Las mejores series estrenadas en 2016

the-people-vs-oj-simpson-foto-1

 

 

1.People Vs O.J.Simpson

 

 

 

the-night-of-foto-2

 

 

2.  The Night Of (HBO)

 

 

3. Quarry (Cinemax)

 

quarry-foto-3

 

 

 

4.  The Crown (Netflix)

 

the-crown-foto-4

 

 

 

5.  The Night Manager (BBC)

 

the-night-manager-foto-5

 

 

 

 

6.  Rillington Place (BBC)

 

rillington-place-foto-6

 

 

 

7.  The Get Down (Netflix)

 

get-down-foto-7

 

 

 

8.  Harp&Leonard (Sundance Channel)

 

 

a03f1362fbc8bc25ec4b4c3fb32e3923

 

 

 

9.  The Girl Experience (Starz)

 

the-girlfriend-experience-foto-9

 

 

 

 

10.  Channel Zero (Syfy)

 

channel-zero-foto-10

 

 

 

Hap & Leonard (2016) “Pure enjoyment”

hapandleonard Foto 1

 

No es la primera vez que advertimos sobre un panorama, algo saturado, en esto de la ficción televisiva. Pero no se alarmen y veámoslo como un pequeño toque de atención. Sé que muchos de Uds. se hacen la misma elucubración ¿Está agotándose la ficción Made in USA?—les contesto: No. Si volviéramos a otras viejas críticas, no sería extraño comprobar que el arranque del artículo es el mismo; pero es que han pasado demasiados años y la parroquia—en estos tiempos de vigilia postrera—no es la misma. Los espectadores cambian como los semáforos de las ciudades y uno, por alusiones—servidor—, anda algo mayor. Una generación que creció con SWAT, Cannon, Mike Hammer o Canción triste de Hill Street y el adictivo Falcon Crest, hasta aterrizar en la amadísima y mater familias de la nueva edad de oro de la TV; la mítica Twin Peaks y los pelotazos de HBO, The Sopranos, The Wire o A Six Feet Under. Luego, el caudal de búsqueda de nuevos paramos fértiles, vía streaming y la irrupción de nuevas productoras, sigue en la senda de la explotación, para  un mercado aparentemente inaudito y plausible. Un negocio donde el ingenio cuanto más sutil; mejor ejercicio. Bueno, y ¿dónde quiero ir a parar con toda esta valoración de los nuevos parámetros televisivos? Muy fácil, a un lugar donde los campos abonen semillas fructíferas y verdaderas. Por ejemplo, hará unos cinco años —aproximadamente— el canal del guaperas actor de los 70 y nuevo mecenas del buen talento; Robert Redford. Desde su factoría/laboratorio del mejor cine independiente norteamericano y la nueva productora de ficción televisiva Sundance TV está haciendo proyectos realmente adictivos. Algo que comenzó con aquella miniserie australiana dirigida por la no menos prestigiosa, Jane Campion en Top Lake un drama que escondía un thriller de abusos y pequeños ajustes de cuentas políticos, en un lugar recóndito, muy bien hecho. Después nos llegó la magnífica Rectify (a la espera de la 5 temporada, ya estuvimos hablando de ella) con un aura emocional y vibrante denuncia sobre la pena de muerte: exquisita. Manteniendo algunos de esos réditos y formas plásticas de la concepción audiovisual nos encontramos con el film Cold in July (2014). Obra que se ganó el favor de la crítica y fue dirigido por el mismo creador de nuestra nueva serie a comentar; Jim Mickle. Al lado de su inseparable guionista Nick Damici, siguen con la labor de continuar adaptando las novelas del genial escritor Neonoir gótico y slatterpunk; Joe R. Lansdale.

