Perry Mason (1957-1966) El genuino

Uno de los géneros más imperecederos en la historia de la televisión ha sido, por excelencia, el drama judicial. La sala del juicio Made in Usa. Esa, donde, los abogados se convierten en mitad héroes, pedagogos, histriones o profetas de la verdad. Parece haber algo en los abogados que luchan contra los puntos más sutiles de la ley —en su sempiterna búsqueda— de la verdadera justicia. Éste era un remanente de los días de seriales radiados, y  antes de eso, los motivos de los abogados eran extremadamente populares en las novelas de misterio. Los abogados de esta serie no solo hicieron trámites y discutieron frente a los jurados. Eso no habría sido muy emocionante y, después de todo, se supone que la televisión tiene una máxima y es la del entretenimiento a su audiencia. Máxima que tuvieron que asumir ellos mismos para llegar al fondo del caso. Esto generalmente significaba no confiar en los hechos tal como los presentaba la policía. Esta parecía ser la otra cara de la moneda de los dramas policiales —que a menudo— se transmitían frente a los programas de abogados. En esos programas, la policía siempre tenía razón y los abogados defensores eran equivalentes a los malos, pero envueltos de un barniz heroico. En los anales de los programas de abogados hay uno que está por encima del resto. Fue el máximo defensor de los falsamente acusados. Su nombre era Perry Mason. Si algunos de ustedes hubieran sido acusados de un crimen atroz, en ese supuesto, no necesitaba un equipo de abogados de ensueño: todo lo que tenía que tener de su lado era un abogado, de la persistencia de Perry Mason. Éste producto, es el humus seminal, de grandes series como “la Ley de los Angeles 1986” o “Murder One 1995”  que programas como, “El abogado 1997″ e incluso “Ley y Orden 1990” le deben mucho.

Perry Mason definió los cánones del drama legal en la televisión y debería ser parte de cualquier colección doméstica seria. Algunos de nuestros hijos, sobrinos o amigos (ya sean vecinos milenials) en su hogar pueden pensar que el televisor está mal configurado; no hay color. Solo dígales que en el pasado había unas pantallas algo panzudas y con largas antenas de hormigas gigantes. Además emitían unas chuladas de series en blanco y negro. Mason ya era un famoso abogado de ficción mucho antes de que apareciera en la televisión. Más de ochenta novelas de misterio de su creador y alma mater: el escritor  Erle Stanley Gardner. Perry Mason es un descendiente directo de los pulps de misterio serie B, de las décadas de los 30 y 40, con detectives como Charlie Chan y Sherlock Holmes. Y poco después, se produjeron varias versiones de películas sorprendentemente mal concebidas. Curiosamente, ninguna de ellas tuvo éxito. Un programa de radio posterior lo hizo algo mejor, pero también luchó por encontrar el tono adecuado para el programa y su personaje principal. Gardner fue más cuidadoso cuando autorizó sus historias para la televisión. Ahí, entró en acción, la actriz convertida en productora ejecutiva; Gail Patrick Jackson y el productor de línea Ben Brady. Gail cuidó y mimó el proyecto, como si de un hijo suyo se tratará. La CBS, encontró la horma de su zapato en el actor Raymond Burr. De inmediato, su presencia, lo convirtió en la estrella del programa. Empero, fue el conjunto de la dinámica de equipo del quien hizo de Perry Mason un megahit de la protohistoria televisiva. A menudo, se oía al acusado injustamente gritar la coletilla: “Te mataré”, justo antes de la muerte.

