florecer nuevos chavales, muchos de ellos, familiares directos o indirectos, de los exiliados que ya no estaban por la labor del dialogo, y sí de la hiperviolencia. En ese contexto Burns se lanza como inspector jefe del grupo de antivicio, bajo el subterfugio, guardar el orden, servir y proteger al sufrido ciudadano. En el fondo, este actor siempre ha sido uno de los tipos más listos de la clase. Su bagaje cultural es alto; cinéfilo empedernido y amante del FilmNoir. Repetir con TNT, desde una perspectiva idéntica (Mob City) 2013 adaptación del libro de John Buntin durante los años 40/50. La crítica aplaudió el resultado y de nuevo, el canal apostó por Burns. Además, eso de llevarse a Spielberg a esta aventura; tiene mucho encanto. Luego,  Public Morals no trata de reinventar lo ya inventado y creado, sino más bien impregnar a los espectadores de una absorbente historia Neonoir para la TV con ecos  Shakesperianos. Vistos 6 capítulos del total de los 10 que completan la miniserie; nos encontramos ante un producto muy bien hecho. Por ejemplo, es muy difícil evitar, por momentos, en algún garito o burdel hallarnos a Don Draper de Mad Men o a Silvio Dante The Sopranos arreglándose el tupé en el lavabo de un restaurante de lujo italiano. Las localizaciones son una gozada, desde Silvercup Studios, y en lugares, auténticos baluartes, históricos de la ciudad de NY, como el salón de té ruso, el Hotel Park Lane y Barrow’s Pub en Greenwich Village.

tnt-public- Foto 3

El primer capítulo se desarrolla a partir de un affaire con una prostituta que trabaja por su cuenta, es decir, tiene un apartamento alquilado. Ed Burns (Terry Muldoon), y su socio Charlie Bullman (Michael Rapaport) “Beautiful Girls” Copland y Justified”. Se presentan como garantes de la ley, dándole una charla sobre la moral y las relaciones con la vecindad a ésta. Dad al César lo que es del César y a poli, lo que es, de la poli. Ed Burns es muy bueno en su papel, del zorro oficial, de policía impartiendo la vieja moral, del palo y la zanahoria. Como Muldoon explica muy bien un poco más tarde en el episodio, “los policías no están allí, porque la policía tiene tantos ojos como Dios… Pero sí que desempeñan la labor de la gerencia de los llamados crímenes sin víctimas”. Es decir,  un delito en la Norteamérica de mediados de los 60 era salir de una casa de una supuesta prostituta. No hay pruebas, pero si la placa de un poli que conoce a esa chica: la situación la pintan calva…, le dicen al ciudadano que esto es un delito grave y él se acojona. Pero hay una forma de arreglarlo. Siempre hay una forma de arreglarlo: unos pocos dólares y aquí no ha pasado nada. El director de fotografía William Rexer y la directora artística Tina Khayat hacen un trabajo fantástico. Por momentos estamos paseando por el viejo West Side de Manhattan y es muy creíble. No sería difícil ver en Public Morals emparejada con movimiento rápido del cine clásico de gangsters. Todo fluye rápidamente, a través de la  pantalla, en grandes taxis y una línea del estribillo de vasos pequeños de chupitos de whisky y botellas de cerveza, propulsados por un transitar de sombreros: Fedoras, Porkpies y Homburgs.  Hombres vistiendo que asienten con la cabeza, como en las viejas películas de Edward G. Robinson James Cagney y Gene Hackman. “Nosotros hacemos lo que se ha hecho durante los últimos 100 años. Gestionamos,” dice sabiamente en uno de las más elocuentes defensas de corrupción policial. “Creo que nosotros, como los terratenientes, hemos de ser remunerados con una renta—digámosle—acorde con la coyuntura económica. Si quieres estar en negocio tienes que pagar la renta”. Algunos encontrarán la serie, que tiene una larga y dura mirada a la incómoda alianza entre la delincuencia organizada y policías en la cocina del infierno demasiado conscientemente fresco y estilizado. Muldoon colabora estrechamente con su tío John O’Bannon (Timothy Hutton) “American Crime, El buen Pastor y  Beautiful Girls”, un gángster que ejerce la jefatura en el lado Oeste hasta que es asesinado. En una de las primeras escenas, O’Bannon su hijo Sean (Austin Stowell) “Whiplash y Behind the Candelabra” miembro de la brigada aparece de paisano y entra en su garito amenazándole con  matarlo; “si vuelves a pegar a mi madre de nuevo te mato”. O’Bannon está subordinado al gran boss del barrio: el viejo y sagaz Joe Patton (Brian Dennehy)” Acorralado, Best Seller, Cocoon Presunto Inocente,” que está fantástico en su papel.