HAP-AND-LEONARD- Foto 2

Y ahí es donde Sundance TV nos trae Hap and Leonard. Una historia de un par de personajes muy en la línea de los protagonistas de la mencionada CIJ. Partiendo de la colección de novelas del mismo nombre H&L de este singular y divertido escritor: JRL. Los creadores del show Mickle y Damici nos adaptan a estos antihéroes de la Texas de finales de los 80/principios de los 90. Una extraña pareja: Hap Collins, blanco anglosajón, objetor de conciencia al servicio militar, que termina preso (James Purefoy Roma 1997) y Leonard Pine (Michael Kenneth Williams The Wire 2002), veterano afroamericano miembro del cuerpo de marines en Vietnam y abiertamente homosexual. Hay que reconocer que mucha gente no hubiera dado un duro por este dúo de actores. Pero la verdad es que nos encontramos con una pareja muy bien avenida de fina química. Sus vidas están condicionadas por los empleos de poca monta para salir del paso —dando tumbos— por la profunda Texas de finales de los 80 Reeganniana y a un paso de la nueva era de Bush padre. De repente, aparece una hermosa y fantástica, Trudy (Christina Hendricks Mad Men), la ex esposa de Hap con un asunto muy atractivo y con su toque puramente del viejo cine negro. Propuesta de mujer fatal…, cariño sé de un lugar donde hay un potosí. Claro que para llegar a ese Dorado hay que bucear muy hondo, en un río cerca de los cayos, donde los caimanes pasean hambrientos y las aguas son turbiamente profundas: hay que abrir el maletero de un viejo coche, donde reposan los codiciados dólares. Hap&Leonard es un espectáculo muy bien hecho con ecos al disparatado y brillante Hardboiled Banshee de Cinemax, que empuja al género con un ritmos muy sui generis, propios del sello Sundance. La aventura se acompaña de Howard (Bill Sage) —el nuevo esposo de Trudy— en el papel del hippie obsesionado, con salvemos el dinero en paraísos fiscales. Chub (Jeff Pope) un tipo gordo y grandullón heredero de la tipología más Made in Fargo de la factoría Coen Brothers y el ex activista y mercenario revolucionario de rostro desfigurado; Paco (Neil Sandilands) más cercano a un film del difunto Craven. Reunidos en una vieja hacienda semi-abandonada planean la estrategia de recuperación del dinero. No obstante, a todo el variopinto grupo de cazadores de tesoros —que piensan que el dinero se ha quedado atascado en el fango— pero reposa en el maletero de un viejo Ford en lo más hondo del río.

HAP-AND-LEONARD-Foto 3

 

Todo ello guiado por el gurú del grupo Howard, un tipo que se refleja el progreso de la contracultura del individuo blanco, en su transformación de viejo hippie a yuppie. (El gran Lebowski era un tipo muy perseverante en la cómoda propuesta). Luego, él y toda su cascabelera cuadrilla  hippie trasnochada,  quiere tomar el dinero y establecer una paz verde del tipo sin animosidad de lucro para cambiar el mundo,  Habría que añadir a toda esta tropa, un traficante de droga local (Jimmi Simpson) aquel hacker de la exquisita House en Cards T3 y exuberante novia punkie sanguinaria la escocesa (Pollyanna McIntosh The Woman y The Filth) personajes que introducen el elemento del caos a la historia; ya que son los dueños del terror que inunda la ciudad con sus execrables asesinatos. Sin embargo el mayor efectivo del producto y posiblemente el empuje más seductor del mismo siguen siendo la pareja H&L en sí muy significativos. Partiendo de la prosa original, de Lansdlale son los prototipos, de hombres dignos de un estudio—cuasi— antropológico. Todo ello contrastando los entornos, de ese norte liberal postindustrial, y ese sur conservador agrícola. La unión de ambos por su imperecedera lealtad de uno al otro, sin cuestionarse ni el color de piel, ideología o identidad sexual. Hap es blanco, sureño, tolerante, y ex activista contra la guerra del tío Sam. Tampoco se le podría etiquetar del típico votante progresista del partido demócrata, pero lo que es más evidente; es su animadversión hacia las proclamas de los conservadores fanáticos. Mujeriego por antonomasia y amante de las causas perdidas. En cambio, Leonard es un veterano de Vietnam, ideológicamente conservador, a pesar de ser estigmatizado por esa mácula del color, y su identidad de Gay en una América sureña en los años donde se atisba una América que tiene en el cambio al gobernador Michael Dukakis contra el republicano Bush padre. Ellos dan señales de preocupación, en ese instante, donde todo salvaje vividor va viendo que los años de grandes fechorías y diversión están contados; los 50 tacos les persiguen como un cazador de patos en un lago. Y mojarse la tripa en la mitad del trayecto puede ser un viaje peligroso.

hap-and-leonard- Foto 4

 

