Las mejores series estrenadas en 2016

the-people-vs-oj-simpson-foto-1

 

 

1.People Vs O.J.Simpson

 

 

 

the-night-of-foto-2

 

 

2.  The Night Of (HBO)

 

 

3. Quarry (Cinemax)

 

quarry-foto-3

 

 

 

4.  The Crown (Netflix)

 

the-crown-foto-4

 

 

 

5.  The Night Manager (BBC)

 

the-night-manager-foto-5

 

 

 

 

6.  Rillington Place (BBC)

 

rillington-place-foto-6

 

 

 

7.  The Get Down (Netflix)

 

get-down-foto-7

 

 

 

8.  Harp&Leonard (Sundance Channel)

 

 

a03f1362fbc8bc25ec4b4c3fb32e3923

 

 

 

9.  The Girl Experience (Starz)

 

the-girlfriend-experience-foto-9

 

 

 

 

10.  Channel Zero (Syfy)

 

channel-zero-foto-10

 

 

 

Quarry (2016) “Supervivencia pragmática del pulp”

logan-marshall-green-foto-1

El canal pequeño o el hermano menor del cable de la todopoderosa HBO: es Cinemax. Algunos puristas lo consideran el canal satélite y uno de los más atrevidos de la competencia de las empresas de entretenimiento tecnológico. No es la primera ocasión que este canal vuelve a las andadas con sus devaneos de atípicos antihéroes solitarios y adictivos diseñados —ex profeso— para una fidelizada platea. Su última ficción; Quarry se deja querer por los conflictos externos e internos del mundo más Pulp. Tal como ocurría en The Knick con el Dr. John Thackeray o en la divertida, y, taquicárdica Banshee con el atribulado sheriff/ladrón, Lucas Hood. Apenas hace unos meses volvió su nueva apuesta por el terror Outcast —del rey de los zombis R. Kirkman— y de nuevo, con un protagonista angustiado y obcecado; Kyle Barnes. Todos ellos pulidos por el mismo perfil: preparados para realizar grandes hazañas por su propia fuerza y orgullo. Eso sí, pagando un alto precio por el ejercicio de esas acciones. Quarry se basa en la serie de novelas criminales —con el mejor sazonado— de la esencia pulp: violencia, sexo y acción de una gran obra, del siempre prolífico, Max Allan Collins. MAC es uno de los mejores escritores de novela negra del mundo (ha publicado más de un centenar de textos, muchos de ellos bestsellers) les sonará a todos aquellos, que vieron Camino a la perdición —obra de culto— llevada a la gran pantalla por Sam Mendes.  Quarry ha sido reescrita por los guionistas Michael D. Fuller y Graham Gordy (forjados en la fragua de la trascendental Rectify) junto con el propio, Max Allan Collins en la producción ejecutiva. Quarry se presenta en su primera temporada con ocho episodios rodados, íntegramente, en New Orleans y Tennessee, que de algún modo, se han convertido en platós de rodaje que simulan de la ciudad de Memphis. La historia nos traslada a la década de los 70, concretamente, al año 1972.

couple-foto-2

A partir de ese instante, observamos en pantalla a su protagonista; Mac Conway interpretado por el actor (Logan Marshall-Green Prometeus) un excepcional intérprete de reparto con unos rasgos similares a los del británico Tom Hardy. MC acaba de llegar de su segundo reenganche, en la guerra de Vietnam, junto a su compañero Arthur (Jamie Hector) el inconfundible: Marlo de The Wire. Implicados, aunque fuera accidentalmente o hipotéticamente, en la matanza de My Lai. Su recepción en el aeropuerto es digna de la puerta de Ferraz 70. No les queda más remedio que cambiarse la ropa militar por otra de civiles y salir destrangis por una puerta colateral, La vida en Memphis es muy diferente, desde la última vez que estuvieron con sus familias. Ahora se sienten solos y desprotegidos por el sistema. Además, el maldito estrés postraumático hace mella. El tío Sam se esfuma y deja a toda una generación de valerosos infantes de marina con la mácula de asesinos de bebés. Iniciar su vida como un ciudadano normal y corriente va a ser muy complicado, pues, el ámbito laboral esgrime un contexto —de crisis cercana al fiasco— debido a la escasez de petróleo en 1973. Pero si tienes contactos; es fácil trabajar. Claro que quienes tienen que intermediar por ti: no saben, no quieren y no contestan. Es muy duro de llevar. Mac está inquieto y sus pensamientos son remordimientos con constantes flashbacks a la jungla vietnamita. Su convivencia con su esposa Joni (Jodi Balfour Bom Girls) se va complicando, a medida, que los días van pasando. Ella mantiene una muy buena amistad con Ruth, la esposa de Arthur, (Nikki Amuka-Bird Luther).

quarrymarlo-foto-3

Un día Mac se da cuenta que alguien le está observando y tras una conversación con Arthur; le dice a Mac que un tipo obscuro y bizarro; the broker (Peter Mullan Trainspotting Top Lake y Olive Kitterige), el cual, le ha ofrecido un trabajo de sicario para él. Mac no está por la labor y, sólo ayudaría como buen amigo que lo es. Arthur parece asentir y estar convencido que este primer trabajo puede ser el principio de algo bueno. Desgraciadamente, el affaire, es un desastre. Arthur muere en el enfrentamiento, a tiro limpio, con los señalados y Mac tiene que afrontar la deuda del trabajo; 30.000 dólares. Ahí nace Quarry, el asesino a sueldo —esclavizado— del personaje The Broker. Mac se siente alicaído, nervioso y ausente. Sólo sabe que se va a convertir en máquina de matar, beber y fumar. Quarry tiene mucho de Mad Men, cuando vemos al protagonista hacer largos sin parar en la piscina de su casa. La comunión con la plástica del crol y la música de fondo; aflora las raíces de Memphis, Soul y Blues, música que se teje a lo largo, de la aguja del tocadiscos. Y es que Quarry tiene una gran cantidad de escenas de grupos en directo. Garitos de la peor calaña. Desde afthers grasientos a puticlubs de strippers. La BSO de la serie es un flujo constante de carácter diegético; que hace de cada episodio sentirte cómplice con algunos momentos del gozo de su protagonista. Mientras la televisión esputa el discurso del candidato a presidente McGovern: “El mundo siente no sólo vivió en pero también resistente, que sobrevivió a los cambios de la última década y se dirige hacia el nuevo con optimismo cauteloso.” De repente, se solapa el canal de noticias para informar del desenlace de los atletas olímpicos en el aeropuerto de Munich. Los silencios y las miradas entre lo ausente y la curiosidad que mostraba Aden Young en Rectify vuelven a verse en Marshall-Green.