public-morals-gangsters Foto 4

Éste, también tiene un conflicto muy dilatado con su un hijo, Rusty (Neal McDonough) “Hermanos de Sangre, Minority Report, Justified” y el tío Tommy (Fredric Lehne) “/mano derecha ejecutora de Patton y ahora de conspirador cercano con el pequeño Rusty Patton.También está el teniente de la brigada King (Rubén Santiago-Hudson) “Selma, Castle, The Good Wife”, y, el capitán jefe Johanson (Robert Knepper) “Buenas noches y buena suerte, Carnivale, Prision Break.” Otro magnífico personaje es el de Peter Gerety “El año más violento, Rubicon, Syriana” (el jubilado Sgto Mike Muldom)  padre de Terry Muldom; que es el poli de toda la vida. Su olfato y manera de ver la vida es y ha sido la vieja escuela. Indaga por su cuenta y sigue estando al día sobre lo que se mueve por el barrio. La relación con su hijo es buena, no por ello exenta de pequeñas discusiones, por el hecho de que su padre ya no esta en el cuerpo ni lleva uniforme. Entre los veteranos de la brigada es el oficial Vince Latucci (Wass Stevens) “El luchador, The Blacklist, Ley y Orden”. Descendiente de italianos y muy bien relacionado con los clanes organizados. Viste como un personaje de Goodfellas, al lado de su atractiva esposa, Deirdre Duffy (Lyndon Smith) “Extant, CSI Cyber, Stalker”. Dos efectivos de la brigada con menos edad son  Pat Duffy (Keith Nobbs) “Bluebird, Ley y Orden, The Pacific” y el novato del equipo. Un joven de buena familia y universitario, que viene recomendado, no muy bien visto por el núcleo fuerte del grupo; Jimmy Shea (Brian Wiles) “Imborrable y Person of Interest”. Otros actores que hacen del casting uno de los más interesantes de este año serían algunos de los irlandeses hampones. Casi todos ellos, hombres de confianza de Patton, como el machaca y chico para todo; Smitty. Interpretado por el siempre fiable de Kevin Corrigan “American Gangster, 7 psicópatas, Fringe”. La muerte de O´Bannon ha alterado todos los delicados equilibrios y parches que hacían del barrio un sitio tranquilo, relativamente, hasta que la cerilla va prendiendo la mecha poco a poco. La venganza en Hell´s Kitcken no se sirve fría, sino en caliente y contundente. Una posible relación entre el socio de Muldoon, Charlie Bullman y una chica llamada Linda (Katrina Bowden) “American Pie 2, Rockefeller Plaza, Piraña 2”, que va en ninguna parte y luego sorprenderá con su nuevo itinerario. Algunos de los miembros de la brigada antivicio siguen con la mosca en la oreja con O´ Shea y dedicen ponerle en el camino de las tentaciones más primitivas y carnales del ser humano. El cebo funciona y las sospechas se disipan. Stowell tiene un amiguete de la infancia que lo va a meter en algún berenjenal, y, el hijo de Muldoon está llegando a la adolescencia. Evidentemente eso: son más problemas adicionales o mejor dicho, los daños colaterales de una familia con sangre irlandesa. Así como la relación marital de TM con su esposa; Christine (Elizabeth Masucci) “Gossip Girl”, “NY22” y “Shame” Es digno de agradecer el pundonor de Burns al asumir la difícil tarea de echarse la serie a los hombros. Detalles tan minuciosos como la elaboración de una soundtrack fantástica, donde no faltan clásicos de la Motown; Marvin Gaye, James Brown o Jackie Wilson, los clásicos del Rock&Roll como The Who, The Yardbirds, Rolling Stones y The Doors. Y las canciones de clásicos de los 60 para bailar muy agarradito; Bobby Vinton, Connie Francis, Frankie Avalon o el enorme Nat King Cole. Lo dicho una OST, que en Spotify es, muy fácil de localizar. Bien, ahora a la espera de la finalización del resto de episodios esperamos, con muchas ganas, el gran tour de forcé que sea capaz de conseguir, una fluidez más acorde a los senderos del Neonoir. Reiteramos, un casting muy bien compensado y la confirmación de Burns como uno de los grandes talentos de su generación. Luego, crucemos los dedos, para que esta serie que tiene buenas cartas, al final pueda renovar y convertirse en toda una realidad para los muchos incondicionales, del buen cine negro policíaco, de la pequeña y gran pantalla. Nota: 6,9