Lo llamativo de esta primera mitad de temporada es la variedad de historias y, a su vez, ubicaciones. En lugar de limitar la acción a los mismos pocos escenarios: la oficina de Perry, la sala del tribunal y algunas casas y oficinas genéricas que podrían repararse y reciclarse. Hablamos del  tipo de cosas que se encuentran en otros programas de una cámara como Superman, The Life, Legend. Wyatt Earp, etc., CBS le dio a Perry Mason locaciones en el sur de California: el centro de Los Ángeles, en el Valle, el desierto alto y en Big Bear Mountain. Los interiores durante la primera temporada —de todos modos— se rodaron en los antiguos Western Avenue Studios de Fox. Luego está el arresto y el desafortunado acusado que busca su último recurso para la libertad, ahí está el implacable, Perry Mason. A continuación, se llevaba a cabo, la investigación donde Mason y su equipo descubrían las pistas del verdadero asesino. Finalmente, se remataba en un acerado enfrentamiento en la sala del tribunal. Una cosa que es muy poco realista; es que el verdadero asesino con frecuencia se derrumbaba en el estrado y confesaba. Pregúntele a cualquier abogado de un estrado auténtico ¿con qué frecuencia sucede eso? Mason no tenía mucho personal. Por otra parte, tal vez esta ambigüedad moral fue intencionada, dado el elenco de Raymond Burr, un actor que hasta 1957 había interpretado casi exclusivamente a villanos especialmente despiadados. El más famoso de los cuales fue aquel siniestro asesino en “La ventana indiscreta 1954” de Sir Alfred Hitchcock.

Casi impactante es cuánto peso despegó Burr en los tres cortos años desde esa película. Aunque todavía estaba bastante orondo y de complexión de huesos grandes; Burr en la primera temporada estuvo más delgado que nunca. Empero el recio Burr fue una elección inspirada para interpretar a Perry. Cuando el sagaz RB se eleva sobre aquellos a los que interroga en el estrado de los testigos, su voz autoritaria, sus ojos ceñudos y expresivos aún pueden ser intimidantes, sin embargo, sus modales tranquilos y sosegados conectaban rápidamente con el respetable (curiosamente, en la vida real, Raymond Burr era muy sociable, extremadamente generoso y dulce). Fue una cualidad hasta ahora inexplorada del protagonista, que realmente deslumbra en este show. El resto de su equipo lo componía su secretaria Della Street (Barbara Hale) y un investigador privado, a cargo perpetuo de Mason, Paul Drake (William Hopper). Della contestaría los teléfonos y concertaría citas con su jefe. Recuerden que esta fue una época en la que el lugar de una mujer en los negocios era una tarea muy gregaria. Della también era la persona en la que Mason confiaba sus mayores corazonadas. Discutiría el caso con ella, estimaba su opinión y de paso, se veía en ella, una mujer de ese atisbo, de lo que—afortunadamente— iría llegando: la revolución feminista y la incorporación de la mujer en cargos de mayor calado en la justicia o la docencia jurídica. Pero Della fue un personaje algo inusual para aquellos finales de la década de los 50.

Mason estaría demasiado ocupado con informes y otros asuntos, por lo que Paul también saldría a la calle. En busca de esas pistas e información que los detectives de la policía de Los Ángeles pasaban por alto. Este fue uno de los mejores métodos de la vieja escuela conocida como la “caja de zapatos de piel” para resolver crímenes. Ahora tenemos laboratorios para analizar la más mínima partícula de materia que queda en la escena del crimen. En ese entonces, Drake tendría que ir a hablar con la gente y reunir información lentamente que conduciría a una ruptura en el caso. Lo mejor que le habían tomado las huellas digitales a la policía, y siempre había una razón lógica por la que estaban en el arma homicida. Drake también era un puro arquetipo de compañero de los cincuenta; lo golpearon en más de una ocasión y con ganas. Esto normalmente pondría a Mason y Drake en oposición directa con el hombre a cargo de la investigación policial, el teniente Arthur Tragg (Ray Collins). Cuando llegó el momento de comparecer ante el juez y el jurado, el adversario de Mason era el fiscal de distrito Hamilton Burger (William Talman). Es sorprendente que Burger y Tragg mantuvieran sus trabajos; tenían el peor historial delictivo posible. Cada semana preparaban su caso hermético que Mason hacía pedazos. Considerando que cada uno de los clientes de Mason era inocente. Obviamente, se trataba de una grandísima noticia, ya que en la vida real la ciudad se habría arruinado por todas las demandas de procesamiento civil ilícito que se hubieran presentado. Después de todo, no se puede tratar a la estrella de esa manera. Hubo algunas variaciones sobre el tema presente aquí. En un episodio, Burger tuvo que dejar la acusación. Resulta que un viejo amigo suyo es el sospechoso. Por una vez, Burger se alegró de que Mason estuviera en el caso y  que no tendría que perder todos los pleitos; por una semana. Algunos de los recursos de la trama utilizados aquí datan la serie. La razón del éxito de esta serie se debe a la atención a los detalles y la gran calidad de la producción. Cada episodio se construyó como una película de cine negro de una hora de duración en lugar de un programa de televisión normal de 30 a 40 minutos. Así llegaron a rodar 9 temporadas y 271 episodios desde 1957 a 1966. Todo un hito histórico de la TV de la primera edad dorada.