Una de las grandes sorpresas del show es la interpretación, del siempre carismático, actor Michael Kenneth Williams, mítico Omar Little de la legendaria The Wire y el fiel gangster de color Chalky White de Boardwalk Empire. Todo un lujo observar el cambio de registro, alejándose de esos ecos —llamémosle— violentos de alto voltaje y meterse en la piel de un tipo con sensibilidad, honorabilidad y sentido de la heroica. Todo lo contrario del gentleman James Purefoy cuestionado por su origen británico, dio mucho que hablar, sobre la idoneidad de su elección para ser Hap Collins. Obviamente, el resultado no puede ser mejor, su solvencia a la hora de poner el acento texano y ese toque cínico, propio del personaje, original de las novelas. Siempre he dicho que sólo han habido dos Marcos Antonios impagables: Richard Burton y James Puferoy en Roma de HBO.  Y es que desde el primer contacto con la cámara, Purefoy y Williams venden la compenetración entre sus caracteres. Así como el contoneo juguetón de Hap Collins con su ex Trudy, una Cristina Hendricks (en pleno esplendor con sus recién 40 años cumplidos) que trae a la mujer fatal de los años 50. Hap y Leonard nos devuelve a ese tiempo donde las estrellas del celuloide eran Don Johnson, Mickey Rourke, Geena Davis, Wesley Snipes o Rob Lowe que se encuentra en aquella divertida y coloreada 1980. H&L se suspende en el tiempo, su frondosa geografía nos retrotrae a la encantadora y sugestiva primera temporada de silencios y personajes muy típicos de esa oculta y desvencijada; América profunda. Estableciendo un estudio en profundidad en la pantalla, cercano a la primera temporada de extraordinaria True Detective. Sabores locales de un contexto regional que esconden pasiones y personajes altamente peligrosos. La serie también utiliza sus flashbacks con moderación pero eficazmente para mostrar y no decir, los orígenes de estos personajes las conexiones. Pero la serie, a veces, pierde algo el tono y la narración de un estilo no siempre coherente. Así como algunas lagunas de su edición y continuidad pueden pecar de episodios demasiado nerviosos. No obstante, el elemento de unos diálogos muy solventes y precisos que nos acercan a aquel humor de muchos dramas criminales de los de antes. Y es que Hap and Leonard es realmente divertido. Su bandera como auténtico divertimento es asesinar por un camino imparable a los idealistas corrompidos. El resultado es algo así como unas fresas en su mejor estado de madurez que terminan irresistiblemente en el paladar de los adictos al género negro.

dt.common Foto 5

La adaptación, en cualquier caso, es por lo general fiel a la novela, con la inclusión de nuevos elementos para conseguir en los momentos más excitantes mayor pirotecnia. La combinación del espectáculo de seriedad temática con momentos hilarantes de situaciones que nos llevan a las novelas de Carl Hiaasen terminando por conectar con el resto del más escéptico y los 45 minutos del episodio se convierten en un pis-pas. “Estos tipos son la clase de vaqueros fuera de tiempo”, según Jim Mickle, de ahí, la ubicación del contexto de los divertidos años 80. Y que el ambiente occidental, con un “sentido y moralidad que vuelve y se mantiene por los siglos de los siglos”. Algo que demuestra; cual es la especia perfecta para atar este guiso de género. Los diálogos son inteligentes y conmovedores, y de los seis episodios formato garantiza que el espacio se mantenga agarrado y recorta cualquier narrativa larda. No hay mucho relleno, por lo que será muy interesante ver cómo la exhibición de sus dobleces en la segunda mitad. No le hace falta moverse a una velocidad de vértigo, pero los polvorines se establecen para una conclusión explosiva. El espectáculo es sin duda característica de este calibre, con una magnífica dirección de Mickle y el operador de fotografía, Ryan Samul. Así como la excelente BSO del compositor, Jeff Grace. De esta manera, Hap and Leonard se siente realmente como una especie de secuela de la fantástica Cold in July. No sabemos la continuidad de los próximos libros pero quién sabe si Mickle sería capaz de traer al personaje de Bob interpretado por Don Johnson, que sigue siendo uno de los personajes principales en las obras de Lansdale. Empero el espectáculo a medida que va avanzando consigue una gran influencia del tono fílmico de la gran Justified. Al igual que recuerda a una vieja serie de James Garner: The Rockford Files. Donde pasó a ser el detective que estaba de paso de todo, lidiando con los problemas de los extraños personajes que encontraba por el camino y la cutre/hermosa California del sur que descubría en su recorrido. Evidentemente, Hap and Leonard es un sueño hecho realidad. Es un muy buen punto de partida y si el resto de la temporada es tan buena como los cuatro episodios vistos por servidor, posiblemente, estamos delante del nacimiento de dos tipos, con el suficiente currículum, a iconos de gran ficción de este S.XXI. Esperamos plácidamente, mientras suena el buen country de la divertida, explosiva y encantadora Texas. Claro, contando con el elemento sorpresa de algún purista que se haya dejado caer con por bellos parajes de Louisiana, por aquello, de las facilidades fiscales a la producción. Ironías a un lado; Hap&Leonard creo que han entrado por la puerta grande de Sundance. Al tiempo. Nota: 7,8

