Los 10 mejores films de 2019

  1. Il traditore by Marco Bellochio

 

 

2. The Irishman by Martin Scorsese

 

3. Joker by Todd Phillips

 

4. Parasite by Bong Joon-ho

 

5. Light of My Life by Casey Affleck

 

6. Once Upon a Time… in Hollywood by Quentin Tarantino

 

7. The Nightingale by Jennifer Kent

 

8. The Gangster, the Cop, the Devil  by Lee Won-Tae

 

 

9. Midsommar  by Ari Aster

 

10. The Souvenir by Joanna Hogg

 

 

“Alfred Hitchcock presenta” TV (1955)

 

En aquellos viejos y oscuros años, los políticos experimentaban el sabor chic de asomarse por los pasillos de Paseo de la Habana. El olor a nuevo de la vetusta TVE era de su gusto. Aún redoblaban los ecos del resacón eurovisivo de la boda real en el país, del chocolate y las frías trincheras del héroe Alastriste. Todo era un flan Dhul continuado y sopa boba. Nuestros abuelos, padres, tíos y demás grey eran los mayores acólitos al escaparate de cristal en las nuevas tiendas de cajas mágicas. Tanta magia que el maestro del suspense se enamoró de este aparato y nos trajo historias de crueles pesadillas, que quebraron los sueños de nuestros progenitores y pasaron a ser de dos rombos por decreto notarial. Todo el mudo se quedó alucinando al ver a un Sr. Gordo en la TV multifranja.

 

 

“Buenas noches, soy Alfred Hitchcock y esta noche les presento la primera de una serie de historias de suspense y misterio curiosamente tituladas: Alfred Hitchcock Presenta. Yo no actuaré en estas historias pero sí que haré pequeñas apariciones, antes y después de cada capítulo, para explicar el título del episodio a aquellos que no sepan leer y finalmente para poner todo en orden y explicar el final de la historia a aquellos que no lo hayan comprendido.” De fondo sonaba el corte musical de la marcha fúnebre para una marioneta de Gounod.  Así, con un descaro —sui generis—, comenzaba el show del maestro de la intriga del cine y ahora, la TV. Corrían los años 50. Hitchcock no sólo se hallaba en la cima de su popularidad cinematográfica, sino que también encontró la cúspide creativa en un nuevo medio tan adictivo como la TV.

 

 

Al parecer tras una idea sugerida por el presidente de MCA, Lew Wasserman; el director y productor británico se encargaría de presentar cada episodio, haciendo gala de su fino e irónico sentido del humor. La legendaria serie de 268 capítulos, los cuales, fueron emitidos a lo largo de siete temporadas son uno de los mayores tesoros audiovisuales de la humanidad. Desde 1955 hasta 1960 en la CBS, y entre 1960 y 1962 en la NBC, que adquirió sus derechos a posteriori, el mago del suspense dirigió 17 historias. No obstante, aportó a la serie su presencia como anfitrión, una garantía de éxito y una manera de hacer televisión comercial, de calidad y factura creativa. Hitchcok hizo pura imaginería al servicio de la televisión moderna. Algo así como el edén de las futuras producciones de Lynch para ABC o David Simon en HBO.

 

La serie está compuesta por pequeñas historias originales, llenas de toques escabrosos; una cascada de humor negro y evidentemente, unos finales que resultaban tan impactantes, como difíciles de olvidar. A lo largo de los años nos encontramos a realizadores como Sydney Pollack, Robert Altman, Don Taylor, Arthur Hiller, Norman Lloyd, Robert Stevenson, Paul Henreid, Robert Stevens o Lewis Teague, que dirigieron diversos episodios. Entre los guionistas figuraron reputados autores literarios como Ray Bradbury, Richard Matheson o Roald Dahl y también se adaptaron relatos procedentes de escritores tan exquisitos, como Patricia Highsmith o H.G. Wells. La serie consiguió un Globo de Oro al mejor programa en 1957 y tres premios Emmy, aparece también como una de las cien mejores series de la historia de la TV. Memorable fue su capítulo inicial “Venganza”, sobre un marido (Ralph Meeker), que —erróneamente— se vengaba de un supuesto atacante a su mujer cuando descansaba, plácidamente, en la caravana del camping (Vera Miles). Dejándonos un final grandilocuente y apoteósico.