Ahora, en pleno siglo XXI, después de que se mostraran por primera vez estos episodios, siguen siendo tan buenos como lo fueron desde sus inicios. Un ejemplo fue cuando una chica cigarrera es amenazada y luego acusada de asesinato. Para aquellos que son demasiado jóvenes. El recuerdo de los clubes nocturnos, o cabarets de los años 50 es algo muy alejado de lo que se vemos en 2020. En su caso contratarían a una mujer joven y atractiva para que desfilara con diminutos atuendos vendiendo cigarrillos de una bandeja atada a ellos. Evidentemente, a día de hoy esa escena de la chica escasa de ropa y el cajón de cigarrillos y chocolatinas sería una ofensa para una gran parte del público femenino. Otro caso curioso, sería el episodio del título “El caso de la cantante arisca”. Intenten llamar a una mujer brusca en 2020 y observarán que las cosas han cambiado algo. Afortunadamente. Pero insisto, Perry Mason arranca de lo que llamamos la cultura del cómic pulp. Luego, yo soy partidario de observar las cosas con el conocimiento y la mesura del contexto. Si no somos capaces de ponernos en las diferentes aristas de la vida, no tardaremos en quemar el cine mudo o determinadas letras del RockPunk más glorioso. Otro de los grandes reclamos de la propia serie fue el gran elenco de grandes estrellas que fueron invitadas, muchas de ellas ya consagradas; Bette Davis, Angie Dickinson, Fay Wray, Mona Freeman, George Kennedy, Elisha Cook Jr, Lee Van Cleef  o Walter Pidgeon. Así como muchos y muchas de ellas, caras nuevas que pasaron rápidamente a ser famosas tanto en la gran pantalla como en la TV; Ellen Burstyn o David Hedison. Todos esos grandes fans, de los actores de personajes de la época, encontrarán una verdadera mina de oro en cada episodio de Perry Mason. Sólo en “El caso del doliente enojado”, por ejemplo, aparecen Dorothy Adams, Malcolm Atterbury, una jovencísima Barbara Eden, Sylvia Field, Paul Fix, Joan Weldon y James Westerfield. Otros actores que aparecen en estos primeros diecinueve episodios son: Vaughn Taylor, Hillary Brooke, Greta Thyssen, Robert Cornthwaite, William Schallert, Frances Bavier, Joi Lansing, Michael Fox (el patólogo forense), Virginia Gregg, Brett Halsey y muchos más. Los seguidores de la serie “Three Stooges 1922-1970″ se deleitarán al ver al villano perenne Kenneth MacDonald aparecer con frecuencia como juez y como la chica mala de los últimos Stooge, Connie Cezon, desempeñando a la secretaria, en gran parte, invisible de Perry.