mullanquarry-foto-4

La evolución de Mac en esa eterna dualidad de Mr Jekyll&Mr Hyde. Está a punto de triturar todo ese optimismo utópico juvenal de McGovern. Cuando es Quarry, en ese preciso, ejercicio de exploración de la transformación de lo personal. Ambivalentes sentimientos acerca del mundo en el que está y convive en la sempiterna herida —que se guardado— en su mente, de la guerra. Un viaje homéricamente familiar donde Quarry intenta envolver, entre destellos simbólicos, el submundo de los sueños donde Mac y el karma del agua están vigilantes en la piscina del placer y su juventud. Es misma, cómoda, piscina es el espanto —del río repleto de montones— de personas suspendidas bajo el agua y una máscara vietnamita flotante. La paciencia del suave y hermoso ritmo de Rectify es una parte vital de la narración. Empero el compromiso con esa cadencia de migración —de un hombre a sueldo— matando hace que, toda esa convivencia, sea brutalmente inquieta. ¿Dónde estoy? ¿Qué quiero? Sólo se matar… Soy un Sr. Lobo muy violento y silencioso. No obstante, el propio protagonista, de Quarry tiene un grandísimo potencial para actuar bajo ese rictus. Aunque, una de las grandes bazas ganadoras, de la serie, es el inmenso plantel de actores de reparto; que le da ese fuste pulp desenfrenado. Entre lo más kitsch, divertido y surrealista, a ojos del espectador, dejando grandes registros interpretativos. Uno de los más destacados es el enlace operativo entre el bróker (Mullan) y Mac Quarry, desarrollado por el fantástico actor australiano, Damon Herriman, en el papel de Buddy, un personaje impagable, con todo aquel encanto ladino, donde dio a conocer en Justified de FX.

budymoom-foto-5

Aquí es un secuaz gay, enmadrado, adicto a los opiáceos y el karaoke personal a la espera de lo que mande el jefe Broker. Hay una secuencia que ya es un hit parade e incluso convertida en viral por la red. Cuando DH comienza a cantar y bailar, en español, el tema “Whithout you” de Harry Nilsson. Un momentazo, por no decir, el puntazo del éxtasis bufón. Luego, en el segundo capítulo hay otro, tumbado, en la mesa de cocina, de su madre Naomi (Ann Dowd, The Leftovers y Olive Kitterige) cosiéndole un balazo en el muslo femoral. A modo de costurera, de toda la vida, contando chistes de su padre —como un bordado lagarterano— cuando termina la sutura le sugiere; si quiere una salchicha bien asada. Desternillante. Peter Mullan sigue en su línea ya desarrollada en la magnífica Top Lake, como capo superior, proyectando una menor ferocidad y manifestado mayores dosis de cinismo, más cercano a los personajes de Elmore Leonard. En todo momento, proyecta un aura de absoluto control, en todos los movimientos, del equipo y la satisfacción del trabajo bien hecho. A toda esa banda hay que añadir dos adeptos muy valiosos para el pérfido Broker; Karl (Edoardo Ballerini Boardwalk Empire) y Moses (Mustafa Shakir The Night of). Quarry tiene una fotografía exquisita del mexicano, Pepe Ávila del Pino y la dirección de un viejo conocido de la casa, como es el veterano de Banshee; Greg Yaitanes.Cada plano es una estampa, casi un lienzo postmoderno del delta del Mississippi. Luego estamos ante un producto muy bien manufacturado (más cercano a Sundance TV) y brillante ejecución. De un tono más sombrío que la fargonita/camp de la pareja de buscavidas; Hap&Leonard. Cinemax con esta producción híbrida, incorpora ciertas dosis de crítica social, en unos diálogos contenidos, pero llenos de cianuro.

quarry-vietnam-foto-6

Sugiriendo la dramatización de la acción de un contexto tan desgarrador como fue el inicio de la década de los 70. El mismo Yainates reivindica: “que los años setenta fueron un tiempo donde muchas personas se parecían a las propias circunstancias más sórdidas.” Puede que haya ese paralelismo de la crisis del 73 Vietnam, Nixon, el caos de la OPEP con la última recesión de los bonos basura, las hipotecas subprime, el rescate de la banca norteamericana de 2007/8 o la aparición de un revival de frikismo político, del diabólico títere Trump. Siempre se ha observado la constante evolución de lo artístico en tiempos duros y la irrupción de grandes obras maestras; en manos de cineastas puros; R. Altman, F. Ford Coppola, Sam Peckinpah, Paul Schrader o M. Scorsese y etc. De algún modo los 70 trajeron a tipos como los citados en EE.UU. Un buen puñado de grandes trabajos y la mayor coherencia del auténtico cine moderno de la historia contemporánea. Junto a todo ese acervo de cine más preciosista también están esos personajes que viven el filo de la navaja. Arriesgando lo único que les queda; la duda de su identidad. Mac Conway lee a John Mc Donnald, mientras ve la huida, El confidente y el expreso de Corea o Nieve que quema. Se siente como un quinceañero recién salido de una tienda de discos, al recuperar, el mítico Otis blue.  En el fondo, no está tan lejos de un tipo llamado Don Draper que —entre medias de rayón y lencería de la perla— leía “Meditaciones de emergencia” de Frank O´Hara. La diferencia no está la función ejecutiva; ventas o sicarios. Quarry y Draper son depredadores de la supervivencia pragmática al servicio del espectador. Es decir, el disfrute de la nueva  narración este nuevo héroe en Cinemax. Nota: 8,2

Hap & Leonard (2016) “Pure enjoyment”

hapandleonard Foto 1

 

No es la primera vez que advertimos sobre un panorama, algo saturado, en esto de la ficción televisiva. Pero no se alarmen y veámoslo como un pequeño toque de atención. Sé que muchos de Uds. se hacen la misma elucubración ¿Está agotándose la ficción Made in USA?—les contesto: No. Si volviéramos a otras viejas críticas, no sería extraño comprobar que el arranque del artículo es el mismo; pero es que han pasado demasiados años y la parroquia—en estos tiempos de vigilia postrera—no es la misma. Los espectadores cambian como los semáforos de las ciudades y uno, por alusiones—servidor—, anda algo mayor. Una generación que creció con SWAT, Cannon, Mike Hammer o Canción triste de Hill Street y el adictivo Falcon Crest, hasta aterrizar en la amadísima y mater familias de la nueva edad de oro de la TV; la mítica Twin Peaks y los pelotazos de HBO, The Sopranos, The Wire o A Six Feet Under. Luego, el caudal de búsqueda de nuevos paramos fértiles, vía streaming y la irrupción de nuevas productoras, sigue en la senda de la explotación, para  un mercado aparentemente inaudito y plausible. Un negocio donde el ingenio cuanto más sutil; mejor ejercicio. Bueno, y ¿dónde quiero ir a parar con toda esta valoración de los nuevos parámetros televisivos? Muy fácil, a un lugar donde los campos abonen semillas fructíferas y verdaderas. Por ejemplo, hará unos cinco años —aproximadamente— el canal del guaperas actor de los 70 y nuevo mecenas del buen talento; Robert Redford. Desde su factoría/laboratorio del mejor cine independiente norteamericano y la nueva productora de ficción televisiva Sundance TV está haciendo proyectos realmente adictivos. Algo que comenzó con aquella miniserie australiana dirigida por la no menos prestigiosa, Jane Campion en Top Lake un drama que escondía un thriller de abusos y pequeños ajustes de cuentas políticos, en un lugar recóndito, muy bien hecho. Después nos llegó la magnífica Rectify (a la espera de la 5 temporada, ya estuvimos hablando de ella) con un aura emocional y vibrante denuncia sobre la pena de muerte: exquisita. Manteniendo algunos de esos réditos y formas plásticas de la concepción audiovisual nos encontramos con el film Cold in July (2014). Obra que se ganó el favor de la crítica y fue dirigido por el mismo creador de nuestra nueva serie a comentar; Jim Mickle. Al lado de su inseparable guionista Nick Damici, siguen con la labor de continuar adaptando las novelas del genial escritor Neonoir gótico y slatterpunk; Joe R. Lansdale.