En 1985, la NBC preparó un revival conocido como “El nuevo Alfred Hitchcok presenta” Se volvieron a rodar 76 capítulos de aquellos fabulosos, ya emitidos en los 50. La principal novedad, es el color y la aparición de nuevos actores de esta última época. Destacamos al extraordinario elenco de estrellas que aparecieron en la entrega original y este posterior remake. Nombres tan célebres como los mítico-as; Joseph Cotten, John Cassavetes, Vera Miles, Thelma Ritter, Joan Woodward, Mary Astor, Bette Davis, Barbara Bel Geddes, George Peppard, William Shatner, Charles Bronson, Claire Trevor, James Coburn, Walter Matthau, Roger Moore, Dean Stockwell, Lee Majors, June Lockhart, James Caan, David Carradine, Robert Redford, David Soul o Melissa Sue Anderson y un larguísimo etcétera, de una lista —interminable— que es historia contemporánea del cine y la TV. En España se pasó por primera vez en el año 1965 y posteriormente, en la década de los 80. Actualmente, se pueden localizar en Amazon las 6 primeras temporadas en V.O. Y recuerden, la buena ficción televisiva tiene muchos años y buen fundamento. Como bien dijo el maestro;  “La televisión ha devuelto al crimen a su origen: el hogar”. Nota: 9,1

“El padrino afroamericano de Harlem, Bumpy Johnson”(2019)

En algún momento entre el lanzamiento de Scarface de Howard Hawks en (1932) y el final de The Sopranos de David Chase (1999), 75 años después, el mafioso se convirtió en el paradigma estadounidense por excelencia: un insólito sin una avenida tradicional hacia la riqueza. Éste, siempre ha buscado su fortuna, por los lares de la violencia. Al Capone y Lucky Luciano consiguieron su estatus mítico décadas después de su muerte. Sin embargo, Bumpy Johnson, un jefe del crimen negro que gobernó Harlem a mediados del siglo XX, —una era crucial tanto para el crimen organizado como para las relaciones raciales— ha seguido siendo una figura relativamente oscura en la cultura criminal más icónicamente pop. El épico drama policial realizado por Epix —una de las OTT,s más interesantes de estos últimos años— donde confluyen tres grandes estudios: Paramount, Metro Goldwyn Mayer y Lion Golden Films. Ha puesto toda la carne en el asador por buscar esencias y complejidades cercanas al mítico Tony Soprano o su delfín Nucky Thompson. Independientemente, de que las obras maestras están ahí por algo. The Godfather of Harlem (2019) es una gran serie de un padrino de la mafia, histórico y el primero por peso específico, de etnia afroamericana.

Cocreado por el equipo de la archiconocida Narcos (Netflix), los showrunners; Chris Brancato y Paul Eckstein.  Además, de contar en el papel de productor con el propio Forest Whitaker. El veloz y cautivador “Padrino de Harlem” explora la tensión de una época convulsa —de la historia contemporánea de los EE.UU— basada en los personajes que fueron participes, en aquella lucha humana como esos Goodfellas de Nueva York. John Ridley, el escritor de “12 Years a Slave” y “American Crime”, dirige el episodio piloto, que comienza con Bumpy Johnson (Whitaker) siendo liberado de Alcatraz y regresando a un Harlem que ha cambiado significativamente mientras estuvo fuera. Un Harlem de mediados de siglo, aunque no sea tan atractivo como el centro de Manhattan de Don Draper en Mad Men. Aquí, el entorno que se ha creado es hermoso: las piedras rojizas, los clubes de jazz, los apartamentos de lujo y los sótanos asesinos cobran vida con una autenticidad y un profundo respeto por un regionalismo pasado que ahora está enterrado bajo varias capas de auges y caídas de propiedades. Cuando regresa al vecindario del alto Manhattan después de cumplir 10 años en Alcatraz por un cargo de narcóticos.