71 Anniversary of Nick Mason

Nick Mason

 

“La realidad, es como en cualquier banda. Uno, nunca puede medir quién hace más.” Nick Mason 27/I/1944 (UK)

 

The best albums of 2014

 

1. Jack White “Lazaretto”

https://www.youtube.com/watch?v=qI-95cTMeLM

 

jack-white-lazaretto_1402662538

 

 

 

2.  Hozier

https://www.youtube.com/watch?v=O1wDihZNQyQ

 

 

Hozier

 

 

 

3. Rosanne Cash “The River”The Thread”

https://www.youtube.com/watch?v=4-aKE4D2ync

 

Pre-Order-images_album

 

 

 

4. John Hiatt “Terms of my Surrender”

https://www.youtube.com/watch?v=r7jlkbQVsDoç

 

John-Hiatt-Terms-of-my-Surrender1

 

 

5. Prince “Art Official Age”

https://www.youtube.com/watch?v=nyyS0FSztKc

 

skull_headdress_500

 

 

6. Beck “Morning Phase”

https://www.youtube.com/watch?v=_6Zp84XH6Eo

 

Beck_-_Morning_Phase_The_405

 

7. Kelis “Food”

https://www.youtube.com/watch?v=B1BVnnvqssk

Kelis-Food--768x768

 

 

8. The War of drugs “Lost in Dream”

https://www.youtube.com/watch?v=1LmX5c7HoUw

 

 

 

41f440f9

 

 

9. Hurray for the Riff Raff “Small Town Heroes”

https://www.youtube.com/watch?v=bMtwjaNuQ8w

 

600x600

 

 

 

 

10. Robert Plant “Lullaby and…The Ceaselles Roar”

https://www.youtube.com/watch?v=F3L0EUbRJGk

 

rb3

 

 

 

 

 

 

 

21 Years without Zappa

historyrock131c

 

Tendría 14 años y mi mundo se enredaba entre el Punkrock, el Psychobilly y la New Wave. No tenía ni idea de quién era el ínclito Frank Zappa. Estaba en casa de un compañero de instituto, y de repente, pasé por el dormitorio de su hermano. Era un tienda de discos alucinante; llena de posters, entradas e iconos del Rock&Roll. Explorando aquel Minerva choqué con un estante prodigioso: la letra F. ¿Pueden imaginarse la cantidad de buena música que empieza por esa bendita letra? Bien, escudriñé todos los álbumes que pude. Aún tengo grabado el olor de aquellos guardavinilos de plástico trasparente. Qué gozada… cuando me doy de bruces con “Freak Out”(1966). El primer álbum que me atreví a sisar inocentemente, pues tan sólo me lo llevé hasta la habitación de mi compañero de clase y lo pusimos en el férreo, Bettor Dual. Le dimos volumen al ampli Vieta y las cajas acústicas llenaron aquella habitación de magia. Me quedé totalmente traspuesto. No cabía en mi semejante asombro. Instrumentación y temas larguísimos. Me dio la risa floja pensando en el personaje de la portada, acordándome de unos de mis héroes preferidos del comic: los geniales Freak Brothers de Shelton. Al igual que los personajes outsiders de Shelton, creo que fue de lo más hermoso  publicado en 1966, junto a los álbumes de Hendrix, The Beatles, The Who o los Stones. Y es que “a  toro pasado”, comprobamos la   transcendencia de la añada en la historia del rock contemporáneo. Uno, que también nacía aquel año —no en una furgoneta descacharrada VW— de dudosa fiabilidad, apenas abría los ojos. Sin embargo mis oídos parecían dispuestos a ser acariciados por la hermosa Euterpe. Sí, miró hacia atrás y parece que fue ayer; pero de aquella odisea ya han pasado 48 años. Otrora, tiempos en los que tan solo era un montón de pañales envueltos en Nenuco con chupete incorporado, mientras el genial Zappa estaba de lecturas en los circuitos universitarios con obras como; “Cerdos, caballos y rock and roll” o soplando un manillar de bicicleta. La leyenda, se agrandaba y cada día era más grande. Francis Vincent Zappa nació en un día cercano a la navidad de 1940 en Baltimore (Maryland, USA) La ciudad de “The Wire”. Su padre,  era un científico que trabajaba para el gobierno y guitarrista vocacional en sus días de asueto.

