The Fall 2013, The Daddy Killer

 

 

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The Fall no es una novela policíaca adaptada para la TV siguiendo la estela del tirón policiaco escandinavo. No. Se trata de pura imaginería Made in UK. Una delicatesen de las últimas creaciones de ese canal cultural—conglomerado de ensoñación— extraordinario. El Northern Ireland Screen, es una factoría de actores, guionistas y directores o localizaciones para rodar. Tanto en el cine como la TV del UK, situado en Belfast capital. Y uno de sus mayores accionistas es la BBC. ¿Qué se lo pregunten al 80% de los actores de Game of Thrones 2011? Lo dicho, estamos ante un magnífico guion creado por el británico Allan Cubbit Sherlock 2010 y el belga Jakob Verbruggen (Code 37 y The bridge 2013). Proponiéndonos el enésimo producto de asesinos en serie. Mejor dicho, la historia de un asesino en serie muy sui generis. Todo haya que decirlo que se estrenó el año pasado y fue un gran despiste por mi parte, pero ya se sabe es imposible estar en todos los frentes. Y vaya por delante, que de mi selección de las mejores 10 series del 2013, una de ellas sería The Fall. Bien, hecha esta apreciación nos encontramos ante una narración meticulosa, sutil y grácil. Adentrándose en la mente oscura y retorcida de un psicópata que mata por placer mujeres de un perfil muy definido. Interpretado por una de las revelaciones de la caja catódica de los últimos años; Jamie Dornan Maria Antonieta (2006) de Sofia Coppola. También ha protagonizado una historia de vampiros con notas gore Beyond the Rave (2008) y la televisiva tennager Once Upon a Time (2011). Pero si les digo la verdad, es que esta joya va a ser el protagonista de la versión cinematográfica del afamado libro las 50 sombras de Grey. Seguro que la cosa comienza a tomar un tono más chocante. En el lado de enfrente, tenemos a la policía caza asesinos en serie: Stella Gibson, una detective de la Policía Metropolitana de Londres —papel que interpreta una exultante Gillian Anderson—afortunadamente, para nuestros paladares. No hay más que ver la rentrée televisiva con la que ha llegado: Hannibal (2013), dando vida a la Dra. Du Maurier, la psicóloga del Dr. Lecter, y próximos proyectos que irán apareciendo en breve.

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Mucho ha llovido desde aquella jovial Dana Scully en la serie de culto Expediente-X (1993) creada por Chris Carter, donde  escribía  guiones el hoy todopoderoso Vince Gilligan (Breaking Bad 2008) y su colega, Fox Mulder (David Duchovny). Ahora famoso en el siglo XXI por la serie Californication (2007). Bien, en este sentido,  The Fall recuerda a otra serie de culto de la también mítica productora Granada TV, Prime Suspect (1991). Asimismo, al alumbramiento narrativo de los dramas escandinavos tan obsesivamente llevados a los canales de la nueva ficción Made in Usa; The Bridge (2013) y Forbrydelsen la danesa original, convertida en The Killing (2011) por AMC. Donde la protagonista, la oficial Gibson es el alter ego de la detective Jane Tennison (Helen Mirren). Por no decir, casi la inspiración consustancial de Gibson. Desde ese molde, los caracteres confluyen en los mismos temperamentos gélidos e inmutables. Empero, a diferencia  de Mirren, Gillian Anderson no tiene que ocultar su feminidad ni ella tiene que actuar como un hombre con el fin de avanzar en sus objetivos. Stella Gibson es más bien un rompecabezas que hay que resolver en su propio derecho. Además de ser norteamericana a diferencia de Mirren, nadie diría que lo es, pues su encomiable trabajo de dicción del inglés británico es sobresaliente. El inconformismo y la asiduidad por lo mórbido en Gibson son compañeros perfectos para sus deseos, y ella no se disculpa o se siente culpable por el cumplimiento de esas necesidades. Y es Anderson, en este rol es donde se siente cómoda, ya que se presenta ante el público con todos los elementos básicos para iniciar el juego. Sin concesiones y férreamente ubicada; irradiando una aura feromonal de fuertes convicciones. El otro protagonista es Paul Spector, un joven padre de familia casado con una enfermera de una unidad de neonatos la actriz irlandesa (Bronagh Waugh) en el rol de Sally-Ann Spector con la que tiene dos hijos. Algo así, como una especie de trabajador social. No se define el grado de titulación, similar a lo que en España conocemos como labores de trabajadores sociales o psicólogos especialistas en el tratamiento de los duelos de las Unidades Oncológicas. Por las noches pone en marcha su enfermiza pasión de asesino en serie. Dentro de esa duplicidad existencial se enfrentará en un duelo sibilino y cruel contra Stella Gibson.