HAP-AND-LEONARD- Foto 2

Y ahí es donde Sundance TV nos trae Hap and Leonard. Una historia de un par de personajes muy en la línea de los protagonistas de la mencionada CIJ. Partiendo de la colección de novelas del mismo nombre H&L de este singular y divertido escritor: JRL. Los creadores del show Mickle y Damici nos adaptan a estos antihéroes de la Texas de finales de los 80/principios de los 90. Una extraña pareja: Hap Collins, blanco anglosajón, objetor de conciencia al servicio militar, que termina preso (James Purefoy Roma 1997) y Leonard Pine (Michael Kenneth Williams The Wire 2002), veterano afroamericano miembro del cuerpo de marines en Vietnam y abiertamente homosexual. Hay que reconocer que mucha gente no hubiera dado un duro por este dúo de actores. Pero la verdad es que nos encontramos con una pareja muy bien avenida de fina química. Sus vidas están condicionadas por los empleos de poca monta para salir del paso —dando tumbos— por la profunda Texas de finales de los 80 Reeganniana y a un paso de la nueva era de Bush padre. De repente, aparece una hermosa y fantástica, Trudy (Christina Hendricks Mad Men), la ex esposa de Hap con un asunto muy atractivo y con su toque puramente del viejo cine negro. Propuesta de mujer fatal…, cariño sé de un lugar donde hay un potosí. Claro que para llegar a ese Dorado hay que bucear muy hondo, en un río cerca de los cayos, donde los caimanes pasean hambrientos y las aguas son turbiamente profundas: hay que abrir el maletero de un viejo coche, donde reposan los codiciados dólares. Hap&Leonard es un espectáculo muy bien hecho con ecos al disparatado y brillante Hardboiled Banshee de Cinemax, que empuja al género con un ritmos muy sui generis, propios del sello Sundance. La aventura se acompaña de Howard (Bill Sage) —el nuevo esposo de Trudy— en el papel del hippie obsesionado, con salvemos el dinero en paraísos fiscales. Chub (Jeff Pope) un tipo gordo y grandullón heredero de la tipología más Made in Fargo de la factoría Coen Brothers y el ex activista y mercenario revolucionario de rostro desfigurado; Paco (Neil Sandilands) más cercano a un film del difunto Craven. Reunidos en una vieja hacienda semi-abandonada planean la estrategia de recuperación del dinero. No obstante, a todo el variopinto grupo de cazadores de tesoros —que piensan que el dinero se ha quedado atascado en el fango— pero reposa en el maletero de un viejo Ford en lo más hondo del río.

HAP-AND-LEONARD-Foto 3

 

Todo ello guiado por el gurú del grupo Howard, un tipo que se refleja el progreso de la contracultura del individuo blanco, en su transformación de viejo hippie a yuppie. (El gran Lebowski era un tipo muy perseverante en la cómoda propuesta). Luego, él y toda su cascabelera cuadrilla  hippie trasnochada,  quiere tomar el dinero y establecer una paz verde del tipo sin animosidad de lucro para cambiar el mundo,  Habría que añadir a toda esta tropa, un traficante de droga local (Jimmi Simpson) aquel hacker de la exquisita House en Cards T3 y exuberante novia punkie sanguinaria la escocesa (Pollyanna McIntosh The Woman y The Filth) personajes que introducen el elemento del caos a la historia; ya que son los dueños del terror que inunda la ciudad con sus execrables asesinatos. Sin embargo el mayor efectivo del producto y posiblemente el empuje más seductor del mismo siguen siendo la pareja H&L en sí muy significativos. Partiendo de la prosa original, de Lansdlale son los prototipos, de hombres dignos de un estudio—cuasi— antropológico. Todo ello contrastando los entornos, de ese norte liberal postindustrial, y ese sur conservador agrícola. La unión de ambos por su imperecedera lealtad de uno al otro, sin cuestionarse ni el color de piel, ideología o identidad sexual. Hap es blanco, sureño, tolerante, y ex activista contra la guerra del tío Sam. Tampoco se le podría etiquetar del típico votante progresista del partido demócrata, pero lo que es más evidente; es su animadversión hacia las proclamas de los conservadores fanáticos. Mujeriego por antonomasia y amante de las causas perdidas. En cambio, Leonard es un veterano de Vietnam, ideológicamente conservador, a pesar de ser estigmatizado por esa mácula del color, y su identidad de Gay en una América sureña en los años donde se atisba una América que tiene en el cambio al gobernador Michael Dukakis contra el republicano Bush padre. Ellos dan señales de preocupación, en ese instante, donde todo salvaje vividor va viendo que los años de grandes fechorías y diversión están contados; los 50 tacos les persiguen como un cazador de patos en un lago. Y mojarse la tripa en la mitad del trayecto puede ser un viaje peligroso.

hap-and-leonard- Foto 4

 

Una de las grandes sorpresas del show es la interpretación, del siempre carismático, actor Michael Kenneth Williams, mítico Omar Little de la legendaria The Wire y el fiel gangster de color Chalky White de Boardwalk Empire. Todo un lujo observar el cambio de registro, alejándose de esos ecos —llamémosle— violentos de alto voltaje y meterse en la piel de un tipo con sensibilidad, honorabilidad y sentido de la heroica. Todo lo contrario del gentleman James Purefoy cuestionado por su origen británico, dio mucho que hablar, sobre la idoneidad de su elección para ser Hap Collins. Obviamente, el resultado no puede ser mejor, su solvencia a la hora de poner el acento texano y ese toque cínico, propio del personaje, original de las novelas. Siempre he dicho que sólo han habido dos Marcos Antonios impagables: Richard Burton y James Puferoy en Roma de HBO.  Y es que desde el primer contacto con la cámara, Purefoy y Williams venden la compenetración entre sus caracteres. Así como el contoneo juguetón de Hap Collins con su ex Trudy, una Cristina Hendricks (en pleno esplendor con sus recién 40 años cumplidos) que trae a la mujer fatal de los años 50. Hap y Leonard nos devuelve a ese tiempo donde las estrellas del celuloide eran Don Johnson, Mickey Rourke, Geena Davis, Wesley Snipes o Rob Lowe que se encuentra en aquella divertida y coloreada 1980. H&L se suspende en el tiempo, su frondosa geografía nos retrotrae a la encantadora y sugestiva primera temporada de silencios y personajes muy típicos de esa oculta y desvencijada; América profunda. Estableciendo un estudio en profundidad en la pantalla, cercano a la primera temporada de extraordinaria True Detective. Sabores locales de un contexto regional que esconden pasiones y personajes altamente peligrosos. La serie también utiliza sus flashbacks con moderación pero eficazmente para mostrar y no decir, los orígenes de estos personajes las conexiones. Pero la serie, a veces, pierde algo el tono y la narración de un estilo no siempre coherente. Así como algunas lagunas de su edición y continuidad pueden pecar de episodios demasiado nerviosos. No obstante, el elemento de unos diálogos muy solventes y precisos que nos acercan a aquel humor de muchos dramas criminales de los de antes. Y es que Hap and Leonard es realmente divertido. Su bandera como auténtico divertimento es asesinar por un camino imparable a los idealistas corrompidos. El resultado es algo así como unas fresas en su mejor estado de madurez que terminan irresistiblemente en el paladar de los adictos al género negro.

