Jimi: All Is by My Side (2013) Why?

o-JIMI-ALL-IS-BY-MY-SIDE-facebook

Hay cosas en la vida que tienen un precio impagable. Una de ellas —montarse en una máquina del tiempo— para acercarse al espíritu de una de las etapas más fecundas en la historia del Rock. Vaya por Dios! Sigo embobado con las lecturas de Wells y las pelis de Kubrick. Seamos realistas, a finales de la década de los 60 apareció el mayor genio de esto que llamamos Rock en estado puro. Bueno, entre lecturas y más relecturas, todas ellas conjugadas con mi enfermedad crónica; a veces puedo escribir unas pocas líneas. Otras veces, el dolor, sólo me da tregua en la cama, con el cuerpo envuelto de morfina de última generación. La cuestión es que no paro de escuchar Purple Haze, Little Wing o Voodoo Child del zurdo de oro; Jimi Hendrix. Y toda esa música me persigue a lo largo del último mes. La vida suele ser caprichosa: es evidente. En demasiadas ocasiones; azarosa y fantástica. El Rock&Roll se ha dejado la piel en intentar contarlo mediante letras fascinantes y acordes celestiales. Bien, siguiendo con el devenir de los acontecimientos. No hace mucho tropecé con esa providencia que te llena de gozo. Un viejo amigo, que es hombre de radio, y, de muy buena música; Paco Cremades. Ahora en la 99,9 Valencia Radio. Me invitó a su nuevo programa tras casi treita y tantos años de vidas separadas, pero como le gustaba al bueno de Carver decir: A veces se cruzan. Paco presenta un programa cojonudo, que suele rematar con la gente de esta ciudad, los cuales, hemos sido luciérnagas de agitación musical, cinéfila o literaria y etc. Es un espacio muy interesante, donde el gran Paquito, te lo pone absolutamente dificilísimo: elige las 5 canciones de tu vida. Imagínenselo, el vademécum musical de un servidor, en sólo 5 temas. Elegí en primer lugar Purple Haze del glorioso Jimi Hendrix. Antes de escuchar el tema, Paco me dijo: ¿Por qué has elegido esta canción, Jon? Mi respuesta fue sencilla y divertida. Me encanta, amigo. Ahora, cuando entré a valorar e intentar explicar algo de la figura de Hendrix, Paco me decía: Corta, Jon, que nos quedamos toda la noche hablando del duende de Seattle… Es obvio, se podría estar hablando un año entero de su obra y posiblemente, al año siguiente la tertulia seguiría igual de eléctrica. Bien, una vez aclarado el punto de arranque sobre el personaje a valorar, retomamos el análisis de este antojadizo film —del nuevo biopic musical — estrenado el año pasado, y, que hace unos días pude visionar.

maxresdefault

Hablamos de una película, en torno, a la figura de Hendrix. “Jimi: All Is By My Side” (2013). Es un film que no fue estrenado en España ni fui capaz de localizarla vía DVD. No obstante, gracias a esto, de las nuevas tecnologías: di con él. La verdad que toda esa ilusión de este último mes quedó por los suelos tras unas larguísimas dos horas visionado. El film está escrito y dirigido por John Ridley. Un cineasta conocido —principalmente— por sus credenciales, como el guionista de “12 años de esclavitud” de Steve McQueen (ganador del  Oscar al mejor guion adaptado de la Academia de Hollywood). Maravillosa película y una historia muy bien escrita. Es evidente, el sublime esfuerzo, por parte de John Ridley. Actualmente, en la TV, con una miniserie que ha recibido el aplauso unánime de la crítica: American Crime (2015). Luego, una cosa es pretender crear a base de rodar cosas, que todo aquel, bien avenido, en el negocio audiovisual pueda llegar a encandilar. Eso sí, también hay que contar con la variable de la exasperación con el más advenedizo del entretenimiento de la gran pantalla. Ridley debutó como director con un bodrio llamado; “Cold Around the Heart” en 1997 con David Caruso (el pelirrojo de CSI Miami). Lamentable en todos sus aspectos. A modo de una especie, de comedia negra con el trasfondo de unos ladrones de tres al cuarto. De ahí hasta, ésta, Jimi: All Is by My Side. JR ha escrito buenos guiones, esencialmente, para la televisión, capítulos de “Turno de Guardia” que se emitió entre 1999-2004 y alguno para el cine, caso de las estupendas; “Giro al infierno” (1997)“Tres reyes” (1999) . Sin embargo, Jimi Hendrix es algo demasiado grande. Muy grande, querido Sr. Ridley. Además me hago las siguientes preguntas a mí y a Ud. ¿Cómo se puede concebir un film que hable de una de las mayores leyendas del Rock sin su música? Más aún, cuando Ud. sabía de sobra, que nunca podría utilizarse el más mínimo acorde, de las míticas canciones del genio de Seattle. Obviamente, si no estamos delante de la pantalla para disfrutar de la música, entonces ¿qué hacemos aquí? Aquel músico deslumbrante lleno de personalidad y vida social. ¿Cómo puede ser sustituido la mera presencia de su voz, si lo que nos plantea Mr. Ridley es el vacío más aséptico en muchos años? John Ridley se acomoda en la pretenciosidad y la indulgencia de un hipotético cineasta de autor, y, para mayor inri, se arma de valor, presentando, al gran Jimmi Hendrix más parsimónico de higiene sexual, racial y política de los años 60.