Los fanáticos de la ciencia ficción de los 50 notarán las apariciones de incondicionales del género como Morris Ankrum (otro juez a tiempo parcial), Thomas Browne Henry, Whit Bissell y Robert Clarke. Obviamente, quien quedó marcado para el resto de su vida personal como la auténtica estrella de la TV, en su primera era fue Burr. Su cara era de las más reconocidas en todo el mundo. Después de su carrera de nueve años en CBS, se lanzó un programa de televisión de revitalizar el personaje en 1973 que duró una temporada. Esa encarnación derivó en unas veinticinco películas hechas para televisión que se emitieron entre 1985 y 1993 y solo terminó con la muerte del hombre que siempre será recordado como Mason, Raymond Burr. Actualmente, el prestigioso canal de TV de cable, y ahora en streaming, HBO, ha adquirido los derechos de la mano del actor galés, Matthew Rhys, (“The Americans” 2013) ofrece una actualización impresionante y elegante del drama de la auténtica CBS de mediados de siglo. Situada la acción, en los años finales de la década, de los 20 y comienzos de los 30, en plena depresión económica. Actualmente, es el productor del proyecto. Donde se encuentra respaldado por los productores ejecutivos Amanda Burrell, Ron Fitzgerald y el no menos conocido actor, Robert Downey Jr. Además, de un viejo conocido de la edad de oro del icónico canal como Tim Van Patten. Por cierto, la serie entera con todas sus entregas y episodios se puede en encontrar en Amazon y para aquellos más inquietos en Youtube y otros lugares de la webesfera. Lo dicho, siempre hay tiempo para visionar aquella primera edad de oro de la TV y poder disfrutar de un show con más de 9 nominaciones a los Emmys, donde su protagonista siempre era el foco de la pasaralela. Disfruten del genuino Perry Mason. Nota: 8,5

 

 

“Alfred Hitchcock presenta” TV (1955)

 

En aquellos viejos y oscuros años, los políticos experimentaban el sabor chic de asomarse por los pasillos de Paseo de la Habana. El olor a nuevo de la vetusta TVE era de su gusto. Aún redoblaban los ecos del resacón eurovisivo de la boda real en el país, del chocolate y las frías trincheras del héroe Alastriste. Todo era un flan Dhul continuado y sopa boba. Nuestros abuelos, padres, tíos y demás grey eran los mayores acólitos al escaparate de cristal en las nuevas tiendas de cajas mágicas. Tanta magia que el maestro del suspense se enamoró de este aparato y nos trajo historias de crueles pesadillas, que quebraron los sueños de nuestros progenitores y pasaron a ser de dos rombos por decreto notarial. Todo el mudo se quedó alucinando al ver a un Sr. Gordo en la TV multifranja.

 

 

“Buenas noches, soy Alfred Hitchcock y esta noche les presento la primera de una serie de historias de suspense y misterio curiosamente tituladas: Alfred Hitchcock Presenta. Yo no actuaré en estas historias pero sí que haré pequeñas apariciones, antes y después de cada capítulo, para explicar el título del episodio a aquellos que no sepan leer y finalmente para poner todo en orden y explicar el final de la historia a aquellos que no lo hayan comprendido.” De fondo sonaba el corte musical de la marcha fúnebre para una marioneta de Gounod.  Así, con un descaro —sui generis—, comenzaba el show del maestro de la intriga del cine y ahora, la TV. Corrían los años 50. Hitchcock no sólo se hallaba en la cima de su popularidad cinematográfica, sino que también encontró la cúspide creativa en un nuevo medio tan adictivo como la TV.

 

 

Al parecer tras una idea sugerida por el presidente de MCA, Lew Wasserman; el director y productor británico se encargaría de presentar cada episodio, haciendo gala de su fino e irónico sentido del humor. La legendaria serie de 268 capítulos, los cuales, fueron emitidos a lo largo de siete temporadas son uno de los mayores tesoros audiovisuales de la humanidad. Desde 1955 hasta 1960 en la CBS, y entre 1960 y 1962 en la NBC, que adquirió sus derechos a posteriori, el mago del suspense dirigió 17 historias. No obstante, aportó a la serie su presencia como anfitrión, una garantía de éxito y una manera de hacer televisión comercial, de calidad y factura creativa. Hitchcok hizo pura imaginería al servicio de la televisión moderna. Algo así como el edén de las futuras producciones de Lynch para ABC o David Simon en HBO.