dt.common Foto 5

La adaptación, en cualquier caso, es por lo general fiel a la novela, con la inclusión de nuevos elementos para conseguir en los momentos más excitantes mayor pirotecnia. La combinación del espectáculo de seriedad temática con momentos hilarantes de situaciones que nos llevan a las novelas de Carl Hiaasen terminando por conectar con el resto del más escéptico y los 45 minutos del episodio se convierten en un pis-pas. “Estos tipos son la clase de vaqueros fuera de tiempo”, según Jim Mickle, de ahí, la ubicación del contexto de los divertidos años 80. Y que el ambiente occidental, con un “sentido y moralidad que vuelve y se mantiene por los siglos de los siglos”. Algo que demuestra; cual es la especia perfecta para atar este guiso de género. Los diálogos son inteligentes y conmovedores, y de los seis episodios formato garantiza que el espacio se mantenga agarrado y recorta cualquier narrativa larda. No hay mucho relleno, por lo que será muy interesante ver cómo la exhibición de sus dobleces en la segunda mitad. No le hace falta moverse a una velocidad de vértigo, pero los polvorines se establecen para una conclusión explosiva. El espectáculo es sin duda característica de este calibre, con una magnífica dirección de Mickle y el operador de fotografía, Ryan Samul. Así como la excelente BSO del compositor, Jeff Grace. De esta manera, Hap and Leonard se siente realmente como una especie de secuela de la fantástica Cold in July. No sabemos la continuidad de los próximos libros pero quién sabe si Mickle sería capaz de traer al personaje de Bob interpretado por Don Johnson, que sigue siendo uno de los personajes principales en las obras de Lansdale. Empero el espectáculo a medida que va avanzando consigue una gran influencia del tono fílmico de la gran Justified. Al igual que recuerda a una vieja serie de James Garner: The Rockford Files. Donde pasó a ser el detective que estaba de paso de todo, lidiando con los problemas de los extraños personajes que encontraba por el camino y la cutre/hermosa California del sur que descubría en su recorrido. Evidentemente, Hap and Leonard es un sueño hecho realidad. Es un muy buen punto de partida y si el resto de la temporada es tan buena como los cuatro episodios vistos por servidor, posiblemente, estamos delante del nacimiento de dos tipos, con el suficiente currículum, a iconos de gran ficción de este S.XXI. Esperamos plácidamente, mientras suena el buen country de la divertida, explosiva y encantadora Texas. Claro, contando con el elemento sorpresa de algún purista que se haya dejado caer con por bellos parajes de Louisiana, por aquello, de las facilidades fiscales a la producción. Ironías a un lado; Hap&Leonard creo que han entrado por la puerta grande de Sundance. Al tiempo. Nota: 7,8

The New bets of the cable (2015) for the decade end

36NG-Emmys-2014-Awards-Full-List-of-Nominations-01_1

Mucho se está hablando y mascullando, en torno, a esta temporada televisiva en EE.UU, y resto de las islas británicas. Hablamos de todos esos productos con calidad, a día de hoy, para ser los finalistas de los inminentes Emmy 2015. El mes que viene sabremos si GOT recibe un aluvión de premios ,o como suele ser en estas lindes, por parte de la academia vuelve a ponerse el mejor Nenuco de la añada y nostalgia, para obsequiarnos un hiperhomenaje a una de las grandes series de la historia de la televisión: Mad Men. Nadie pondría el grito en el cielo. Pero viendo las nominaciones, las opiniones sos todos los colores y plausibles. Recordemos que el año pasado, el Sr. White de Breaking Bad se marchó para siempre de la caja tonta (como gustan llamarla los snobs del cine trascendente) con su anfetamina cristalizada azul para siempre, y los Emmy, la encumbraron a los altares, cuando ya estaba en el mismísimo cielo. Es humano y en este tipo de saraos; las emociones venden. No es más que eso, así de sencillo: las amamos o las detestamos. Evidentemente, si viviéramos en Corea del Norte no lo podríamos saborear. Luego, no sé Uds., pero yo no tengo la más mínima intención de irme por aquellos lares. El Show business es parte de nuestra cultura y un ingrediente más, como lo pueda ser el azafrán en una buena paella. Series del calibre de Mad Men se lo merecen, pues, de facto pasan a ser patrimonio de la historia de la TV, y, occidente es un lugar que necesita de esa historia para mirar atrás y sonreír de vez en cuando. Sin embargo, observamos en este ya bien entrado 2015, se percibe un recambio en los banquillos. Nuevas generaciones de gente que han mamado buena televisión y viene con currículos que apabullan y dejan del revés al más pintado. De las mejores universidades y factorías del guion. Ya sea para la TV o el cine. A día de hoy, vemos que los saltos son idénticos, por el trasiego de estrellas, de una alfombra a la otra. Bien, lo más importante de este post es saber, como serán algunos de los nuevos shows, que tienen que dar el relevo al último lustro de la década, y si alguno de esos productos llegará a sobrepasar los ya legendarios 7 años, con última temporada dividida en dos partes, de la mencionada Mad Men. Estas son nuestras propuestas para un Otoño/invierno en el sofá de los sueños en VOS.

 

 

De la mano del guionista, actor y creador de SOA; Kurt Sutter. Nos llega con una historia en pleno siglo S.XIV ultraviolenta, queriendo recoger o estar a la altura de Juego de Tronos

 

Del guionista y hermano de la perla de oro del cine británico; Jonathan Nolan. Un remake de Sci-fi con un reparto de lujo en el canal por antonomasia del cable, HBO

 

Del director de cine brasileño, José Padilha creador de la fascinante y premiada; Tropa de Élite. Nos llega una historia alucinante sobre el narcotraficante P. Escobar en Netflix

 

De una de las guionistas de la serie de culto Breaking Bad, Moira Walley-Beckett. Nos llega un drama hipnótico  sobre el mundo de la mejor escuela de ballet de USA  para el canal Starz

 

Del actor, guionista y director independiente Edward Burns. Nos llega una historia verídica sobre polícias corruptos y su división por vigilancia de la moral americana. Neonoir en TNT

 

Del actor, productor y estrella de la gran pantalla Bradley Cooper. El canal CBS adapta el film, que ya encarnó para el cine, el mísmisimo Cooper. Sci-fi y Thriller que prometen emociones

 

Frank Spotnitz uno de los guionistas de Expediente-X  y Sir Ridley Scott como productor ejecutivo realizan para Amazon TV una adaptación, del libro de Philip K. Dick, que apunta muy alto

 

Adjuntamos listado de nominados en las diferentes categorías, que concurren este año, y comprobarán la gran cantidad de títulos reseñados en nuestra publicación. Lo dicho, suerte y a disfrutar de la ficción.

 

http://www.emmys.com/awards/nominees-winners

The best scores of TV (2014) in 200mgHz

1. Cliff Martinez for The Knick

 

 

2. Max Richter for The Leftovers

 

3. Jeff Beal for The House of Cards

 

4. Mokadelic for The Gomora

 

5. Abel Korzeniowski   for Penny Dreadful

 

 

Better Call Saul 2015 ¿spin-off?