Frank_Zappa

La familia se desplazó del frío Atlántico este a la calurosa y divertida California del Pacífico, cuando Frank era un pequeño chavalín. Entre sus primeras aficiones destacan la avidez por el coleccionismo  de discos de rock cosecha años 50 y R&B. Lo curioso de esta devoción era su adicción por otra música clásica, más purista, ortodoxa y selecta, caso de Stravinski y Edgard Varèse, a la postre una de sus grandes influencias. Zappa era  único, pues,  ya apuntaba heterodoxias no muy lejanas. La grabación de  una cinta con apenas 20 años le trajo el primer lío con el sistema. Fue  condenado a 10 días de cárcel y tres años de libertad condicional por un video en la que ridiculizaba sexualmente a la policía. Se encaró al hipismo en un arrebato casi surrealista, pero él lo hizo y arremetió contra la cultura del LSD. Algo que en aquellos años de repulsa dentro de un contexto geopolítico de los EE.UU y occidente complejo; resulto más que chocante. Zappa dejó caer un perla llena de trilita que se quedó para la historia de su colección de frases y diatribas. Apuntilló —textualmente— sobre las drogas: “que en lugar de estimular la creatividad, las drogas idiotizan, al igual que la industria musical y la política, la misma basura”. Hoy en día sigue siendo motivo de debate, y estudio entre sociólogos, críticos y músicos de todo tipo. Se podía hablar de un alarde de valentía o un arrebato de nihilismo particular con semejante máxima. Aún, a sabiendas de lo que todo el mundo sabia y conocía: los Ángeles, fue la cuna del movimiento contracultural más importante de una parte de la historia del rock y la cosa no iba a generar demasiada simpatía personal. Es más, el mismo Zappa confesó, en cierta ocasión que llegó a componer música bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. Pero no le gustó el resultado y se dio cuenta del nivel de exigencia en su música (tanto de escritura como de ejecución) requería estar lo más despierto posible.  Siguió con su discurso percutor contra las drogas y aseveró: “desde el mismo instante en que introducen el elemento de la droga, contribuyen a sostener ese mismo sistema, ya que un individuo drogado no puede responder, pues es un inútil”. Obviamente, tras muchas revisiones sobre la cuestión, la crítica sociológica de aquel discurso. Evidentemente, la  visión de Zappa sobre las drogas, definitivamente, resultó insólita en el mundo del rock.