 

La serie está compuesta por pequeñas historias originales, llenas de toques escabrosos; una cascada de humor negro y evidentemente, unos finales que resultaban tan impactantes, como difíciles de olvidar. A lo largo de los años nos encontramos a realizadores como Sydney Pollack, Robert Altman, Don Taylor, Arthur Hiller, Norman Lloyd, Robert Stevenson, Paul Henreid, Robert Stevens o Lewis Teague, que dirigieron diversos episodios. Entre los guionistas figuraron reputados autores literarios como Ray Bradbury, Richard Matheson o Roald Dahl y también se adaptaron relatos procedentes de escritores tan exquisitos, como Patricia Highsmith o H.G. Wells. La serie consiguió un Globo de Oro al mejor programa en 1957 y tres premios Emmy, aparece también como una de las cien mejores series de la historia de la TV. Memorable fue su capítulo inicial “Venganza”, sobre un marido (Ralph Meeker), que —erróneamente— se vengaba de un supuesto atacante a su mujer cuando descansaba, plácidamente, en la caravana del camping (Vera Miles). Dejándonos un final grandilocuente y apoteósico.

En 1985, la NBC preparó un revival conocido como “El nuevo Alfred Hitchcok presenta” Se volvieron a rodar 76 capítulos de aquellos fabulosos, ya emitidos en los 50. La principal novedad, es el color y la aparición de nuevos actores de esta última época. Destacamos al extraordinario elenco de estrellas que aparecieron en la entrega original y este posterior remake. Nombres tan célebres como los mítico-as; Joseph Cotten, John Cassavetes, Vera Miles, Thelma Ritter, Joan Woodward, Mary Astor, Bette Davis, Barbara Bel Geddes, George Peppard, William Shatner, Charles Bronson, Claire Trevor, James Coburn, Walter Matthau, Roger Moore, Dean Stockwell, Lee Majors, June Lockhart, James Caan, David Carradine, Robert Redford, David Soul o Melissa Sue Anderson y un larguísimo etcétera, de una lista —interminable— que es historia contemporánea del cine y la TV. En España se pasó por primera vez en el año 1965 y posteriormente, en la década de los 80. Actualmente, se pueden localizar en Amazon las 6 primeras temporadas en V.O. Y recuerden, la buena ficción televisiva tiene muchos años y buen fundamento. Como bien dijo el maestro;  “La televisión ha devuelto al crimen a su origen: el hogar”. Nota: 9,1

Los mejores films de 2016

1.Nocturnal Animals by Tom Ford

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2. Land of Mine by Martin Zandvliet

 

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3. Hell or High Water by David MacKenzie

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4. Arrival by Dennis Villeneuve

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5. Hacksaw Ridge by Mel Gibson

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6. Sully by Clint Eastwood

 

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7. One More Time with Feeling by Andrew Dominik

 

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8. Elle by Paul Verhoeven

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9. The Handmaiden by Park Chan-Wook

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  1. Neruda by Pablo Larraín

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The New bets of the cable (2015) for the decade end

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Mucho se está hablando y mascullando, en torno, a esta temporada televisiva en EE.UU, y resto de las islas británicas. Hablamos de todos esos productos con calidad, a día de hoy, para ser los finalistas de los inminentes Emmy 2015. El mes que viene sabremos si GOT recibe un aluvión de premios ,o como suele ser en estas lindes, por parte de la academia vuelve a ponerse el mejor Nenuco de la añada y nostalgia, para obsequiarnos un hiperhomenaje a una de las grandes series de la historia de la televisión: Mad Men. Nadie pondría el grito en el cielo. Pero viendo las nominaciones, las opiniones sos todos los colores y plausibles. Recordemos que el año pasado, el Sr. White de Breaking Bad se marchó para siempre de la caja tonta (como gustan llamarla los snobs del cine trascendente) con su anfetamina cristalizada azul para siempre, y los Emmy, la encumbraron a los altares, cuando ya estaba en el mismísimo cielo. Es humano y en este tipo de saraos; las emociones venden. No es más que eso, así de sencillo: las amamos o las detestamos. Evidentemente, si viviéramos en Corea del Norte no lo podríamos saborear. Luego, no sé Uds., pero yo no tengo la más mínima intención de irme por aquellos lares. El Show business es parte de nuestra cultura y un ingrediente más, como lo pueda ser el azafrán en una buena paella. Series del calibre de Mad Men se lo merecen, pues, de facto pasan a ser patrimonio de la historia de la TV, y, occidente es un lugar que necesita de esa historia para mirar atrás y sonreír de vez en cuando. Sin embargo, observamos en este ya bien entrado 2015, se percibe un recambio en los banquillos. Nuevas generaciones de gente que han mamado buena televisión y viene con currículos que apabullan y dejan del revés al más pintado. De las mejores universidades y factorías del guion. Ya sea para la TV o el cine. A día de hoy, vemos que los saltos son idénticos, por el trasiego de estrellas, de una alfombra a la otra. Bien, lo más importante de este post es saber, como serán algunos de los nuevos shows, que tienen que dar el relevo al último lustro de la década, y si alguno de esos productos llegará a sobrepasar los ya legendarios 7 años, con última temporada dividida en dos partes, de la mencionada Mad Men. Estas son nuestras propuestas para un Otoño/invierno en el sofá de los sueños en VOS.