The best series of TV (2014)

1The Knick

 

2 Fargo

 

3 Gomorra

 

4 The honorable woman

 

5 The Affair

 

6 True Detective

 

7 Happy Valley

 

 

8 Penny Dreadful

 

9  The Leftovers

 

10 The Strain

 

 

The honourable woman (2014)

honorable-woman

The honourable Woman (2014) es una historia apasionante, resultado de un guión original, que hereda todo el suspense de la excelsa prosa británica del género de espías y misterio. Deudor directo de escritores insignes (Greene, Le Carre, Forsyth o el caso de su última joya, A. Horowith) que nos han dado grandes día de gloria— y, siguen dándolos— ya fueran sus novelas in situ o en las magnificas adaptaciones a la gran pantalla. Tramas donde política, corrupción e información confidencial bailan al son de un tango de Gardel en una embajada de su graciosa majestad. Si todo ello lo aderezamos de una salsa de pistacho con mucho Shakespeare, el público se sentirá más que agradecido. La BBC siempre se ha caracterizado por el trabajo bien hecho; estilo, realismo, detallismo y academicismo. Conceptos que funcionan y de qué manera… Además, en estos últimos años su apuesta por la coproducción es más que evidente. Desde la majestuosa Roma (2005) junto a la omnipresente HBO, hasta este último producto coproducido con el canal del hombre de Utah, Robert Redford y su pulcro Channel Sundance TV. La honorable mujer —para los más castizos— está barnizada de política de altos vuelos, corrupción y dobles espías al servicio de su graciosa majestad. Envuelta en un exquisito halo de misterio y delicado realismo. Dentro de un contexto geoestratégico-político demasiado complejo: Medio Oriente. Tenemos por delante ocho horas (ocho capítulos), donde su creador Hugo Blick ha escrito, dirigido y producido esta ficción que destila autenticidad y complicidad mediática. Puede que se trate de una historia con demasiada enjundia que no sabemos cómo terminará. Lo que sí que podemos afirmar que estamos ante una de las mejores producciones de este 2014. Un fascinante retrato oscuro sobre una mujer en pleno conflicto palestino-israelí sólido y demoledor. Por momentos, se atisba la angustia y tormento de la protagonista. Su reparto es extraordinario —con unos actores muy bien dirigidos— apoyados en unos precisos diálogos, gracias a la brillantez de las costuras del guion de Blick.

7-31-14 The Honorable Woman

Tenemos, por un lado a su protagonista absoluta; Nessa Stein de 36 años (Maggie Gyllenhaal), hija de un poderoso empresario británico-israelí, Eli Stein. Durante muchos años se ha labrado un prestigio dentro de la alta sociedad británica, como hombre de negocios. Pero la verdad es que Mr. Stein es sólo una mentira y una pose; su corporación encubre una red de tráfico de armas con el beneplácito de los servicios secretos del Reino Unido. La acción se inicia con el brutal asesinato del magnate delante de sus hijos Nessa y Ephra (Andrew Buchan) en un restaurante, que elípticamente, 29 años después vuelve a  ser el escenario natural de una conmemoración  familiar y homenaje a la figura del difunto. En el local, avistamos a nuestros jóvenes protagonistas, los cuales, se han convertido en unos respetables herederos del negocio de su padre; la Fundación Stein Group. Nessa, convertida en un miembro de la cámara de los lores—affaire, el cual, no está exento de una gran polvareda entre los corrillos de Westminster—quiere hacer de la corporación una pasarela filantrópica para establecer puentes de reconciliación entre Occidente y Oriente medio. Sin embargo, los problemas surgen; quid pro quo es un juego diabólico dónde lo que aparentemente es benigno se vuelve turbio y letal.