maxresdefault (1)

Un Hendrix desde un prisma lisérgico, que es el caleidoscopio, de una sociedad bulliciosa y convulsa, a través, de una  mirada autocomplaciente. El director nos presenta una lánguida psicología del mito y su devenir por el Londres de mediados de los 60 y poco más. Fetén. La tristeza se apodera de servidor, en el salón de casa, que comprende un poco más, a algunos avispados distribuidores, a la hora, de elegir el pescado que vender al espectador. Es increíble e insisto en esta cláusula del contrato de la película. Si vas a hacer una película sobre la vida de Jimi Hendrix sin poder utilizar una sola canción suya, mejor salta del piso más alto de tu edificio o vuelve al set de TV. Todo ello está muy claro, Sr. Ridley, ya que los propietarios de los derechos del legado musical de Jimmi Hendrix son propiedad de Experience Hendrix LLC v PPX Enterprises Inc., quienes le dejaron muy claro, que no se los otorgaría a Ud. y a su productora audiovisual; si el fondo de gestión no tenía una participación completa en la producción de la película. No pasa nada. El ínclito guionista y productor John Ridley con unos 5 millones de dólares, lo tuvo muy claro desde el principio; ya que Jimi no será el clásico biopic lineal de la época y Ridley tiene en mente un historia apasionante, envuelta, de un montón de imágenes de archivo de los 60. Pero aborda su tema con una sensación de caduca nouvelle vague de querer y no poder. André Benjamin /Jimi Hendrix  —o mejor dicho sea— para los colegas; André 3000 ha llegado. Un artista con una pobre experiencia como actor y de triste CV.  Lo localizamos en un film de  John Singlenton, “4 hermanos” (cineasta venido a menos). Así como una película completamente olvidable de G. Ritchie, que se llamaba “Revolver”. Incondicional en cameos para series de televisión adolescentes y Late Nights Show. André 3000 tiene una relativa reputación como músico rapero, pues el líder de su grupo; Outkast. Banda que alardea de jugar con muchos géneros musicales, desde el hip hop al funk alternativo. Algo que siempre es bienvenido: el interés por la música y la experimentación. Ah!, se me olvidaba. Nuestro carismático líder nunca más volverá a cumplir 39 años, pues ya tiene 40 tacos. ¿Recuerdan la edad de nuestro querido Hendrix? AB ofrece un rendimiento cerca de lo insustancial y anonadado. Difuminando la línea, que separa al actor  del personaje, para la grandeza del enorme JH. Benjamin es Hendrix, desgraciadamente, porque las cosas son así. En un papel completamente plano y sin verbo. AB capta un profundo retrato de un artista impulsado por la potencia de la música y su conexión con el espíritu humano que le llevará a tierra de nadie.