 

 

De la mano del guionista, actor y creador de SOA; Kurt Sutter. Nos llega con una historia en pleno siglo S.XIV ultraviolenta, queriendo recoger o estar a la altura de Juego de Tronos

 

Del guionista y hermano de la perla de oro del cine británico; Jonathan Nolan. Un remake de Sci-fi con un reparto de lujo en el canal por antonomasia del cable, HBO

 

Del director de cine brasileño, José Padilha creador de la fascinante y premiada; Tropa de Élite. Nos llega una historia alucinante sobre el narcotraficante P. Escobar en Netflix

 

De una de las guionistas de la serie de culto Breaking Bad, Moira Walley-Beckett. Nos llega un drama hipnótico  sobre el mundo de la mejor escuela de ballet de USA  para el canal Starz

 

Del actor, guionista y director independiente Edward Burns. Nos llega una historia verídica sobre polícias corruptos y su división por vigilancia de la moral americana. Neonoir en TNT

 

Del actor, productor y estrella de la gran pantalla Bradley Cooper. El canal CBS adapta el film, que ya encarnó para el cine, el mísmisimo Cooper. Sci-fi y Thriller que prometen emociones

 

Frank Spotnitz uno de los guionistas de Expediente-X  y Sir Ridley Scott como productor ejecutivo realizan para Amazon TV una adaptación, del libro de Philip K. Dick, que apunta muy alto

 

Adjuntamos listado de nominados en las diferentes categorías, que concurren este año, y comprobarán la gran cantidad de títulos reseñados en nuestra publicación. Lo dicho, suerte y a disfrutar de la ficción.

 

http://www.emmys.com/awards/nominees-winners

Kojak is cool (1973-78)

Kojak Foto 1

La televisión en los años 70 se embutió de espectáculos policíacos —muchos de ellos, ya comentados por estos lares— de las diferentes cadenas Made in USA. Cada uno de ellos tenía a su héroe, heroína o heroínas de turno. Desde Baretta y su cotorra al hombro, hasta el vaquero McCloud subido en un hermoso corcel por la Quinta avenida, Colt en mano, a  la sexy “Mujer policía” y  aquellos deliciosos “Ángeles de Charlie”. Sin embargo, fue en 1973 cuando apareció un título contundente, de una absorbente intriga, con un protagonista duro  y categórico: ese, fue Kojak. Desde la contundencia del nombre propio, a la propuesta de un New York realista, donde los dealers y canallas de turno eran deudores del cine de aquella maravillosa década. El humus de esta —mítica— serie  hay que buscarla en el origen del éxito, asociado a un actor fantástico como lo fue Telly Savalas. Sin este actor, hubiera sido imposible la grandeza de este producto. Todo arranca cuando el guionista Abby Mann, el cual, escribe  una TV-movie: “The Marcus-Nelson Murders”(1973) /basado en unos hechos reales de un espeluznante asesinato en 1963/. La cinta nos destapaba el papel del teniente, Theo Kojak, toda una revelación de vitalismo, alma mater, de  la investigación del atroz crimen y violación en el Upper East Side of Manhattan. Tal fue su éxito, que Telly Savalas, en aquel año fue nominado a los Emmy en la categoría al mejor actor de drama de TVmovie. El asunto estaba claro, ya se tenía muy perfilado —al futurible policía— sólo  había que ubicarlo en la gran metrópoli de NY. CBS dio el OK para comenzar a trabajar en el serial de Kojak, con Savalas como absoluto protagonista. A finales de Octubre de 1973 se estrenaba en el prime time con un éxito de audiencia notable. El show se mantuvo en pantalla hasta 1978, a lo largo de 5 temporadas, y un total de 118 episodios. Tanto Abby Mann como Teddy Savalas tuvieron carreras llenas de triunfos y decepciones en el pasado. Eso es parte de la vida, cuando se te presentan las oportunidades. En el caso del creador de Kojak fue guionista de la extraordinaria “Vencedores o vencidos”(1961). Dirigida por Stanley Kramer. Telly Savalas, se inició en la mítica serie los Intocables (1959), en el lado del mal —frente a Robert Stack —protagonizando al gangster Leo Stazak.