thw_rea_intv_700x384-620x340

Las buenas voluntades y los pretextos de garantizar  una pax romana sobre un bidón de nitroglicerina, no son bien recibidas por parte de todos los implicados (el entorno de la familia Stein, el gobierno británico, la Cia y los mandatarios de Gaza y Jerusalén) llenos de frustración e ira. Nessa y Ephra entran en contacto con Sir Hugh Hayden-Hoyle (Stephen Rea), el jefe saliente de la inteligencia británica en Oriente Medio, y  la funcionaria, Julia Walsh (Janet McTeer), que actúa como espía del MI6. El drama analiza la sensación del concepto de aquel individuo que padece el síndrome del eterno exiliado. Mal visto por los de tu condición y peor visto por los que nos son de tu misma sangre. La sensación de ahogo se percibe en Nessa. Tan sólo su sagacidad y frialdad podrán, en cierta medida, contrarrestar las máximas más arcaicas de su entorno y presentar su cara más humana. Malos disfrazados en cuerpos de cervatillos y corderos escondiendo sus fauces de lobos. Ninguna subtrama de la historia sugiere que es correcto e incorrecto por los pérfidos maximalismos, en ese callejón sin salida del mundo. Una historia de ritmo lento donde se ve la influencia de grandes series cercanas a esta temática. Desde la mítica Sleeper Cell 2005 de Showtime, pasando por Rubicon 2010 (AMC), House of Saddam 2008 (BBC) o la reciente Homeland 2011 (Showtime) en su primera temporada. La revisión de la felicidad del individuo y su modus vivendi: la familia.

The Honourable Woman

La misma que todos hubiéramos querido diseñar, esa que es rehén de su propia arrogancia, la codicia, y la autocomplacencia de la traición. Todo ello enmarcado en una vis multicultural que no avanza por el cerco de los gobiernos y sus aláteres más cercanos: el espionaje y paranoia. Destacar la delicadeza de los movimientos de cámara, la utilización del recurso de la voz en off, los flash-forward y el magnífico casting con interpretaciones muy logradas. En una serie que dará que hablar. No por el hecho de que su momento es carne de telediario. Lo es desde hace más de 30 años. Luego, no es casual por capricho: ni real por pretenciosidad. Y es que no hay ficción real o realidad que no tenga su touch de ficción. Todo el suspense queda para los próximos siete capítulos donde el secretismo va a ser clave para ver  como se despeja la incógnita Stein. Apreciar los matices de la historia que parece mirarnos de reojo y llegar a un puerto donde el desenlace sea portentoso. De eso suelen ir las buenas series. The Honourable Woman deprende ese aroma. Esperemos que no caiga en un ejercicio de corrección política. Pues, de todos es sabido que la política se vuelve personal y cuando algo es demasiado personal, puede encontrarse su mayor peligro: el coto de la vanidad. Obviamente, no les tengo que decir que la vanidad mal calculada es algo muy peligroso. Nota: 8,4

The Red Road (2014) ,“Querer y no poder en Sundance”

redroad1

 

Seguimos acampados en el paramo del novísimo Canal de Sundance. Sobre todo, en estos días que el verano ha arrancado con fuerza. Tras habernos dejado un buen sabor de boca “Rectificación”, nos preguntamos y ¿por qué no probar con un thriller donde el insigne Khal Drago es el protagonista? Lo recordarán los seguidores de “Juego de Tronos” y otros como servidor, de Conan y el patético remake que nos brindó. Si lo ha visto John Milius, mejor pónganse a cubierto. Bien, tras seis horas de esta primera entrega podemos certificar que The Red Road no termina de atrapar, ni acercarse a la premisas básicas del género de suspense o como le gusta decir al público exquisito; el NeoNoir del S.XXI. Va a ser que no. O bien, si me permiten la alocución: Querer y no poder. Una serie donde todo es previsible dentro de los acontecimientos más palpables (múltiples atropellos, algunas palizas, muchas pastillas de opiáceos y cuevas abandonadas), donde uno tiene esa sensación, de no terminar de creérselo del todo. A pesar de contar con el ínclito James Gray para dirigir el episodio piloto /posteriormente, se le sumó al proyecto, Lodge Kerrigan “Keane” (2004) y en Showtime con “The Killing” (2011) / que por momentos parecía atisbarnos algo de la cosecha de este cineasta atañida a su pasión por las tragedias criminales familiares; el touch Shakespeare marca de la casa, muy en boga por las carteleras españolas con su más reciente estreno: The immigrant (2013). La sinopsis se podría sintetizar así: Jason Momoa— probablemente lo mejor del show— es Philip Kopus, un ex convicto y miembro de la tribu Ramapo, que está nuevamente en casa (Lenape). Un pequeño pueblo—ficticio— ex profeso, en el estado de New Jersey. Donde se atisba un atávico enfrentamiento entre la acomodada comunidad blanca con el colectivo indio o mejor dicho, nativos americanos.