The Fall

Ésta, en el primer capítulo la vemos aterrizar en Belfast para realizar una revisión de 28 días, en torno a la investigación de estos asesinatos múltiples, los cuales, se están convirtiendo en una cuestión de estado. A lo largo de estos magníficos cinco episodios se plantea un tête a tête a dos bandas: el asesino en serie y la burocracia del Úlster. Rígido, mordaz, desangelado y oscuro por la atmósfera de una ciudad con atisbos del viejo conflicto político que todavía prevalecen en una sociedad dividida. No hay más que ver dos personajes masculinos; pura creme, los cuales, contienen suficientes aditivos para proponer una cuantas subtramas a las que enriquecer a toda la propuesta de la nueva alhaja de BBC2. El comisario Jim Burns (John Lynch, ya ha llovido desde aquel papel de socio de juergas junto a Danny Day Lewis en el nombre del padre 1993). Y por otro lado; el todopoderoso Morgan Monroe y su pertinaz protección del descarriado su hijo. Casi sacado de una subtrama de GOT, interpretada por Ian McElhinney, realmente soberbios. Paul Spector acaba de asesinar a su última víctima; una mujer hermosa, de buen status social, intelectualmente solvente y soltera. Spector lleva a cabo su ritual metódico y la vez convertido en una idílica adicción. Pues, la necesidad de prevalecer su fuerza ante mujeres mucho más poderosas, hermosas e inteligentes le puede y le produce una confusión esquizofrénica. Obsesionado con la dominación y la satisfacción onanística. La doblegación ante esas mujeres llenas de éxito personal va calando en su ego hasta producir un estado de adicción similar a la de un vampiro en busca de sangre. La sensación de riesgo en sus capturas va in crescendo.

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Tambaleándose el planteamiento inicial. Es decir, el modus operandi inicial; asesinato en tantos golpes, asfixia y los triunfos: las fotografías, dibujos y un mechón de pelo. Subirlos al entarimado del techo de la habitación de su hija. Algo comienza a desorganizarse por el aumento de la voracidad de Spector. La vuelta a su hogar donde están sus hijos, a los cuales, les prepara el desayuno de cereales, asea, viste y lleva al colegio. Ya no es la misma rutina. Algo está cambiando en su interior y le angustia. Lo que parece un arte, se transforma en su propia trampa. Patología que es captada por la sutil y perspicaz Gibson que trabaja codo con codo con la forense del departamento de policía la extraordinaria, Archie Panjabi la recordaremos por su papel en The Good Wife (2009). Una CSI a la irlandesa del norte capaz de controlar los impulsos de Gibson. Y es que las de Psychokillers están muy vistos. Si es verdad. Pero The Fall ha conseguido algo fresco y tiene todas las papeletas para seguir atrapando al espectador medio mundo. La hermosa Gillian Anderson, que desde su aparición en bañador haciéndose unos largos en la piscina del Hilton de Belfast hasta la selección de un fornido policía para satisfacer sus necesidades sexuales que acaba muerto por una investigación ajena al affaire de Spector. Así como su manera de mirar a la cámara a sus superiores, inferiores o periodistas. Todo el mundo tiene los ojos de la pequeña supervisora principal, Stella Gibson, grabado el brillo en sus retinas. No menos interesante es el affaire de la canguro, interpretado por la actriz adolescente (Aisling Franciosi) Katie, una tentación en ese juego muy sutil por parte de los guionistas, a modo de la Lolita de Nabokov y  la caperucita de Perrault. Un tour de forcé lleno de tensión sexual no resuelta, el cual, a medida que avanzan los capítulos enganchan más a un servidor. The Fall resulta extrañamente adictiva, pero hay que puntualizar que no es un plato de fácil digestión y no agradará a todo el mundo por igual. Tiene un tempo lento, se desarrolla poco a poco y hace hincapié en los detalles más escabrosos del relato, con una visión dura y desgarradora que puede resultar amarga para los espectadores más sensibles a determinados temas relacionados con niños e hijos. Pero lo que sí que les digo es que es una serie honesta, hipnótica y auténtica. El día de su estreno por el canal BBC2, se convirtió en la serie con el mejor debut en Reino Unido, desde los tiempos pretéritos de Roma (2005) HBO&BBC. Este otoño tendremos la segunda parte. Estaremos expectantes a las andadas del papi asesino en serie.

Nota: 8,4

 

The Red Road (2014) ,“Querer y no poder en Sundance”

