The New bets of the cable (2015) for the decade end

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Mucho se está hablando y mascullando, en torno, a esta temporada televisiva en EE.UU, y resto de las islas británicas. Hablamos de todos esos productos con calidad, a día de hoy, para ser los finalistas de los inminentes Emmy 2015. El mes que viene sabremos si GOT recibe un aluvión de premios ,o como suele ser en estas lindes, por parte de la academia vuelve a ponerse el mejor Nenuco de la añada y nostalgia, para obsequiarnos un hiperhomenaje a una de las grandes series de la historia de la televisión: Mad Men. Nadie pondría el grito en el cielo. Pero viendo las nominaciones, las opiniones sos todos los colores y plausibles. Recordemos que el año pasado, el Sr. White de Breaking Bad se marchó para siempre de la caja tonta (como gustan llamarla los snobs del cine trascendente) con su anfetamina cristalizada azul para siempre, y los Emmy, la encumbraron a los altares, cuando ya estaba en el mismísimo cielo. Es humano y en este tipo de saraos; las emociones venden. No es más que eso, así de sencillo: las amamos o las detestamos. Evidentemente, si viviéramos en Corea del Norte no lo podríamos saborear. Luego, no sé Uds., pero yo no tengo la más mínima intención de irme por aquellos lares. El Show business es parte de nuestra cultura y un ingrediente más, como lo pueda ser el azafrán en una buena paella. Series del calibre de Mad Men se lo merecen, pues, de facto pasan a ser patrimonio de la historia de la TV, y, occidente es un lugar que necesita de esa historia para mirar atrás y sonreír de vez en cuando. Sin embargo, observamos en este ya bien entrado 2015, se percibe un recambio en los banquillos. Nuevas generaciones de gente que han mamado buena televisión y viene con currículos que apabullan y dejan del revés al más pintado. De las mejores universidades y factorías del guion. Ya sea para la TV o el cine. A día de hoy, vemos que los saltos son idénticos, por el trasiego de estrellas, de una alfombra a la otra. Bien, lo más importante de este post es saber, como serán algunos de los nuevos shows, que tienen que dar el relevo al último lustro de la década, y si alguno de esos productos llegará a sobrepasar los ya legendarios 7 años, con última temporada dividida en dos partes, de la mencionada Mad Men. Estas son nuestras propuestas para un Otoño/invierno en el sofá de los sueños en VOS.

 

 

De la mano del guionista, actor y creador de SOA; Kurt Sutter. Nos llega con una historia en pleno siglo S.XIV ultraviolenta, queriendo recoger o estar a la altura de Juego de Tronos

 

Del guionista y hermano de la perla de oro del cine británico; Jonathan Nolan. Un remake de Sci-fi con un reparto de lujo en el canal por antonomasia del cable, HBO

 

Del director de cine brasileño, José Padilha creador de la fascinante y premiada; Tropa de Élite. Nos llega una historia alucinante sobre el narcotraficante P. Escobar en Netflix

 

De una de las guionistas de la serie de culto Breaking Bad, Moira Walley-Beckett. Nos llega un drama hipnótico  sobre el mundo de la mejor escuela de ballet de USA  para el canal Starz

 

Del actor, guionista y director independiente Edward Burns. Nos llega una historia verídica sobre polícias corruptos y su división por vigilancia de la moral americana. Neonoir en TNT

 

Del actor, productor y estrella de la gran pantalla Bradley Cooper. El canal CBS adapta el film, que ya encarnó para el cine, el mísmisimo Cooper. Sci-fi y Thriller que prometen emociones

 

Frank Spotnitz uno de los guionistas de Expediente-X  y Sir Ridley Scott como productor ejecutivo realizan para Amazon TV una adaptación, del libro de Philip K. Dick, que apunta muy alto

 

Adjuntamos listado de nominados en las diferentes categorías, que concurren este año, y comprobarán la gran cantidad de títulos reseñados en nuestra publicación. Lo dicho, suerte y a disfrutar de la ficción.