Better-Call-Saul-Foto 1

La primera pregunta que me cuestiono es la siguiente: ¿Era necesario este Spin-off? Y la segunda; ¿Habría creado David Chase una precuela de los Soprano o David Simon con The Wire? Yo tengo mi tesis—discutible— pero es la cábala que más encaja en todo este affaire del nuevo hijo — geográficamente hablando— en el soleado Alburquerque del no muy lejano Breaking Bad. Pienso que la serie del arrogante profesor de química Mr. White y su destroyer alumno Mr. Pinkman es un producto —brutalmente— sobrevalorado. Yo mismo soy uno de los muchos cómplices, que me subí en el cómodo autobús de  halagos sobre esta serie. En mi otro blog, el IBP, la coloqué como la octava serie de la década del primer milenio. Ahora, a toro pasado, todos vamos de ventajistas. Pero es obvio que Breaking Bad tenía un envoltorio muy original, y tras esa capa de tafetán se escondía un melodrama apto para toda la familia con bol de palomitas incluido. Ahí va una de razones más simples que esgrimo: este año se ha estrenado una de las mejores series habidas en muchísimos años, The Knick. Estoy convencidos que los buenos paladares de esto de la ficción televisiva, habrán oído cosas de ella. Estoy convencido que el auténtico público de The Wire, Los Soprano o The Boss habrán disfrutado, como enanos en una gran bacanal, viendo la joya que ha dirigido  Steven Soderbergh para Cinemax, el satélite de HBO. No voy a ser yo— que no soy nadie— quien vaya a restarle credenciales y solvencia a Vince Gilligan (curtidísimo escritor de capítulos en expediente X, en sus tiempos mozos) hasta llegar su  momento y aprovecharlo, en un canal que está hambriento de propuestas a cualquier hora. Sabe que su serie entre pases, ventas de derechos a otras TV,s y el merchandising ha generado un buen Potosí. Luego, ¿por qué no crear al hijo gorrón? Junto a Peter Gould, medio en broma, medio en serio Better Call Saul lleva ya 5 capítulos desde su estreno.

Better Call Saul Foto 2

Todo el mundo tiene ese convencimiento tras el estreno del pulcrísimo y estilizado capítulo, en un inicial B/N, que nos recordaba a la comedia de Payne del año pasado, Nebraska; una delicia. Gracias, en gran parte, al actor Bob Odenkirk. BCS tiene conquistado a todo el mundo; críticos, actores, guionistas, anunciantes y cómo no a casi todo el público. La precuela de Breaking Bad, es más de lo mismo con unos personajes que repiten el esquema y éste, con el mando del Smart TV y sus multifunciones, como muy bien sabe Gilligan funciona de maravilla. Los paralelismos con los arranques son constantes, ya que BB comenzó a medio gas y a partir del  tercer  capítulo dio un pequeño arreón. Lo curioso  de  aquel producto, es  que tras cinco temporadas, no fue hasta la llegada de este magnífico personaje cuando inició un rumbo—digamos más atractivo— ya que la trama comenzó a quitarse gran parte del Nenuco (superficial) para echarse un buen chorretón de Varón Dandy. Es difícil decir esto, pues, seré uno de los pocos bichos raros, pero honesto a los que no nos termina de encajar el producto. Y es que el “bienintencionado” drama se parece más a una Sitcom, que en más de un momento, abusa del chiste fácil y la característica fotografía, grandilocuentemente, tediosa y ultracristalina. Una de las cosas que más me ha sorprendido; es saber que muchos de los los actores de la matriz BB, no veían la lógica de llevar a cabo esta precuela, la cual, todos siendo un poco retorcidos sabemos su final. Eso es más que obvio, Por no decir aquello que tanto le gustaba a la platea escuchar en el doblaje in Spanish del “empanao” Mr. Pinkman: Sr. White, qué pasote! Ahora necesitan volver a escuchar la voz divertida y grave de Odenkirk con su “si tienen problemas, mejor llame a Saul”. Cuando de sobra es sabido, que a la cadena de cable, AMC sólo le ha ido bien con Mad Men, Walking Dead (de la que ya está confirmado el spin que realizará el creador del comic original, Robert Kirkman) y Breaking Bad. El canal de cable que recibió como agua de mayo, el portazo en la cara de HBO a Weiner.

better-call-saul-Foto 3

y éste voló como Ali en Kinshasa ante Foreman, pues la ocasión la pintaban calva. Volviendo a Mr.Goodman/McGill (Bob Odenkirk) observamos en el episodio piloto a un tipo más envejecido, trabajando en un pizzería de un modo mincioso entre un montón de planos detalle. Posteriormente, cierra el garito y vuelve a su casa. Está en el solitario Noroeste, hace frío y la noche se presenta con una devastadora soledad, hasta que revolviendo en las cajas del armario trastero da con una obsoleta cinta VHS, donde aparecen sus famosos anuncios de “si tienes problemas: mejor llama a Saul.” El flashback nos retrotrae al pasado y un jovial Jimmy McGill, cuando el nombre de  Saul Goodman era una mera quimera. James McGill, como abogado, es el típico picapleitos de oficio que se encarga de llevar casos, de todos los pelajes que el estado de New Mexico le asigna por 700 dólares mensuales. Trabajando como  defensor público de oficio, ensaya sus conclusiones en el baño, aborda en los urinarios a los abogados de acusación y coloca las papeleras del WC como un figurado jurado a la hora de memorizar los alegatos. A veces salva a sus clientes, otras veces no, pero es implacable. Acosa a todo aquello que huela a toga, incluso, los jueces parecen ceder para librarse del personaje. Y cada vez que conduce desde el parking del Palacio de justicia, nunca tiene suficientes pegatinas de validación de horas, y se inventa una milonga para evitar el pago de la sanción, al flemático guardavallas. Jimmy/Saul todavía no sabe el nombre del tipo, pero lo decimos, ya que les resultará un personaje cercano: Mike Ehrmantraut (Jonathan Banks), quien fue el Sr. Lobo de Saul en “Breaking Bad”. Intenta llegar a final de mes, mientras cuida puntualmente a su hermano Chuck (Michael McKean), un prestigioso abogado con una especio de trastorno obsesivo compulsivo, que ha decidido coger una excedencia laboral para recuperar su salud. Esto provoca un estado de contencioso con el bufete que representa, donde James/Saul tendrá que enfrentarse por la parte de cuota que le corresponde a su extravagante hermano. Bien, ¿no les va sonando el estribillo? Enfermedad, discapacidad, atmosfera de frikismo y algunas cositas muy consumidas por la caja catódica (el detalle de la oficina portatil, que tiene el amigo James en una habitación arrendada a una peluquería vietnamita, que es dormitorio, despacho y bar lounge de turno no tiene desperdicio, a pesar de estar demasido déjà vu) facilona tendencia a la risa fácil.