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Seguimos acampados en el páramo del novísimo Canal de Sundance. Sobre todo, en estos días que el verano ha arrancado con fuerza. Tras habernos dejado un buen sabor de boca “Rectify”, nos preguntamos y ¿por qué no probar con un thriller donde el insigne Khal Drogo es el protagonista?Lo recordarán los seguidores de “Juego de Tronos” y otros como servidor, de Conan (2011) y el patético remake que nos brindó. Si lo ha visto, el bueno y temperamental John Milius, mejor pónganse a cubierto. Bien, tras seis horas de esta primera entrega podemos certificar que The Red Road no termina de atrapar, ni acercarse a la premisas básicas del género de suspense o como le gusta decir al público exquisito; el NeoNoir del S.XXI. Va a ser que no. O bien, si me permiten la alocución: Querer y no poder. Una serie donde todo es previsible dentro de los acontecimientos más palpables (múltiples atropellos, algunas palizas, muchas pastillas de opiáceos y cuevas abandonadas), donde uno tiene esa sensación, de no terminar de creérselo del todo. A pesar de contar con el ínclito James Gray para dirigir el episodio piloto /posteriormente, se le sumó al proyecto, Lodge Kerrigan “Keane” (2004) y en Showtime con “The Killing” (2011) / que por momentos parecía atisbarnos algo de la cosecha de este cineasta de atañida pasión por las tragedias criminales familiares; el touch Shakespeare —marca de la casa— muy en boga por las carteleras españolas, con su más reciente estreno: The immigrant (2013). La sinopsis se podría sintetizar así: Jason Momoa —probablemente lo mejor del show— es Philip Kopus, un ex convicto y miembro de la tribu Ramapo, que está nuevamente en casa (Lenape). Un pequeño pueblo—ficticio— ex profeso, en el estado de New Jersey. Donde se atisba un atávico enfrentamiento entre la acomodada comunidad blanca con el colectivo indio o mejor dicho, nativos americanos.

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Algo así, como el eterno dilema de pobresVsricos o izquierdasVsderechas. Desde su infancia se le involucra en el asesinato de un adolescente blanco. En el otro extremo de este espectro tenemos a Harold Jensen (el neozelandés, Martin Henderson), será recordado por aquella película que fue un hit parade entre los mascachapas velocity y la infumable Torque (2004). Aquí convertido en un policía local que está tratando de resolver el asesinato de la joven. Henderson está casado con Jean (Jualianne Nicholson), la recordarán de su papel de policía en Law&Order y la enconada fiscal de Boardwalk Empire. Y a su vez, hija del senador del estado (Mike Farrell, extraordinario en la mítica MASH). Presa del alcoholismo y su adicción a la drogas tras la fuerte depresión por la muerte de su hermano; es  incapaz de superarla. Mantiene una dinámica de constantes ingresos hospitalarios por recaídas emocionales. Su comportamiento cuando está en casa es inestable e imprevisible. La hija mayor de ambos Rachel (Allie Gonino) está flirteando con el hermano de Philip Kopus, Junior (Kiowa Gordon), compañero en el instituto. Pero las interacciones entre estos dos no terminan ahí. Jean, en un arranque de cólera, tras saber que Rachel ha escapado con Junior de novillos. Coge  la camioneta todoterreno y atropella a un chico de la reserva. Su esposo Harold, hará lo indecible por proteger su inocencia. Mientras, Kopus chantajea a  Henderson.  Tiene pruebas del atropello de Jean. En los episodios finales se destapará un terrible secreto que involucra a todos los aludidos, excepto la hija de los Henderson. Si esto suena a algo excesivamente pretencioso y repleto de demasiadas tramas… Pregunten por su creador, el reputado guionista; Aaron Guzikowski y su maravillosa, Prisioneros (2013) . Repito demasiado previsible todo el argumento matriz de la serie. Desde la acción de pequeños detalles que se le escapan, a modo de amartillar la superlativa cantidad de subtramas y situaciones, de lo más vacías, en unos diálogos forzados que van carcomiendo los cimientos de un planteamiento en su esbozo aparentemente atractivo. Y ahí, aparecen las fallas de Guzikowski. Como el robo del arma por parte de Jean y todo lo que pasa en apenas segundos, a lo largo de un par de kilómetros de distancia.

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Por no hablar de un personaje que actúa a modo de gangster, Tom Sizemore (hipotético padre real de Kopus) un canalla que vive arrinconado en una apartamento versus  casa del “Dealer” Made in Usa, el cual, no sabe muy bien por dónde deambular. Así como su posible relación con la madre del clan, Marie (Tamara Tunie) desubicada con la noticia de su enfermedad y ausente de cualquier plano. No por el oficio que pueda aportar Sizemore, muy lejos del actor que fue, sino por la falta de asiento en el guión. Por no nombrar, al socio de Kopus—su leal machaca—el indio Mike (Zahn McClarnon) menospreciado a sus espaldas por el propio Kopus. Pero que no tiene ni un pelo de tonto. Sabe que el affaire de las pastillas tiene los días contados y lo que le interesa es recoger suficiente dinero para hacer planes con su compañera, que está embarazada. La manera de hacerlo desaparecer, a modo de un calco cutre de la gran escena de la historia de la TV en los Soprano. ¡En fin, señores hay algo que no cuadra! Y es muy sencillo, todo ello no termina de ser verosímil. Ese sería el adjetivo con el que denominar a este producto, sumándole el prefijo “in” del Channel Sundance; inverosímil en Do mayor. Tampoco pasa nada, digamos que es un canal joven y estas cosas le pasan al más bragado. Ya no quiero desvelar más detalles del final, porque si hay algo que valorar de esta serie es el estilo de rodaje sui generis versus factoría de la casa. Al igual que su exquisita fotografía y BSO. Lo dicho una cosa es querer y otra no poder.