F. Zappa WC

Entre algunas de sus ideas más revolucionarias, destacan la producción de un concierto con música de Varese y la grabación de un disco de música barroca del siglo XVIII, y, aunque esto sería discutible, se plantó en el final del último tramo de la década de los 80, con el mismo discurso. De tocar de Rock&Roll puro y auténtico, en discos como “Shut up & Player Guitar” a  conciertos como “The Best Band You Never Heard in Your Life”. Aquel estilo dio un giro copernicano. O Tan sólo, una casualidad y pura cuestión de azar. La pregunta del millón era: ¿Es mortal a corto plazo? O quizás una broma más de Zappa, para poner en evidencia a los Beatles con We’re only in it for the money (Sólo lo hacemos por dinero), una parodia del Sgt. Pepper, de riesgo, de incomprensión, de música para adictos. Satirizaba con furia al American way lyfe y  el establishment de la gran nación. Alteró las cintas de grabación, jugó con el ruido y recitaba. Apoyándose en  Varèse, componía para orquesta y recordaba al rock de los cincuenta. De los happening con jirafa eyaculadora de nata sobre el público y marines masacrando muñecos de trapo, mientras sonaba el God bless America a tocar con la filarmónica de Londres. FZ y su incansable obsesión por el pensamiento. Algo extraño en el Rock&Roll.  La época en la que pedía una nación sin gobierno, en la que afirmaba que harían falta 500 años para que la gente estuviese madura para ello. “Que sean 500.000 años”; declaró en 1992. “En Washington están los peores payasos que el dinero puede comprar. Odio todas las corrientes políticas”. Genio, figura, trastornado o pura provocación. Así era Frank Zappa. Un gran momento en el día que se cumplen 21 años sin su figura en los escenarios. Pero con un legado extraordinario. De 1966 a 1972, nos quedan  álbumes imprescindibles desde extraordinario “Freak Out!, pasando por “Absolutely Free”, “Lumpy Gravy”, “We’re Only In It for the Money”, “Cruising With Ruben & the Jets”, “Uncle Meat”, “Hot Rats”, “Burnt Weeny Sandwich”, “Weasels Ripped My Flesh”, “Chunga’s Revenge”, “Fillmore East, June 1971” y “Just Another Band From L.A”. No queda más que seguir deleitándonos con el recuerdo de la obra de un talento irrefutable, fundamental y esencial en la historia contemporánea del Rock. A modo de sentencia final, me quedo con su opinión sobre el rock: “El rock and roll se ha convertido en un gran negocio. Ya no está sujeto a la música o a la estética; sólo tiene que cuadrar con la identidad corporativa de las compañías de discos. El rock es un gran fraude”. Podríamos seguir escribiendo hojas y páginas Word, pero se me acaba el tiempo y este era un pequeño homenaje que tenía pendiente con el gran intelectual que fue Zappa. El 4 de diciembre de 1993 fallecía víctima de un cáncer letal. Apenas 52 años y todo lo que tenía en mente. ¿Hasta dónde hubiera llegado su límite? Fascinante incoginita, suplida por toda la gran obra que nos ha dejado y  podemos seguir disfrutado de ella. Fue enterrado en el Westwood Village Memorial Park de Westwood de los Ángeles   en una tumba sin marcar. Y si tuviera que buscar un epitafio me quedaría con aquel monólogo en 200 Motels; “el compromiso político funciona como eje articulador y destrozador de las ilusiones de los ciudadanos.” DEP y por siempre, el genio de Baltimore.

Artículo públicado en Culturamas julio de 2013

72 anniversary of Jimi Hendrix

Photo of Jimi Hendrix 10

 

“Lo único que hago es tocar, eso es todo” Jimi Hendrix (Seattle/USA)

 

72 Anniversary of Scorsese

Martin-Scorsese-interview-2013-about-Italy-movies-and-family-on-Corriere-della-Sera

 

“Mis padres obreros italonorteamericanos no iban a la escuela, no había libros en mi casa” (Martin Scorsese) /17-Noviembre1942 Queens-NY

 

58 years of James Honeyman-Scott

James-Honeyman-Scott

 

“I just bluff it and hope for the best” James Honeyman-Scott (4 Nov-1956/16Jun 1982) UK

 

44 years without Duane Allman

duane-allman-corbis-630-80

 