better-call-saul-review

Si a esto le añadimos sus primeros pinitos en el mundo de las estafas con dos auténticos “personajillos del monopatín” y su primer encontronazo con la mafia de los carteles mexicanos con zanja en desierto incluida. En fin, queridos amigos-as: esto es el nuevo Breaking Bad, a modo de nuevo parche del viejo Windonws XP. Pero profundicemos en otras subtramas interesantes; el caso de su hermano Chuck, el cual, parece más estable de lo que deja aparente en un primer visionado. Cuando nos da a enternder que es el McGill y a la postre deparará alguna divertida sorpresa con su discursos de pincipios morales y ecologistas, adenás, de velar por la buena conducta de James. Quiere ser algo así como lo fue el cuñado de la DEA de Mr. White en la clónica BB; personaje que da el “touch”, entre las preferencias del público. Yo sigo viendo a un gran actor con mucho oficio, dentro de un papel muy trillado y poco más. Al principio, la serie está más imbuida en la creación de personajes, que cualquier tipo de plan de ajuste en la propia continuidad o dinámica del ritmo narrativo. La verdad, es que no sé si seguiré aguantando el show o terminaré por finalizar la primera entrega para hacer un juicio más contundente. Valga la redundancia jurídica. Sigo creyendo que Better Call Saul no tiene que crear la mezcla particular que Breaking Bad hizo y reproduce del famoso producto que dejó mácula entre sus legiones de incondicionales; su arrogante pureza del 99 % de cristalizado azul. Empero, el cuento ya está en marcha y no me extrañaría que el duelo Goodman/ Heisenberg se derrumbe. ¿Quién sabe? Es pronto y seguro que me equivocaré. Tiempo al tiempo. Ya veremos, pues, el arranque fue uno de los mejores de historia del cable Made in Usa. Magníficamente, bien vendida como TV de qualité. Es más, en un agravio comparativo Breaking Bad era mejor show (a pesar de lo dicho y reafirmado, anteriormente). Sé que muchos estarán discrepando de mi lectura, que no se puede comparar un show con el otro. Lo siento pero me es imposible; separar el tomate de la anchoa. Al igual que “el pa amb tomaca” y una buena paella sin su garrofó de pedigrí. Siento no poder ser más generoso con el esperadísima serie del Sr. Gilligan, ya que como spin-off creía que iba a seguir otros derroteros, pero la tentación del camino fácil y rápido es demasiado goloso. A pesar de contener algunos elementos atractivos (los típicos puntazos de turno) y poco más. Me siento, más que decepcionado con el nuevo producto AMC. ¿Se imaginan un Spin Off de A dos metros bajo tierra”, a qué personaje hubieran elegido? Señorías, los muertos no hablan están en tierra sagrada, pues, han encontrado el Nirvana. Paso la palabra a Uds. Nota: 6,3

Why Banshee? (2013)

 

banshee_lead Foto 1

¿Qué es  Banshee? Buena pregunta. Bien, vayamos por partes y empecemos por la etimología del vocablo. Palabra de origen gaélico que significa mujer en un túmulo— por no decir una auténtica tumba— que transita entre este mundo y los que no, ya están en él. O mucho mejor, esta definición más ambigua; un ectoplasma de largos cabellos y abundantes largas uñas. ¿No les suena esto a un pastiche entre un cuadro de Munch y una novela del mejor  hardboiled  Made in Carroll John Dalyse? O el collage de los primeros cartoon  spicy & saucy salidos de la mano más negra del mismísimo Hammett. Ya me doy cuenta, que estas cosas pueden provocar un tremendo schock a determinada grey de la erudición literaria. Pues, en el fondo, no es más que un género popular y chabacano. Lo sé, amigos-as. Empero, las mejores plumas del universo Pulp pasaron por la editorial Black Mask o  Street and Smith Publications. Ahí quedan patentes: London, Conrad, Crane Goodis o Burroghs y un largo etcétera inacabable. Volviendo a la parte sustantiva de la novela negra y sus variantes. Por ponernos a jugar y enumerar los elementos más repugnantes del género. Haberlos, haylos. Evidentemente, no es agradable contemplar la violación física de un ser humano, la brutalidad en la lucha y las parafilias sexuales más perversas de las que disfrutan millones de lectores. Ahora, la literatura es así de caprichosa y la industria visual siempre se ha nutrido de ella. Luego, experimentemos la siguiente propuesta; ¿metemos todos esos matices en una coctelera y lo agitamos en su punto? Y…, Voilà!, ya tenemos a nuestra simpática Banshee. Su descripción más sinóptica será la siguiente: un tipo llamado Lucas Hood (Anthony Starr) — Made in Nueva Zelanda— además, de ser un ladrón de qualité, especializado, en el robo de diamantes: arte o grandes fortunas. Una vez que ha cumplido condena en la prisión estatal sale a la búsqueda de su amada, Anastasia, en el papel de Carrie Hopewell (Ivana Milicevic).

o-BANSHEE-Foto 2

Un portento de 175 centímetros con unos ojos que hipnotizan. Es una experta ladrona de cajas fuertes, gran luchadora de artes marciales e hija de uno de capos del crimen ucraniano en USA. Todo lo que viene a continuación parece que sea obra de una PS4  a 200km/h. Como tomar un café en un bareto, en menos de un minuto y medio. Veamos. Hood entra a un bar, pide un café,  mira a la atractiva camarera que se lo sirve, y en pocos segundos está copulando con ella, tras la despensa. Después roba un coche y hace una lista de tareas pendientes. La primera es ir a un salón de peluquería, regentado por un asiático-americano travestido, Job (Hoon Lee). La conversación que ambos mantienen—en un tono, más bien tirando a tenso— da a entender, que la amistad no viene de hace un día y todo huele a más de un affaire. Una vez conseguida la información de la nueva ubicación de Anastasia. Se sube en el coche y arranca a toda pastilla, cruzando el bajo Manhattan, en una persecución vibrante con los esbirros de Rabbit y padre de la ella (Ben Cross). Ya en la localidad de Banshee, (Pennsylvania). Hace una parada en un garito que regenta Sugar Bates (Frankie Faison), uno de los grandes actores de toda la serie, el cual, interpreta a un viejo exboxeador que ha pasado por muchos devaneos de la vida, incluida la cárcel. Los caprichos del  destino son inescrutables y hacen que coincida nuestro recién llegado —exconvicto—  con el nuevo sheriff asignado a la ciudad. Un asunto, más que desafortunado para este último y muy dichoso para el desesperado ladrón, hacen de nuevo—que la teoría del caos, prevalezca—pues, el que iba a ser el nuevo jefe de la comisaría local muere y Hood asume su identidad. Así se introduce, de facto, en Banshee, el personaje Lucas Hood. Nuevo trabajo nuevo al servicio del ciudadano y derecho a posesión de armas para que el orden prevalezca en una ciudad aparentemente tranquila, donde el crimen se solapa en cualquier esquina. El hecho es que Banshee no tardará mucho, en revelar su último gran malo; Kai Proctor protagonizado por el actor danés (Ulrich Thomsen, una delicia y un acierto del casting), cuyos tortuosos dedos orquestan el destino de los tratos subterráneos en el apacible Banshee. El personaje—reiteramos— es una de las grandes diversiones de este producto.