Red Road 2

Algo así, como el eterno dilema de pobresVsricos o izquierdasVsderechas. Desde su infancia se le involucra en el asesinato de un adolescente blanco. En el otro extremo de este espectro tenemos a Harold Jensen (el neozelandés, Martin Henderson), será recordado por aquella película que fue un hit parade entre los mascachapas velocity y la infumable Torque (2004). Aquí convertido en un policía local que está tratando de resolver el asesinato de la joven. Henderson está casado con Jean (Jualianne Nicholson), la recordarán de su papel de policía en Law&Order y la enconada fiscal de Boardwalk Empire. Y a su vez, hija del senador del estado (Mike Farrell, extraordinario en la mítica MASH). Presa del alcoholismo y su adicción a la drogas tras la fuerte depresión por la muerte de su hermano es  incapaz de superarla. Mantiene una dinámica de constantes ingresos hospitalarios por recaídas emocionales. Su comportamiento cuando está en casa es inestable e imprevisible. La hija mayor de ambos Rachel (Allie Gonino) está flirteando con el hermano de Philip Kopus, Junior (Kiowa Gordon), compañero en el instituto. Pero las interacciones entre estos dos no terminan ahí. Jean, en un arranque de cólera, tras saber que Rachel ha escapado con Junior de novillos. Coge  la camioneta todoterreno y atropella a un chico de la reserva. Su esposo Harold, hará lo indecible por proteger su inocencia. Mientras, Kopus chantajea a  Henderson.  Tiene pruebas del atropello de Jean. En los episodios finales se destapará un terrible secreto que involucra a todos los aludidos, excepto la hija de los Henderson. Si esto suena a algo excesivamente pretencioso y repleto de demasiadas tramas… Pregunten por su creador, el reputado guionista; Aaron Guzikowski y su maravillosa, Prisioneros (2013) . Repito demasiado previsible todo el argumento matriz de la serie. Desde la acción de pequeños detalles que se le escapan, a modo de amartillar la superlativa cantidad de subtramas y situaciones, de lo más vacías, en unos diálogos forzados que van carcomiendo los cimientos de un planteamiento en su esbozo aparentemente atractivo. Y ahí, aparecen las fallas de Guzikowski. Como el robo del arma por parte de Jean y todo lo que pasa en apenas segundos, a lo largo de un par de kilómetros de distancia.

The Red Road 3

Por no hablar de un personaje que actúa a modo de gangster, Tom Sizemore (hipotético padre real de Kopus) un canalla que vive arrinconado en una apartamento versus  casa del “Dealer” Made in Usa, el cual, no sabe muy bien por dónde deambular. Así como su posible relación con la madre del clan, Marie (Tamara Tunie) desubicada con la noticia de su enfermedad y ausente de cualquier plano. No por el oficio que pueda aportar Sizemore, muy lejos del actor que fue, sino por la falta de asiento en el guión. Por no nombrar, al socio de Kopus—su leal machaca—el indio Mike (Zahn McClarnon) menospreciado a sus espaldas por el propio Kopus. Pero que no tiene ni un pelo de tonto. Sabe que el affaire de las pastillas tiene los días contados y lo que le interesa es recoger suficiente dinero para hacer planes con su compañera, que está embarazada. La manera de hacerlo desaparecer, a modo de un calco cutre de la gran escena de la historia de la TV en los Soprano. ¡En fin, señores hay algo que no cuadra! Y es muy sencillo, todo ello no termina de ser verosímil. Ese sería el adjetivo con el que denominar a este producto, sumándole el prefijo “in” del Channel Sundance; inverosímil en Do mayor. Tampoco pasa nada, digamos que es un canal joven y estas cosas le pasan al más bragado. Ya no quiero desvelar más detalles del final, porque si hay algo que valorar de esta serie es el estilo de rodaje sui generis  factoría de la casa. Al igual que su exquisita fotografía y BSO. Lo dicho una cosa es querer y otra no poder.

Rectify (2013) “Vivir de nuevo”

Foto 1

 

 