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Posteriormente, trabajó con Frankenheimer, uno de los grandes directores de aquella generación televisiva— realizando una interpretación brillante del  recluso Feto Gómez en la película “el hombre de Alcatraz”(1962). Continúo su trabajo y estuvo a las órdenes de J.L. Thompson en la intrigante; “el Cabo del Terror”(1962). Savalas, encarnaba al detective privado; Charles Sievers, y, en la película “007 On Her Majesty’s Secret Service” (1969) dirigida por Peter Hunt, como el villano Blofeld. Pero es en el papel del Teniente Theo Kojak donde se perpetúa la leyenda del especial Aristoteles Savalas, nuestro querido Telly. Por último, no quiero dejar pasar por alto un film espléndido al lado de Clint Eastwood y Donald Shuterland; “los Violentos de Kelly”(1970) de Brian G. Hutton, en el papel del sargento primero, huraño y trapicheador; Big Joe. Ya en el último año de la serie Kojak, cuando la productora CBS le dijo a  Savalas, que la audiencia se estaba marchando. Savalas comprendió que en aquel lugar, su tiempo ya estaba amortizado y emprendió nuevos proyectos de diversa índole internacional.  Cinco años en la pequeña pantalla que le dieron dos Globos de Oro y muchas nominaciones a los Emmy tanto a él, como el resto del equipo técnico, artístico y compositor musical. El éxito y la originalidad de esta serie descansaban en la fuerte personalidad del protagonista, Theo Kojak, pues alcanzó la fama y la gloria que le marcaría el resto de su carrera cinematográfica. El hábito del teniente TK parecía estar hecho a su medida. Muy difícil separar al hombre del perfil ficticio. Kojak era un poli con malas pulgas, que se jactaba de las diferentes etnias del NY más underground y violento de aquellos años. Un tipo de escrupulosa pulcritud en su indumentaria; coqueto con los sombreros, las gafas de sol y la quincalla que portaba. Calvo como una bola de billar, al que todos los delincuentes de la gran manzana temen. El poli de la comisaria distrito 11 de Manhattan Sur, que no duda en sacarte la lengua a tirones para que cuentes lo que sabes, mientras saborea un pitillo o un purito.