Se atisba un cambio radical del mundo, donde Johnson habitaba y dirigía el cotarro. La gente y el corazón de Harlem han cambiado. Mucho, demasiado, para alguien de la vieja escuela. Las empresas que son propiedad de afroamericanos; están luchando a puñetazo y tiro limpio contra el monopolio italiano del mal. El consumo de drogas entre los lugareños es rampante y la afluencia de narcóticos está siendo controlada y suministrada por la familia Genovese. El mafioso italiano Vincent “The Chin” Gigante (Vincent D’Onofrio) no está por la labor de ceder su territorio al padrino que regresa de San Quintín, ni de liberar a los policías corruptos de la policía de Nueva York que compró en ausencia de Bumpy. Para recuperar el control, Bumpy debe navegar, por las complejas realidades de una comunidad al borde de una mutación masiva, gracias al movimiento por los derechos civiles y las alianzas cambiantes en todo el estado de Nueva York. Es un nuevo día, y mientras el anciano jefe del crimen quiere ver crecer a su gente —su imperio del inframundo depende de la corrupción— el vicio y la violencia los está abatiendo. Malcolm X (Nigél Thatch, quien también interpretó a la figura de los derechos civiles en “Selma” de Ava DuVernay) es una pieza clave en la serie, y sirve como conciencia de facto, o quizás, a modo de una justicia social olvidada, para Bumpy.

El joven líder de derechos civiles, por supuesto, está molestando a la vieja guardia en su búsqueda para convertir a los negros en las enseñanzas verdaderas del Corán. El resbaladizo congresista de Harlem Adam Clayton Powell Jr. (un excelente, casi irreconocible Giancarlo Esposito, realizando una interpretación soberbia) ha usado el púlpito y el evangelio regularmente para impulsar sus intereses y ganarse el favor de todas las demás facciones políticas poco éticas de Nueva York y la nación. Dejando a un lado los tratos turbios, el pueblo de Harlem se encuentra, entre las dos religiones en un tira y afloja; que refleja la lucha más amplia entre las enseñanzas de Malcolm X y Martin Luther King Jr. La corriente cultural es una de las muchas subtramas que empujan esta historia en direcciones inesperadas, y le infunde una profundidad densa. Dentro de un contexto —que a menudo— peca de relativa ausencia del drama del pater familias del crimen organizado. Whitaker está fenomenal como el padrino desterrado, durante un tiempo, donde el proceso de cambio de la sociedad norteamericana iba a velocidad de crucero. Su actitud y facilidad con la que está poniendo al día en su nuevo Harlem; es brillante.

Una interpretación de su personaje con —ese matiz silencioso— pero muy inquietante, marca de la casta de este singular actor. La relación de Bumpy con el mentor Frank Costello (Paul Sorvino) es uno de los mejores momentos en los primeros episodios: un mafioso italiano que le transmitió secretos y consejos a su protegido negro. Siempre es un seguro a todo riesgo contar con un actor en una película de criminales mafiosos, más aún, con esta legendario interprete italonorteamericano. Por otro lado, tenemos a la adicta, Elise (Antoinette Crowe-Legacy). Auténtico talón de Aquiles de Bumpy, su mayor fracaso personal. Desgraciadamente, ella es más que una simple drogadicta, y su horquilla, como personaje que eleva la trama principal es uno de los mejores viajes en una serie que está llena de trayectorias graduales y puntuales altibajos. Sin embargo, éste es un espectáculo repleto de muchísimo talento interpretativo, —incluidos—; Luis Guzmán (Guapo Villanueva), el aludido, anteriormente, Paul Sorvino, Kelvin Harrison Jr., Giancarlo Esposito y el enorme Chazz Palminteri como el gánster Joe Bonnano. Es una serie de períodos ambiciosos y envuelto de cientos de capas sobre Harlem a mediados de los años 60 que busca dramatizar los movimientos a menudo cruzados de la mafia y la batalla por los derechos civiles.

Incluso los papeles pequeños están bien seleccionados y escritos (aunque una trama secundaria que involucra a la hija adicta de Johnson se hunde en el melodrama con asidua frecuencia). Caso de algunos actores, que son viejos conocidos de la parroquia del streaming: Ilfenesh Hadera (She’s Gotta Have It, Billions), Lucy Fry (Wolf Creek, 22.11.63, Bright), Erik LaRay Harvey (Luke Cage, Boardwalk Empire, Rounders), Elvis Nolasco (American Crime). Evidentemente, es posible que hayamos escuchado esta historia antes, pero nunca con este grupo particular de artistas talentosos. Pensemos, en ello, como un avivamiento de Shakespeare. Johnson les dice a los condenados amantes de Teddy y Olympia que no deberían tratar de emular a Romeo y Julieta. Uno se pregunta si no podría aprender una lección similar de Ricardo III. El padrino de Harlem es la rara epopeya del gángster con algo nuevo que decir — TGOH— presenta una gran actuación, una profundidad inusual y una banda sonora salvaje. Los años 60 segregacionistas, la historia de Harlem, la política familiar criminal de Nueva York y la soundtrack más arriesgada de la televisión de este año se entrelazan en este drama primer de la joven Epix.