Hay días fatídicos en la historia del Rock&Roll; como a lo largo de la vida de cualquier individuo. Uno de ellos es el 29 de octubre, y la verdad que, es un día —cotidianamente hablando— feliz para mí. Es tiempo aniversarios de muy buenos amigos. Además, es el cumpleaños de otro gran ídolo mío; Peter Green fundador de la maravillosa Fleetwood Mac. En fin, cosas de octubre que llama a Halloween y noviembre va asomando. El rock y las motos despiertan una empatía tan inmediata como un buen concierto en una noche de verano. Lo más curioso, es que  la leyenda de Tennesse, Duane Allman era un autentico apasionado de ellas. Una Harley Davidson, es una máquina de dos ruedas perfecta; fascínate y adictiva. La sensación de libertad cuando se monta sobre su sillín y el sonido de su motor: no tiene precio. El bueno de Duane no tenía ni idea que, el aniversario de la esposa de Berry Oakley, iba a ser su último paseo a bordo, de una máquina, de la factoría de Wisconsin. Nadie contó con aquel camión grúa de frente. Y es que cuando la teoría del caos se apodera de la situación, todo intento es irreversible. Poco pudo hacer la Harley de Duane contra ese armatoste de tres toneladas y media. Aquel triste día de otoño de 1971, posiblemente, deberíamos haberlo borrado del mapa. Aunque, sería muy cruel de mi parte, dejar a mucha gente huérfana de otras cosas hermosas. Sin embargo el rock sufrió uno de los shocks más contundentes de toda su historia. Sus memorables riffs dejaron de sonar. El silencio duró unos minutos, mientras se hacía lo imposible en la ambulancia por recuperar la vida del rubio de oro de Tennessee. A las pocas horas fallecía en el hospital. Los Allman Brothers se habían quedado sin su alma mater; la familia de Duane no encontraba consuelo en ningún rincón de la tierra. Desgraciadamente, todos los amantes del rock estábamos huérfanos de un genio, posiblemente, difícil, muy difícil de emular.

Duane-Allman-and-Wilson-Picket

Fue el epitafio a una fulgurante carrera en historia del rock. Ahora que todo es pura estadística y las listas de quienes fueron ínclitas leyendas, moneda de cambio. El magazine Rolling Stone, colocó al joven Allman  entre los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos, en el puesto número 8. Y no van muy desencaminados los de San Francisco, pues, ha sido y será una de las 10 mejores guitarras de la historia del rock. No obstante, sí  que tengo muy claro, cuales, eran los orígenes de Duane Allman. Nació en noviembre, no muy lejos del día de acción de gracias en 1946. Su padre era sargento del ejército de los EE.UU y había fallecido asesinado por un compañero. Dicen las crónicas más negras que fue por una discusión haciendo dedo. Otros corrillos, apuntan que marchó a la otra dimensión, tras una una trifulca, en una noche muy regada de Bourbon. Por aquel entonces, la familia residía en Norfolk (Virginia). Su madre, Geraldine, regaló a Duane una motocicleta Harley, y a su hermano menor, Gregg, una guitarra. Con el tiempo, Greeg  enseñó a Duane a tocar la guitarra.  El hermano mayor acabaría desguazando la Harley para venderla pieza a pieza y con el dinero obtenido del desguace; compró su primera guitarra. Como la vida es una aventura, su madre decide que lo mejor para todos es trasladarse a Daytona (Florida). El viaje resultó un tour iniciático, pues durante una de las interminables paradas, vieron actuar a B.B. King. Sabían lo que querían y lo consumían; rock, blues y algo de soul. Los álbumes de Muddy Watters, Robert Johnson o Johnny Lee Hooker, encima de sus camas se convirtieron en sus nuevos ídolos, junto a un par de guitarras. Gregg,  apenas tenía 18 años cuando forma The Escorts que, un año más tarde, cambió de nombre por Allman Joys. Graban un single; el tema “Spoonful” sin mucho que decir. La banda se convierte en “The Hour Glass” y los hermanos se separan,  por un pequeño espacio de tiempo en 1968.

DuaneAllmanBonnieBramlettandDelaney1

Duane Allman, completamente fascinado por el británico Eric Clapton, se lanza a la búsqueda de la perfección. Se convirtió en guitarra freelance tocando para artistas como Aretha Franklin, Boz Scaggs, Wilson Pickett, con este último grabó una inolvidable versión del “Hey Jude” de los Beatles, o Johnny Jenkins, con quien colaboró en el disco “Ton-Ton Macoute” donde se grabaron su primeros riffs con las míticas Gibson Les Paul. Fue aquí tras horas de contribución con Pickett de donde saldría su apodo Skydog; el volador de los interminables solos y la cara de perro. Este proceso de músico de acompañamiento, consiguió lo que conocemos, como romper mano con la guitarra y una manera de definir su estilo. Metabolizando todas las influencias del blues, rock, jazz y soul que pronto lo convertirían en un músico de culto. Junto al percusionista de jazz Jai Johanny “Jaimoe” Johanson, al que conoció durante su época de bolos y jams, ponen en marcha lo que será el germen de la  banda “The Allman Brothers Band”. Incorporando a la formación,  a su hermano, Gregg Allman (guitarra  y órgano)  Dickey Betts (guitarra rítmica y coros), Berry Oakley (bajo), Butch Trucks (batería) y Jaimoe Johanson (percusión). Nacía en Jacksonville, Florida  en  1969 —posiblemente—  el mejor grupo de rock sureño de toda la historia. El panorama del rock era ecléctico y fértil. The Allman Brothers Band había nacido, pero necesitaban crecer y bregarse. Se van a Macon (Georgia) aconsejados por su manager. A finales de 1969 se trasladan a Nueva York y graban su primer trabajo, titulado tal cual, el nombre de la banda (TAB). El disco, mostraba un deslumbrante R&B tocado por unos jóvenes, repletos de talento a raudales. Temas como Dreams o Whipping Post, Y versiones de clásicos. Tocando a tutiplén, de gira en gira, a lo largo del sur de EE.UU. La banda se mete al estudio y entre la villa de  Macon y  Miami graban su segundo disco, Idlewild South, producido por Tom Dowd y la confirmación de su éxito comercial para los TAB.