En las montañas nevadas de Utah, la gran estrella de Hollywood il bello de la década de los 70, Robert Redford tomó una decisión histórica; apostar por el cine independiente y por ende, la industria audiovisual indie. Desde 1978  ya ha llovido de aquello. Tanto como de las palabras del creador de esta utopía postmoderna. Estamos aquí porque el cine necesita de nuevas voces y talentos (R.Redford).  De todo ese emporio llamado Sundance Festival, surge ahora con más fuerza que nunca, su canal de TV.  Sundance Channel es una realidad.100% puro estilo Sundance por sus cuatro costados. Y es en este hermoso paramo donde nos hemos  encontrado con esta maravilla, que un servidor dejó pasar por alto el año pasado; Rectify es una serie de seis capítulos de duración fascinante, sobre la historia de la  absolución de un preso, Daniel Holden (Aden Young)— actor canadiense, extraordinario— en el  corredor de la muerte. La semana pasada se estrenaba el primer capítulo de la segunda entrega. Bien, la cuestión es que  gracias a la aportación de una prueba pericial de ADN, de la mano del abogado defensor John Stern (Luke Kirby),  nuestro protagonista Daniel Holden es liberado de la prisión estatal de Georgia. Todo el affaire se remonta 20 años atrás, en su pueblo natal —de la profunda  América sureña—, siendo acusado del asesinato y la violación de una chica compañera de clase en la escuela de secundaria. Fue detenido tras confesar el crimen en extrañas circunstancias. A esto se le sumó,  un torticero y ambiguo testimonio de un amigo de colegio. Dando fe de haber presenciado el acto de violación y asesinato in situ.

Foto 2

A lo largo de esta primera entrega presenciamos flashbacks, donde se atisba a Daniel Holden al lado del cadáver ensangrentado, exánime  y cárdeno. Mientras, DH lo acuna. Holden está anonadado y ensimismado con su liberación. Apenas sabe colocarse la americana. Está alucinando con la actitud generosa de uno de sus guardias del corredor. Ya está fuera de prisión y junto a sus familiares muy excitados e igual de nerviosos que los medios de comunicación, presencian su primera rueda de prensa. Daniel Holden está en libertad. Ahí, arranca esta magnífica serie con el tema central de Linda Cohen. Un drama, que adopta un tono más cercano a la espiritual y corrosiva, “A dos metros bajo tierra” (2001) que fue el debut en la HBO de Alan Ball. Holden emite un aura zen, pacífica y lisérgica ante los acontecimientos más peregrinos de la vida: el césped, el cielo, caminar, pedalear en una bicicleta y observar la naturaleza. Una postura entre la angustia de lo pasado en prisión y la sensación de libertad en un mundo que ha cambio demasiado. Un ejercicio de exploración interior donde la mente y el alma de un hombre, se confunden como el personaje de Starman que personificó Jeff Brigdes y el Bowie musical. Empapada en un déjà vu continuado con esos travellings lentos y la aparición de su mejor amigo en el corredor de la muerte, el recluso afroamericano Kevin Whitman (Johnny Ray Gill), donde mantienen conversaciones a través de la rejilla de ventilación situada en los bajos de la pared.

Foto 3

 

Una charla donde Whitman, como afroamericano, le dice a Daniel que no puede aceptar su sugerencia de lectura, de Somerset Maugham sobre la esclavitud humana, porque trata de alejarse de la literatura. Y continuamente,  expresa  una  gran admiración  hacía Daniel por su capacidad de meditación ante la vida que soportan. Lo dicho, por momentos Daniel Holden derrocha ternura y compasión, con la complejidad de no saber si es culpable o inocente. Hay una serie de elementos bizarros en la atmósfera que a lo largo de estos seis capítulos flotaran  a modo de sombra, sobre Holden. Algo de complot e intereses espurios se irán dibujando a medida que el serial avance. Las sospechas sobre un ávido y trepa, senador Roland Foulkes (Michael O’Neill. Actor televisivo, inconmensurable y camaleón). Deseoso por cerrar el caso a su favor, es decir, mantener la tesis de que DH, es culpable. Presionando a la mínima que puede sobre el sheriff del condado; Carl Dagget ( J.D. Evermore) y la fiscal del condado Sondra Pearson (Sharon Conley). Al igual  que la camarilla de viejos amigos del colegio envueltos en un extraño halo de desconfianza. Creada y escrita por Ray McKinnon, un actor conocido por sus actuaciones en Deadwood (el reverendo atormentado y alocado) y  Sons of Anarchy, puntualmente. Acierta con la propuesta de drama, cuasi, metafísico, exquisito y de candencia muy lenta, tremendamente paciente. Por momentos, parece que Malick esté detrás de la cámara. No por ello, aburrido ni pretencioso. Directo a la Georgia rural y profunda. Igual que True Detective se marchó a la Luisiana del horror. Ambas surcan los mismos parámetros del desasosiego y el desencanto.