Rebecca-Bowman-Foto 3

Proctor es de origen Amish (su padre es uno de ellos), aunque la comunidad lo repudia, regenta el imperio del negocio de la carne. Desde donde controla el juego, la prostitución y el negocio de las drogas sintéticas. Algo así, como el antagonista del malvado padre de Anastasia; el malvado capo ucraniano Mr. Rabbit. Anastasia se ha convertido en Carrie Hopewell, la perfecta ama de casa con un pasado tan volcánico como la Nikita de Besson. Vive con un marido honesto—fiscal de la ciudad— Russ Blackwell y dos hijos: una joven adolescente, Deva (Ryann Shane) y el pequeño Max que sufre un problema congénito de insuficiencia respiratoria. Carrie es una mujer angustiada por un pasado que intenta enterrar, pero la vuelta de su eterno compañero de robos y necesidades conyugales ha llegado como un huracán al lugar más recóndito de la tierra. Por otra parte, nos encontramos con el pequeño departamento del sheriff, un lugar  al más puro estilo— comisaria de la América profunda— especializada en pecata minuta o mirar hacia otro lado. Donde destaca el ayudante del sheriff, Brock Lotus interpretado por el extraordinario actor, que es Matt Servitto—sempiterno agente del FBI, detrás de Tony Soprano—aquí más preocupado de los derechos civiles, que de aplicar la ley con mayor contundencia. Algo, que chocará con las maneras del nuevo jefe Mr. Hood. Otra de las protagonistas femeninas es la agente Siobhan Kelly, una buena chica, guapa con un toque sexy,  a pesar de los acartonados pantalones de poli, que con el tiempo irá empatizando con el jefe Hood. Y por último, el agente Emmett Yanners (Demetrius  Grosse), un ex jugador de Futbol, de un físico imponente, y hombre de fuertes creencias, aguanta de un modo estoico el tufo racista que desprende la pequeña ciudad. En el lado del mal, no podemos olvidarnos de la exuberante y nabukoniana sobrina de Kai Proctor, Rebeca Bowmann (Triete Kelly Dum) y el jefe de la tribu india, Alex longshadow (Anthony Ruivivar) que anda metido hasta las cejas en negocios turbios, coetáneos a la onda de Proctor, desde el sillón del casino propiedad de la tribu.

Foto 4

Estos son los mimbres que han creado unos desconocidos; Jonathan Tropper  y David Schickler, novelistas y guionistas con limitada experiencia, pero muy bien parapetados en viejos zorros de este negocio, que les han dado vía libre a su imaginación: Greg Yaitanes (“House M.D.”) y Alan Ball (“True Blood” “Six Feet Under”) productores ejecutivos y productores de facto. Así como directores de sus productos, donde la apuesta es firme por el cómic, en su  versión más dura de las crónicas pulp. Un producto hiperbólico y explícito de violencia, sexo y el ritmo frenético en sus imágenes: un American Gothic Noir con ecos de Jim Thompson, Horace McCoy y el dibujante Frank Miller y, especialmente, Quentin Tarantino (toda la vis de divertimentos que aporta). Por momentos, deudora del sentimiento lacónico del universo de Goodis en su vieja Filadelfia; “la vida es un infierno”. A ello le sumamos los créditos iniciales, en una originalísima cortinilla, marca de la casa, y el score musical del dueto electrónico (Methodic Doubt) que remarca la sensación de algo completamente turbio y alocado. Y es que Banshee es un pueblo donde todo vale y todo cuenta. Hay drogas, alcohol, Amish, moteros, una tribu india gestionada por jefes corruptos y sobre todo muchas vacas que generan el negocio de la Pensylvania rural: la carne de primera. Eso, sería Banshee y el porqué de su éxito tras dos temporadas completas y cinco capítulos emitidos hasta ahora en su tercera temporada. Con una audiencia mayor, que la obra maestra de su otro logro “The Knick”. Cinemax ha encontrado al personaje de la canción de los Pistones y la renovación de su cuarta y última temporada. Ha llegado un pistolero a la ciudad, su nombre es Lucas Hood y tiene patente de agente corso, al margen de la ley. Por la noche espera el Watering Hole y una mesa donde humea un gran filete de carne, acompañado de un buen Jameson. La frente de Hood está llena  de gotas de sangre y sudor, mientras Sugar Bates llena el vaso vacío y le ofrece una servilleta. ¿Les suena? Nota: 7,0

The best series of TV (2014)

1The Knick

 

2 Fargo

 

3 Gomorra

 

4 The honorable woman

 

5 The Affair

 

6 True Detective

 

7 Happy Valley

 

 

8 Penny Dreadful

 

9  The Leftovers

 

10 The Strain

 

 

The Knick (2014) “higienización”

Foto 1

H.G. Wells dijo en una ocasión que “La historia humana es en esencia una historia de ideas.” Y es que, obviamente, no ha habido un periodo para la  humanidad desde el último cuarto del siglo XIX y el primero del XX, donde la condensación de inventos, ingenios y avances técnicos dejase a uno —asombrado— de la trascendencia de otrora, visionarios, que ya apuntaban a nuestro actual siglo XXI. Este primer cuarto, al que hemos bautizado, como el periodo de la tecnología y la comunicación digital. No es más que el siguiente salto, en la validación de todos aquellos prehistóricos proyectos. En el fondo, somos una pequeña —esencia deudora—de aquellos bisabuelos con anteojos metálicos, barbas y bigotes puntiagudos. El cineasta Steven Soderbergh junto a la productora del canal Cinemax (sucursal de la HBO y gran apuesta en Latinoamérica del grupo Time Warner) junto a tres jóvenes guionistas, en calidad de productores ejecutivos; Jack Amiel, Michael Begler y Steven Kantz han creado una de las series más originales, vibrantes y hermosas, en un tiempo donde el talento de Alva Edison iluminaba la babel de los prodigios: New York. Una historia, en torno a un  brillante cirujano muy lejano de toda aparatología Made in CSI y diagnósticos vía Iphone.

Foto 2

 

Eso sí, no renegando de sus manos,— bien limpias— con un primitivo fórceps en la izquierda y escarpelo a la diestra. Dueño absoluto del show, nuestro imperioso protagonista es un médico cirujano, perseverante adicto al trabajo y otros placeres inquietantes: el Dr. Thackery. Interpretado con gran solvencia por el actor británico Clive Owen. Asistimos a su ceremonia de cirugías, desde la platea del claustro universitario, donde alumnos y doctores eméritos asisten a las ingeniosas intervenciones. Todos los procesos están recubiertos de un halo realista no apto para estómagos flojos. Bajo una dirección artística milimetrada, donde destaca esa luz oscura, que nos recuerda a un caótico New York de principios de siglo. Desprendiendo un hálito a las crónicas de Herbert Asbury por todos sus rincones. Así como el perverso aroma al viejo western en Deadwood. Tras una secuencia de diez minutos magistrales de Mr. Soderbergh, donde la cámara empieza la acción tras un John Thackery, que se despierta al lado de una mujer oriental completamente desnuda en la cama de un patético fumadero de opio de ChinaTown, de la vieja calle Mott.