Una banda sonora creada por Swizz Beatz, la cual, le da a esta historia de época una sensación moderna gracias a su mezcla de pistas antiguas y reconocibles. Nuevas composiciones de Soul que podrían haberse cantado en los clubes de mediados de siglo de Harlem y melodías originales de hip-hop que conectan el pasado con el presente. Por momentos, entramos en una pequeña confusión con el nombre Ridley y el apellido, por aquello de American Gangster (Johnson fue interpretado por Laurence Fishburne en “Hoodlum” y Clarence Williams III en American Gangster). Entonces, ¿qué ilumina esta narración de una historia a menudo contada sobre este capítulo en la historia? No es suficiente el mismo tiempo, recreado una vez y otra vez. Coñas, a un lado. Sí, es verdad. Hay tantos personajes e hilos que cualquier búsqueda de foco temático parece infructuosa. Empero, The Wire ¿cuántos personajes tenía? Sin embargo en todo este drama se respira un latir, el cual, te ata como esa la nostalgia de la época: salas de estar hundidas, relojes Starburst, Wagon Train (1957) en la televisión, el anillo de Cassius Clay lucha como sindicatos negros, mafiosos cubanos, policías corruptos de la policía de Nueva York y la pandilla de Little Italy desecharlo por el poder. Pero su representación de un mundo racialmente dividido, corrupto y a menudo venal suena igual de cierto hoy en día. Si de verdad, les soy sincero, es un gustazo, a pesar de los pesares, ver un producto de tan alta elegancia. Nota: 7,7

 

“Too Old to Die Young” (2019) Lisergia de NWR

Too Old to Die Young (2019), se estrenó en Amazon Prime el 14 de junio. El mismo día de su estreno, me involucré —en el entusiasta esfuerzo— de un visionado; que me dejó cataléptico. Ha sido una de las series más alucinantes e hipnóticas de estos últimos 19 años de new ficción de qualité. Su co-creador y director; el inefable Nicolas Winding Refn no dejó indiferente a nadie con su denominación de emisión televisiva de 754 minutos. Cuando compareció ante los medios de comunicación en Cannes. Too Old To Die Young (2019), es el cine conceptual del arte, más allá de los límites de la televisión. Nuevamente, Mr. Bezos, volvió a anotarse un tanto. Ya que un proyecto de estas características es difícil de acondicionar en las nuevas OTT,s. Empero, Cannes, no es ajeno a los estrenos de televisión. En 2017, el festival proyectó episodios de Twin Peaks: The Return (David Lynch) y Top of the Lake: China Girl (Jane Campion). Nicolas Winding Refn, es un creador al que no vamos a descubrir hoy. Eso es obvio. Pero sí que es verdad que aporta un estilo distintivo centrado en la vis más dramática y la inclinación por todas las cosas de neón al festival. Too Old to Die Young se redujo en un pase de los 2 primeros episodios, del total de la 10 partes que componen esta obra de culto para muchos y denostada para otros. Dos episodios donde se observan muchas de las líneas argumentales de este hiperfilm y por donde virará (eso puede creer uno), haciéndose una idea muy loca y disparatada. Al igual que The Neon Demon (2016), el escenario (como lo indica el título) es la taquicárdica capital del oeste. El hervidero de la ciudad de Los Ángeles —con un desvío directo— a los desiertos de Nuevo México. Pero no esperen mucho sol glorioso: Refn es una criatura nocturna, amante de los seres nocturnos y demás pelajes por donde la acción se desarrolla, en la gran mayoría de sus trabajos.