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La cuestión del tabaco fue muy divertida, ya que Kojak era un fumador empedernido y los productores decían que no daba una imagen muy correcta. Se recurrió a una estratagema que fue un icono del merchandising; el famoso chupachups (aquí en España). Pues, en los EE.UU eran unos pirulís de caramelo, que derivaron en el chupachups Kojak, el cual, aterrizó en nuestras tiendas de golosinas y el mundo entero. ¿Quién no se ha comido un mítico Kojak-Fiesta con chicle? Se sentía orgulloso de su origen griego, mostraba sagacidad y cinismo con los criminales, funcionarios, camareros o superiores… Su equipo estaba compuesto por George Savalas, hermano verídico de Telly, un tipo orondo, grandullón y de pelo rizado. Un gran conocedor del patear diario de las calles. Bobby Crocker, interpretado por Kevin Dobson, el típico detective que sigue al pie de la letra todo lo que propone Kojak, de algún modo, es su fiel compañero y hombre de confianza. Mark Russell como el Detective Saperstein. Así como Vince Conti, que es el detective Rizzo y Borah Silver como el inspector Prince. Por último, el jefe de todos ellos capitán Frank McNeil, interpretado por Dan Frazer, que es el superior de Kojak, pero realmente no actúa como tal. McNeil puede poner a veces los métodos de Kojak, en duda, de cara a la galería. Una especie de paripé, pues, está con él a muerte. Sabe muy bien de la agudeza  de Kojak, la cual, es más que precisa. Cuando algo le dice que hay gato encerrado: no se equivoca. Algo hay. Luego, capitán y teniente son dos más del grupo. Con el tiempo habrá un cambio de mandos, es decir, cada uno tendrá una nueva ubicación y rango. A Kojak, le gusta marcar su territorio y mostrar jerarquía, aunque a veces, las cosas se salgan de madre. Las tramas no están muy lejos de lo que es la típica actualidad, a día de hoy en día, en cualquier telediario o páginas de sucesos; corrupción a tutiplén, conspiraciones de la mafia, asesinos en serie, algún caso de intento de atentado contra la infraestructuras de la ciudad y tráfico de drogas a pequeña y gran escala.

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Otro de los reclamos utilizados en el serial era la utilización de estrellas invitadas de la gran pantalla: desde las viejas glorias a los nuevos talentos que iban pujando por la época: Danny Aiello, F. Murray Abraham, Paul Anka, Armand Assante, Eileen Brennan, Blair Brown, Dabney Coleman, Héctor Elizondo, Richard Gere, Gloria Grahame, Harvey Keitel, Sally Kirkland, Carol Lynley, Geraldine Page, Kathleen Quinlan, Lynn Redgrave, John Ritter, Sylvester Stallone, Forrest Tucker, Christopher Walken, Eli Wallach, Shelley Winters o James Woods de entre los muchos que se dejaron ver a lo largo de sus cinco temporadas. También, es verdad que Kojak tuvo problemas con algún capitulo por mostrar conductas poco apropiadas de tipo ético y moral. Se le acusaba desde determinados colectivos; del reiterado abuso de la fuerza bruta y una solapada glorificación de la falta de derechos civiles. Algo que llegó a provocar un conflicto con su vecino Canadá. Kojak era la calle, los garitos, los dealers de las esquinas, el argot de ese submundo y su frase de culto: “Who loves ya baby”. Esa voz grave y profunda que te recordaba al enorme Barry White. De fondo sonaba la celestial  música de John Cacavas: un score, puro, del sonido Philadelphia. Kojak, con el chupachups en una mano y en la otra buscando su  Smith & Wesson del 38, metida en el bolsillo de la gabardina o portándolo en la mano en plan sicario vivo. Estilo que marcó escuela en la policía y la delincuencia de aquellos tiempos. El toque Kojak a la hora de llevar la pipa. El teniente Kojak se acerca a la escena del crimen con su flamante Buick de color bronce perla y la sirena roja marcando la ruta del guardián del Lower Neoyorkino. La serie Kojak se volvió a llevar en el año 2005 a la TV, en esta ocasión, el actor seleccionado para el papel fue el afroamericano Ving Rhames. Se pasó una primera temporada y fue cancelada por su escasa audiencia. A pesar de contar con actores, en el reparto, tan interesantes como Chazz Palmenteri o Roselyn Sánchez; el remake no cuajó. Se rumorea con la posibilidad de llevar el show a la gran pantalla con Vin Diesel como el teniente Theo Kojak. Este otoño de 2015 la serie cumplirá su 42 aniversario. Que mejor recomendación para un día de asueto que volver a revisar alguna de sus temporadas vía DVD o alternativas digitales. Y por favor, no olviden unos cuantos chupachups a mano. Nota: 8,1

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