 Foto 3

 

Sale a toda pastilla del antro, en un taxi-carruaje y se dirige al hospital Knickerbocker (no desvelamos lo que hace, nuestro querido doctor dentro del coche). La cámara se detiene en el friso del edificio hasta acabar en un plano detalle del delantal de faena y ponerse al lado de su mentor; el jefe de cirugía Dr. Jules Christiansen (Matt Frewer). La cirugía que llevan a cabo, es diga de atención por parte de todo aquel que tenga interés en este campo de la ciencia —reiteramos, nuevamente, la excepción de pálpitos aprensivos por la sangre humana— desgraciadamente, la operación es un fracaso y el Dr. Christiansen acaba suicidándome. Su muerte deja a Thackery muy afectado y tras el funeral el reciente consejo de administración— unos nuevos ricos— con aires filantrópicos, los cuales, quieren un nuevo organigrama y una renovación del utillaje y las estructuras arquitectónicas del viejo hospital. El plan es presentado por  la gerente, Cornelia (Juliet Rylance), hija del capitán August Robertson (Grainger Hines). Thackery será el relevo de  Christiansen y deciden  poner como nuevo adjunto a un cirujano de color; el Dr. Algernon Edwards (André Holland). El Dr. Algermon, viene avalado por una trayectoria impoluta y prestigiosa tanto en Europa como en hospitales del norte de EE.UU.

Foto 4

Ante el descontento de Thackery y su equipo de allegados. Cornelia vuelve a insistir en Algernon como revulsivo y su prestigio para hacer del Knickerbocker el hospital más puntero de la ciudad de NY. Obviamente, para la época no deja ser sorprendente y algo difícil de encajar esta situación. Sin embargo, no es tan arriesgado, pues, tanto un personaje como el otro se basan en dos viejas leyendas de la medicina de por aquel entonces. Se podría decir que el fallecido Dr. Christiansen y su legado pasaría a directamente John Thackery estarían inspirados en una de la eminencias de la cirugía norteamericana y mundial de aquella época; el Dr. William Stewart Halsted. Un personaje que convivió con auténticas primeras espadas de la comunidad científica de finales del XIX. En el caso del intrigante Dr. Edward,  podría estar basado en un cirujano de Chicago—auténtica rara avis—que asombró al resto de especialistas de su época por sus habilidades para la práctica de la medicina de élite;  Dr. Daniel Hale Williams. Lo dicho, se agradece el laborioso trabajo de documentación dosis de realismo en The Knick. Siguiendo con el reparto, otro personaje interesantísimo es el administrador Herman Barrow (Jeremy Bobb) un avaricioso e ineficaz  gestor, que anda metido en todo tipo de trapicheos envueltos de corrupción de alto calibre.

Foto 5

En la tramoya del hospital encontramos a su mayor contrincante; la hermana Harriet (Cara Seymour) dura y entregada a sus hábitos, en una labores de caridad con los enfermos y más débiles que pululan  por la voraz ciudad. Muy cera de ella, aparece el rudo y tosco conductor de ambulancia/carruaje: Tom Cleary (Chris Sullivan). Otro pobre diablo, a modo, de tunante callejero, vividor  y desprendido de cualquier escrúpulo. Se siente como un pez en el agua traficando por cadáveres, accidentados o enfermos de diversa índole, esencialmente, al final de su jornada de trabajo, que remata  en las tabernas irlandesas, emborrachándose y de bronca con el personal. Mantiene su alma vendida al voraz inspector Jacob Speight (David Fierro) del departamento de la salud e investigación del ayuntamiento. Es curioso, pero con el paso del tiempo la hermana Harriet y el conductor, Tom Cleary establecerán unos puentes de trabajo muy interesantes. Obviamente, el equipo de confianza de Thackery está muy definido. Empezando por todos los que le muestran lealtad y atención; caso del Dr. Everett Gallinger (Eric Johnson), cuya antipatía hacia Edwards, es obvia. Ya que él se ve como el adjunto de Thackery. Sigue siendo el asistente principal de JT en el quirófano hasta que Algermon consiga una relativa confianza. Luego, estaría el Dr. Bertram “Bernie” Chickering (Michael Angarano) cirujano residente y en formación. Finalmente, la  joven ingenua enfermera Lucy Elkins (Eve Hewson, una curiosidad para el cotilleo del papel couché, es la hija del músico irlandes Bono: líder la banda U2), que en muy poco tiempo ha descubierto el mayor secreto del protagonista; John Thackery.

Foto 6

Alusiones a temas tan controvertidos tales como aborto, racismo, corrupción y explotación social se van viendo entre los pacientes y las gentes que pueblan una ciudad en contante proceso de expansión. En el fondo, la cuestión individual del ser humano no ha cambiado, si la revolución industrial y manufacturera de un momento fascinante para la ciencia. Empero, todos aquellos que quieran ver en este producto un nuevo House o algo de Anatomía de Grey van mal dirigidos. Aquí la maquinaria quirúrgica de última generación no se acompaña de música indie/pop para impresionar al espectador. Todo lo contrario, la banda sonora a cargo del vigoroso, Cliff Martinez hacen que el realismo estético todavía impacte más en nuestras entrañas. El sonido electrónico, entre el minimalismo y el techno industrial; una joya. Cinemax ha sabido encontrar un filón apasionante en los avances que revolucionaron la historia de la medicina. Una virtud de esta serie son los visos de la aparición de un  higienismo que formaba parte de un discurso sobre el progreso y la civilización, que intentaba efectuar una política de construcción del estado.

 

Foto 7

Las medidas preventivas y disciplinarias en cuestión de salud física y moral. Ahí el prestigio de Soderbergh se deja ver, como en algunos de sus últimos films: Efectos secundarios (2013) o Contagio (2011) por la temática de la medicina, ciencia y drogas. El propio SS, se considera otro adicto de la cámara, el trabajo de fotografía y edición que hace de The Knick uno de los mejores shows de los que llevamos en este 2014. En principio, en esta primera temporada se ha comprometido con los 10 primeros episodios y parece confirmarse su segunda entrega. Reitero, un trabajo lleno de gran dignidad personal y un oficio exquisito. Y bien, si permiten una precisión, a modo personalísimo, como coda final, quiero expresar la gracia, que me produce toda esa gente que crítica el realismo de The Knick y su excesivo prurito por la sangre y lo escabroso del detallismo anatómico. Después, de pasarse horas y horas delante de Walking Dead o de los Tarantinos Killer. Me sigo preguntando, dónde reside lo aprensivo y lo cínico más allá de aspectos éticos y la moralina cutre. En fin, uno que conoce a los galenos, y, se precia de habilidoso: es evidente el cariño por todo lo que sucede en The Knick y Soderbergh. En el fondo, Wells no se equivocaba. Nota; 8,5

Capricho Cinéfilo.

Blog de Fernando Usón Forniés sobre análisis cinematográfico.

IN THE NAME OF CINEMA

El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, haciendo cine.

Observer

People and Trends

Escrito en negro

La vida no es lo que esperabas, nena

Mundo Lumpen

Al filo de la marginalidad y el glamour

CINEBEATS

Thoughts On Film by Kimberly Lindbergs

La mano del extranjero

Blog sobre ficciones del cine, la literatura y el cómic

Siguiendo a Letamendi

"Del médico que no sabe más que Medicina, ten por cierto que ni Medicina sabe"

Tras la última tormenta

Retazos de una vida

Discover Medical London

Find out how one of the world’s greatest cities became an international capital of medicine with our guided walks, tours and events.

Rompepáginas

El blog de libros de Iván Alonso Pérez

Dr. Insermini

Paint It Noir

Doctor Zito

Zitius, Altius, Fortius.

Nitrate Diva

Old Movies. Fresh Takes.

TODO NEGRO

Novela, cine y series, eso sí, negros

El espacio de Chus

Un blog de rebote

franciscojaviertostado.com

Historia, medicina y otras artes...