Foto 4

Eso sí, los de HBO en solfa de thriller 100%. No por ello,  el ritmo rural y arcaico pretende juzgar a nadie por los modelos de vida o contextos geográficos. Se agradece en todo momento la enorme cantidad de referencias literarias, a modo de metáforas de la concepción de libertad. Solapadamente, estamos ante una denuncia en Do mayor de la pena de muerte. El ritmo y los movimientos de cámara milimétricos, mérito del operador de cámara Paul M. Sommers. Un punto aparte, es su familia, que no sabe dónde se halla y como enfrentarse a un hijo que ha pasado la mitad de su vida encerrado en  prisión. Manty (Abigail Spencer), hermana de Daniel devota y ferviente defensora de la inocencia de su hermano. Junto a su novio y abogado de todo este proceso;  John Stern. En esta nueva etapa tiene que aprender a dejar que las cosas corran por su nuevo meandro. Daniel ya está libre. (Spencer ha aparecido en muchas series de TV, incluyendo Mad Men). Luego, están su hermanastro Ted (Clayne Crawford), un vendedor de neumáticos y accesorios de automóvil, que no deja de dudar de la inocencia de Daniel. Es superado por la agresividad y celos hacía el ex reo. Y el enamoramiento desde una perspectiva muy inocente, casi angelical con la esposa de Ted: la dulce y encantadora Tawney, interpretada por Adelaide Clemens. De enorme parecido con la británica Carey Mulligan. Entabla un cuadro de diálogo, en torno, a la congregación eclesiástica que pertenece sobre la vida y la muerte: delicioso.

 

Foto 8

 

 

Las reflexiones de Daniel fascinan a Tawney y el  lenguaje gestual que desprende la esposa de Ted Jr. es hipnótico.  En mitad de todo este puzle familiar estaría la mater familias, Janet (Cameron J-Smith), la cual, volvió a casarse mientras estaba en prisión. Ahora tiene un padrastro Ted (Bruce McKinnon)  y un hermanastro teenager, Jared  (Jake Austin Walker). Daniel, parece importarle muy poco el mundo material; dinero, ambición, poder y las cosas por las que medio mundo se pelea todos los días. Cuando la madre pone sobre mantel el futuro de la familia o el papel de Daniel en el nuevo contexto de lo cotidiano. El drama da su pequeño tour de force hacia la comedia negra y nos recuerda a las reuniones de los Fisher en “A dos metros bajo tierra”. Janet afirma: “Demonios, nada de esto ha sido normal” y su hija le espeta: es cuestión de tiempo… Mientras Daniel juega con su vieja consola Atari a los comecocos. La mancha del cautiverio es obvia y ahí el retrato psicológico de un tipo ha perdido los mejores años de su vida recluido y que ahora choca con el presente, con internet, móviles, dvds, cds, los grandes almacenes y más. Lo dicho, prepárense para vivir una experiencia sobre sus propias vidas y en un ejercicio de vértigo háganse la gran pregunta: ¿qué pasa con mi vida cuándo ocurre lo imprevisible? Daniel Holden ha conseguido algo muy importante y es darle una repuesta espiritual a su angustia. Un bicho raro no por antonomasia sino por obligación. Convencido de su inminente muerte. Lo dicho, un estupendo escáner sobre el asilamiento carcelario, la soledad y el avasallamiento anímico. En definitiva, un hermoso lienzo sobre el individuo que acepta su propia muerte, la descomposición humana y sorpresa que genera una segunda oportunidad. Un viaje iniciatico en busca de la dignidad del ser humano. No se la pierdan. Nota: 7,9

Capricho Cinéfilo.

Blog de Fernando Usón Forniés sobre análisis cinematográfico.

IN THE NAME OF CINEMA

El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, haciendo cine.

Observer

People and Trends

Escrito en negro

La vida no es lo que esperabas, nena

Mundo Lumpen

Al filo de la marginalidad y el glamour

CINEBEATS

Thoughts On Film by Kimberly Lindbergs

La mano del extranjero

Blog sobre ficciones del cine, la literatura y el cómic

Siguiendo a Letamendi

"Del médico que no sabe más que Medicina, ten por cierto que ni Medicina sabe"

Tras la última tormenta

Retazos de una vida

Discover Medical London

Find out how one of the world’s greatest cities became an international capital of medicine with our guided walks, tours and events.

Rompepáginas

El blog de libros de Iván Alonso Pérez

Dr. Insermini

Paint It Noir

Doctor Zito

Zitius, Altius, Fortius.

Nitrate Diva

Old Movies. Fresh Takes.

TODO NEGRO

Novela, cine y series, eso sí, negros

El espacio de Chus

Un blog de rebote

franciscojaviertostado.com

Historia, medicina y otras artes...