08SUBKIRBY-superJumbo

 

Idlewild South, publicado en 1970 y  contenía canciones maravillosas, como Revival o Midnight Rider. Pocas dudas les quedaban a aquellos que pensaban que las Gibson y las Fender Stratocaster de Duane eran flor de un día. Estaba naciendo un mito, una leyenda del rock, ya lo sabía. Eric Clapton, que lo tuvo  muy claro. Tras escuchar al de Tennesse. Le invitó a unirse a él en uno de los grupos de blues rock más importantes, y transitorios, de la historia del rock; Derek and the Dominos. Juntos, Clapton y Allman, dieron vida al reverenciado tema, Layla. Aquella carta de amor que escribió un enamorado Eric a Pattie Boyd, que terminaría dejando al Beatle, Harrison por mano lenta. La capacidad que aquel joven Duane Allman de veinticuatro años para asombrar al mundo con su guitarra parecía no tener límite. Pero en 1971 todo estaba a punto de cambiar. No obstante, el 12 y 13 de marzo, los Allman Brothers ofrecieron dos conciertos en el teatro Fillmore East de Nueva York. Unas actuaciones que incluían increíbles improvisaciones, como los famosos 20 minutos del Whipping Post y que fueron grabadas y publicadas en forma de doble álbum con el título de At Fillmore East. El disco era en un auténtico obelisco a la música rock y hoy en día es unánimemente reconocido como una de las mejores grabaciones en vivo de toda la historia de la música del siglo XX. Décadas más tarde, el Salón de la Fama del Rock, lo situó como el artífice de la legendaria banda, que conquistó, a lo largo de su carrera más de 11 discos de oro y cinco de platino. Lo que viene después, ya lo sabemos todos. Un día de felicidad para el propio Duane y los suyos, convertido en la peor de todas la pesadillas del hombre que hacia rugir las cuerdas de una Gibson como el motor de una Harley Davidson.

Remember_Duane_Allman

 

Artículo originalmente publicado hace un año en la revista Culturamas

Capricho Cinéfilo.

Blog de Fernando Usón Forniés sobre análisis cinematográfico.

IN THE NAME OF CINEMA

El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, haciendo cine.

Observer

People and Trends

Escrito en negro

La vida no es lo que esperabas, nena

Mundo Lumpen

Al filo de la marginalidad y el glamour

CINEBEATS

Thoughts On Film by Kimberly Lindbergs

La mano del extranjero

Blog sobre ficciones del cine, la literatura y el cómic

Siguiendo a Letamendi

"Del médico que no sabe más que Medicina, ten por cierto que ni Medicina sabe"

Tras la última tormenta

Retazos de una vida

Discover Medical London

Find out how one of the world’s greatest cities became an international capital of medicine with our guided walks, tours and events.

Rompepáginas

El blog de libros de Iván Alonso Pérez

Dr. Insermini

Paint It Noir

Doctor Zito

Zitius, Altius, Fortius.

Nitrate Diva

Old Movies. Fresh Takes.

TODO NEGRO

Novela, cine y series, eso sí, negros

El espacio de Chus

Un blog de rebote

franciscojaviertostado.com

Historia, medicina y otras artes...