 

http://www.emmys.com/awards/nominees-winners

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Nip/Tuck (2003-2010) “Perfect Surgery”

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Nip / Tuck es una serie de culto, y,  lo de culto ahora mismo: son palabras mayores. Tras comprobar los desencadenantes y daños colaterales en las redes sociales de algunas celebridades de Hollywoodland y sus devaneos con el bisturí —véase, los nuevos looks de Renée Zellweger, Demie Moore y la recién sacada del microondas Uma Thurman— hablar de cirugía plástica es volver al año 2003. El tiempo de la superpoderosa HBO, y las nuevas televisones del cable, que ebullían material fresco en esa lucha por la audiencia. FX se lanzaba con una historia de cirujanos plásticos rompedora en todos sus aspectos. Reitero, pasa el tiempo, y la historia se hace mayúscula. En una sola pregunta se condensa todo este collage de frivolidad carnavalesca de vanidades, debilidades, traiciones, crímenes, drogas y cultura del Kleenex: usar y tirar. ¿Qué es lo que no le gusta de su cuerpo? Así comenzaba el show de su creador, Ryan Murphy, uno de los niños de oro de la TV Made in Usa. Nip / Tuck es la creación satírica de Ryan Murphy, con una estética muy cuidada y un objetivo muy claro: llegar un poco más allá de los límites de la permisividad televisiva, en especial con los temas sexuales, la hizo ser en sus primeros años una serie muy alabada por la crítica y el público. Mucha gente le sonará el nombre de este nuevo “genio” de las nuevas pantallas hercianas led´s, en parte a sus recientes éxitos, como Glee y la adorada American Horror Story. Sin embargo, todo ese humus se fragua en el proceso de maceración de Nip/Tuck. Un producto muy bien hecho, diseñado y muy bien cosido, dentro de un discurso políticamente incorrecto en todos sus aspectos. Nip/Tuck es una amalgama de referencias recalcitrantes a la cultura pop, el sexo en todas sus variantes (ya fueran relaciones o actos físicos). El estilo y la forma de un lenguaje que llegaba desde las cortinillas de presentación y su tema original de Engine Room con “A perfect lie”.

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Hasta el gran acervo de cinismo, en las cuestiones de tipo moral y el horror que inunda a los humanos. Hay que reconocer que Murphy puede pecar de ser un tipo, que puede irse de “varetas”—en más de una ocasión— en todo ese discurso metalingüístico, cuasi anfetamínico. Pero es obvio, que sabe lo que quiere y hacia donde va. Sus habilidades a la hora de definir  personajes de los pelajes más increíbles de este nuevo siglo tecnológico, decadente y frágil son obvias. La complejidad de esas relaciones y sus capacidad para hacerlos impredecibles son factura del loco del eufemismo, como gozan definirlo algunos de sus amigos del gremio. La sinopsis del producto sería ésta: La vida de dos cirujanos plásticos con sede en Miami, y posteriormente, las dos últimas temporadas se trasladarán a Los Ángeles. Amigos desde los tiempos universitarios y muy diferentes; siempre han compartito casi todo en sus vidas. Saben muy bien que cosas le gustan el uno del otro. En esa dicotomía y contraposición nos encontramos con el profesional responsable; Sean McNamara (Dylan Walsh),  casado y con hijos. Y en la otra orilla del quirófano, Christian Troy (Julian McMahon). Un playboy, adicto a las mujeres, los coches deportivos, el alcohol, las drogas y las orgías sexuales. A pesar de los perfiles de ambos; es tal el grado de amistad, que sería imposible la vida sin uno de ellos. Es más, se palpa en diversos momentos una cierta TSR (tensión sexual no resuelta). Algo que nos confunde, pues podría partir de Troy. Empero, la sutileza de las situaciones nos llega a desorientar. Bien, alrededor de ellos tenemos una extraordinaria galería de personajes que pululan por los capítulos como en gran parque temático. Una de ellas —importantísima— para ambos, es Julia McNamara (Joely Richardson) la esposa de Sean, la cual, siente una fuerte atracción, hacia Christian  —correspondida—, por éste.  Todo ello va a crear un triángulo, en el que no sólo estarán ellos y Julia, pues el hijo mayor de los McNamara; Matt (John Hensley) será el nuevo ángulo de la discordia y principal afectado. Un personaje muy complejo y atormentado. Posiblemente, el mayor hándicap resida, en el joven actor JH, que presenta unas limitaciones algo frustrantes. A pesar de ello, el resto del reparto tiene la suficiente solvencia para que el ritmo del producto no decrezca ni un sólo instante.