 

Además de recurrir, a su propio cuerpo de trabajo, con guiños claros a Pusher (1996) y Only God Forgives (2013), también hay ligeros toques a Tarantino y muchos elementos Lynchianos. En el corazón de la historia está Martin (Miles Teller), pedazo de actor, en todas sus vertientes. Un fenómeno de su generación. Aquí es un sheriff del condado de Los Ángeles que —a través de una organización clandestina— está a la luz de la luna como un Ronin que elimina la bancarrota moral de la sociedad. Teller se presenta como ese proteico Ryan Gosling de Drive (2011), el cual, tiene una relación con Janey (Nell Tiger Free), una adolescente de 17 años, con quien comenzó a salir cuando acababa de cumplir los 16. Su padre es un tipo (con mucho dinero) de lo más retorcido —que se come ácidos como si fueran pictolines— un personaje interpretado por un recuperado William Baldwin que borda el papel. En una actuación solapada por eternos silencios inquietantes y miradas a media distancia. Ofreciendo una marca de masculinidad (tipo duro, que suele escupir como un vaquero en las películas del maestro Ford) que hemos llegado a asociar con el trabajo de Refn. Es una historia —donde el cine negro/Neonoir puro— y el thriller van de la mano. Aunque, tampoco desvariaría mucho de la dinámica folletinesca de Ley & Orden. Algo que podría venir por parte de la vena artística del guionista; el escritor de cómics Ed Brubaker, curiosamente, los submundos de la trama del mundo de los narcos mexicanos tienen una vis muy cercana al cómic. Dejando a un lado, a Martin (Miles Teller), tenemos a Viggo (John Hawkes), un asesino que tiene los riñones destrozados y está al servicio de Diana (Jena Malone) la reina del mundo zen y el decálogo del misticismo.

 

 

Lo más parecido, a la Naomi Watts de David Lynch. Solo matan lo peor de lo peor; su misiva es proteger a los inocentes, y su convicción es tan firme que Martin al menos rechaza el pago por su trabajo. Lo más curioso es que sus empleadores son como una especie de banda que administra sus trapicheos y despachan la moral, de otros: Narcos mexicanos que trafican con personas. Aquí aparece una de las subtramas más importantes de toda la historia, la cual, no aconsejamos dejarse llevar por ella. A pesar de contar con unos personajes que enganchan al más pintado. Un mexicano criado en los Ángeles; Jesús (Augusto Aguilera). El tipo de hombre que venga a su madre Magdalena en el primer episodio y se lleva por delante al corrupto compañero de Martin. Jesús escapa a México para hacerse cargo del negocio familiar, donde se encontrara con unos personajes surrealistas. Desde el patriarca D. Ricardo, su supuesto tío/padre, interpretado por el actor, Emiliano Diez. Atado a una silla de ruedas, donde diariamente, le cambian la bolsa que sirve de estercolero a su estómago. La pitonisa/cuidadora del mandamás es Yaritza (Cristina Rodlo). Una fémina justiciera que va vengándose de todo aquel que subyuga o trafica con mujeres o son explotadas sexualmente. Las canciones populares y el mundo más esotérico se refieren a ella como “La suma Sacerdotisa”. Curioso el dueto el de Jesús convertido en un efebo de Versace y la dominamtrix Yaritza van creciendo, como nuevos capos, a medida que en el cartel los acontecimientos se desbordan. Cocaína a raudales, sangre y sexo en cualquier momento. No se pierdan un partido de fútbol entre policías sobornados de la villa mexicana de D. Emiliano y su ejército de narcos. Creo que el mismo Pelé hubiera opinado. Por otro lado, tenemos a Martin que va por libre y en una de sus vendettas dará con ellos. Nuestro querido amigo, Mr. Jones apunta hacía una catarsis, cohibida y delimitada. La venganza solo se puede administrar después de que haya ocurrido un crimen. ¡Ojo!, detrás del mismo, se cierne la amenaza de violencia sobre el nuevo espectáculo que el cineasta Refn nos depara, una especie, de velo sangriento palpitante.