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Otro gran aliciente es el paso por la serie de la modelo (Kelly Carlson), protagonizando el personaje de Kimber, que terminará convirtiéndose en la Barbie experimento de Christian Troy. El canal, además, de contar con el talento fresco de Ryan Murphy  estaba asistido de dos excelentes productores ejecutivos: Greer Shephard y Michael M. Robin. Tanto el staff de escritores de guion como los directores de los capítulos eran en su  mayoría, veteranos de las series de televisión de calidad (Guy Ferland, Jerry Podeswa o Tin Hunter). Durante los siguientes tres episodios, de la primera temporada, fueron un éxito de crítica y audiencia, algo que desencadenó en la renovación automática de una segunda temporada. No podemos olvidarnos del personaje número 3 en el equipo de la clínica: la anestesista, Valerie Cruz, interpretado por la gran actriz (Roma Maffia). Así como la aparición de la siempre insinuante, atractiva y tentadora actriz holandesa; Famke Janssen en el papel de (Ava Moore), que a lo largo del devenir de los capítulos nos dará más de una sorpresa. Otro argumento de peso para ver Nip/Tuck es descubir en acción a un principiante Bradley Cooper (eran los tiempos de sus primeros papeles en TV, desde su debut en 1999) representando un rol digno de lo que más tarde veríamos en su trampolín a la gloria cinematográfica: “Resacón en las Vegas” (2009). Divertidísimo y descontrolado, al lado del Dr. Sean McNamara. Un gran elenco de excelentes actores consagrados irían pasando y convirtiéndose en protagonistas de algunas entregas. Otros se dejaron ver por el mero cameo o su insitencia a salir en el show. A medida que la serie avance se podrán ir descubriendo a la gran Vanessa Redgrave, haciendo de madre de Julia McNamara (Joely Richardson), madre real de la misma y aquí en la ficción. Al igual que una madura exhuberante Brooke Shields o una de las últimas apariciones de malvado JR, el enorme  Larry Hagman, el pequeño Peter Dinklage (Tyrion Lannister) , o un Oliver Platt (que fue nominado a un globo de oro),  Alec Baldwin o la mismísima Jacqueline Bisset. Nip/Tuck contaba con una BSO excepcional, esencialmente, compuesta por música disco y algunos clásicos memorables. Y fue nominada al Globo de Oro en varias ocasiones como mejor serie de drama. En cambio, sólo ganaba todos los Emmys en el apartado de mejor maquillaje y efectos especiales. Cosas de la competencia y los territorios de Vanityland.

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Mucha electrónica ochentera y sonido pista, Dj Made in Ibiza. El mejor epitafio para este extraordinario show: es que murió de éxito como la estrella de la radio. A veces, el triunfo y demasiado laurel diario puede darte un retorcijón de estómago letal. Y ese fue el veneno de Nip/Tuck, la mismísima originalidad, insolencia, y frescura que la hicieron una serie tan entretenida como los Soprano, acabarán con su estrella. A diferencia de la obra maestra de David Chase, es que tenía muy claro el final y Chase es punto y aparte, por mucha irreverencia del astuto Murphy. Una serie que fue directa a la cabeza del esternón de la gallina de los huevos de oro; la estética y el culto al cuerpo. De la banalidad y la bajeza moral del individuo a la superficialidad de unos capítulos finales que habían desafiado a los nuevos GPS de última generación. Seis temporadas de 2003 a 2010 y, a modo de capricho votivo, finalizada en el capítulo 100, de un modo forzadísimo.  Me quedo con esa dicotomía entre Epicuro de Samos y Hume; dejándome un sonrisa en la boca y un movimiento de pie al son de la música de fondo. No soy un hipócrita. Sí una persona con muchas limitaciones, que siempre ha sido bien parecido, lo cual, puede abrirte muchas puertas o cerrártelas—ex profeso— por suerte o por desgracia. La gente le gusta mirar lo bello y huir de la fealdad. Es extraño pero demasiado obvio. Lo dicho, si quieren pasar un buen rato y tener una buena tertulia sobre el tema. Aquí no hay títere que no sea descabezado, y, un laborioso estudio de la virtud y la miseria del ser humano. Nota: 7,9