El nihilismo de sus personajes principales puede sentirse algo violento e incoherente, especialmente, cuando entran en determinados monólogos sobre la lenta destrucción de la sociedad y la naturaleza. Redundando en el soliloquio de lo inherentemente humano dentro de su violencia interior. Empero, cuando las persecuciones de coches por el desierto de Nuevo México, se organizan con un vehículo eléctrico, donde una trifulca por el hecho de escuchar en la radio, un tema, en concreto, la interpretación completa de “Mandy” de Barry Manilow, es imposible tomarlo como ironía. Ya que el disparate psicodélico, adquiere dimensiones lisérgicas, en medio del desierto de Nevada. Obviamente, todo ese mundo que Refn crea es una mezcla surrealista de policías fascistas que tocan el ukelele, prestamistas de dinero de clanes Yakuza (con cameo incluido de Hideo Kojima) , bandas callejeras que pelean la cuestión racial y productores chiquilicuatres de porno, realmente, repugnantes. Observamos cómo Martin acecha la noche, matando a quienes han escapado de la ley en escenas muy violentas salpicadas de sangre. Cuando Martin descubre que ha sido enviado a matar a alguien que está atrasado en sus pagos a un prestamista, se vuelve contra sus empleadores y les exige que le den información sobre los peores objetivos, a quienes está feliz de sacar gratis. Esto lo lleva a Albuquerque en una misión para asesinar a dos hermanos que dirigen un brutal emporio —más propio de personajes fargonitas de los hermanos Coen— del porno. Too Old to Die Young es un feroz neonoir fantasmagórico lleno de desazón y que genera relativa preocupación por examinar una sociedad en decadencia moral. Este es el declive y la caída del imperio estadounidense de Refn y muestra, a su manera estilizada, que cuando la sociedad se derrumba, se necesita un vaquero armado para corregir los errores. Lo que el resto de la serie tiene para ofrecer, solo podemos esperar y ver, pero para este catador es más que suficiente para entusiasmarse. Los diez episodios pueden resultar demasiado desagradables y mezquinos para algunos de Uds. Algo muy comprensible.

 

 

El tratamiento de las mujeres puede ser cuestionable a veces, aunque la violencia y la crueldad, con el tiempo, influyen en todos sus personajes. El programa equilibra lo cuestionable con personajes de carácter fuerte y fascinante, donde las mujeres logran convertirse en el poder y balancear el péndulo de ese control, en el horario de apertura, que no mostró signos, como con la mencionada Yaritza. El espectáculo también puede ser lento y metódico, letárgico en su cansino movimiento de la cámara, como de sus personajes. A Refn le encantan las buenas tomas de seguimiento, llenándolas con tanta información visual, aunque sin una señal de la historia. Todo se hace sin prisa, dejando que los momentos respiren y jueguen a su tamaño absolutamente sostenible. Es casi impenetrable en un instante, e ilimitado y emocionante en el siguiente, casi aberrantemente amplio. Pero todos sienten la misma historia cohesiva, esta historia épica de dos hombres perdidos en un ciclo de violencia y enojo. La gran lucha sin contención, a través de los momentos menos cohesivos, y habrá momentos profundamente gratificantes, tal vez no de carácter, sino de liberación artística y catártica. El espectáculo es una inmersión larga en una idea oscura y cutre: que las cosas tienen que empeorar mucho antes de que puedan mejorar. Empeoran, potencialmente demasiado lejos para una audiencia más amplia. Pero la voz y el estilo brillan tan intensamente, marcando a Too Old To Die Young como algo diferente y potencialmente muy original de la televisión que está a punto de entrar en el 2020. Tiene los mismos defectos que virtudes. Aunque muchas de esas virtudes son realmente adictivas para cualquier enamorado de cine y del arte. Al igual que Twin Peaks: The Return de David Lynch, depende de qué tan lejos seguirás a un creador por su visión como artista, tocando su trabajo pasado y colocando el nihilismo en el núcleo de la madriguera de una chistera repleta de conejos. Mientras Cliff Martinez pone la música electrónica para conseguir el machacón trance, la entrada del espectador en un estado equidistante e idílico. Nota: 7,8

 

 

 

Los mejores films de 2017

  1. “Three Billboard Outside” Ebbing, Missouri

 

  1. You Were Never Really Here

 

3.Wind River

 

 

 

4. Z. La ciudad perdida

5. Dunkerque

6.The Florida Project

 

 

7.Good Times

8. Logan Lucky

 

 

9.The Nile Hilton Incident

 

 

10.The Disaster Artist

“The Big Heat” (1953)

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Panic in The Streets (1950)

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The Prowler (1951)

El Merodeador 1951

 

Scandal Sheet (1952)

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Sunset Boulevard (1950)

Sunset Boulevard (1950)

 

 

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