Jimi-All-Is-By-My-Side

La torpeza y lo desatinado del conjunto no tiene nada que aportar a la intensidad de un músico racial y atrevido con una guitarra. Mientras que ninguno de los actores tiene mucho que trabajar en términos de profundidad. En el caso de las féminas, las actrices, que aparecen dan un resultado excelente y posiblemente, sean lo mejor del olvidable film. Andre Benjamin es evidente que, como todo aquel bien ceñido a la profesionalidad, llega a sentirse parte del auténtico Hendrix. Empero el carácter —de sí mismo— es más bien una caricatura, de lo que realmente era el auténtico artista. No obstante, descubrimos unas cuantas alegrías en el resto del reparto que acompañan a nuestro querido rapero/Hendrix. Bien, en la otra orilla, nos encontramos con el contingente femenino, y el resto de actores, de reparto encabezado por Linda Keith (Imogen Poots) una joven actriz con un currículum muy interesante; 28 Weeks Later con JC Fresnadillo, Centurion de Neill Marsall, El último concierto al lado del desaparecido Philip Seymour Hoffman, Flith “el sucio”, Lío en Broadway de Peter Bogdanovich. Y este año acaba de rodar Knight of Cups el último film de Terence Malick. Después tenemos a la novia británica de Hendrix; Kathy Etchingham — realizando su papel con gran solvencia— la excelente actriz, Hayley Atwell (chica Marvel con la que todo el mundo quiere estar Capitán América, Los Vengadores, Cenicienta, Agent Carter en TV, al igual que la serie de culto británica, Black Mirror). Chas Chandler (Andrew Buckley) de The Animals, buenísima actuación, (la de este actorazo Made in UK, básicamente, bregado en  series de TV y teatro, Extras, Whitechapel o la muy reciente The Neighbors). Otro personaje, muy a tener en cuenta, sería el manager socio de Chandler: Michael Jeffrey. El personaje es interpretado por el acreditado actor norteamericano, Burn Gorman. Actor y músico de gran talento. Se le ha podido ver junto a Daniel Graig en Layer Cake, El caballero Oscuro (Batman) o en los Crímenes de Oxford de Álex de la Iglesia. Así como el activista de color londinense, Michael X, interpretado por el veterano actor británico Andrian Lester (Primary Colors, el día de mañana, Expediente 39 y un telefilm que dirigió Sam Mendes hace unos cuantos años Company (1996) era su segundo trabajo; un telefilm que tiene la curiosidad de contar con otro actor que iniciaba su andadura profesional, Clive Owen. Otra gran sorpresa han sido las pequeñas apariciones de los legendarios: Noel Redding en un papel interpretado por un joven actor (Oliver Bennett, pequeños papeles en cortos y alguna TV movie).

jimi-all-is-by-my-side-copy

Al igual que ‘Mitch’ Mitchell  en manos del actor, Tom Dunlea (con un currículum de pura figuración) haciendo del batería de la genial Jimi Experience Band. Ambos tocan sus instrumentos correspondientes con gran soltura. Y por último, destacaríamos a Eric Clapton, un papel que reside, en un jovencísimo actor irlandés: Danny McColgan (pequeños papeles, como cortos y figuraciones especiales, a la espera de lo que se presente). Por último, el legendario Keith Richards, en un rol —casi residual— que es interpretado por Ashley Charles. Actor bien parecido, muy conocido por sus papeles televisivos, en series británicas como en la exitosa Reina Blanca (2013). Una vez enumerado todos los efectivos con los que tiene a su disposición: John Ridley despedaza estos magníficos mimbres. Volvemos, de nuevo, al camino de la descomposición y incomprensión de un film—reitero—desesperante. La ausencia de intensidad de la guitarra del músico es un K.O. del que cuesta recuperarse. Desde su fotografía visualmente monótona, el atracón de diálogos vacíos que acabas hastiado. Así como los constantes saltos de película, demasido predecibles, de escena a escena y omitidas de brío. Muy a pesar de que muchísimos neófitos y desconocedores de la obra de Hendrix puedan quedar extasiados con el tono de determinadas escenas, en las que la estética del vestuario y la ambientación junto a esa manera bizarra y exasperante manera de mover la cámara. Creando una narrativa, entre saltos y cortes torpes, con los congelados de foto-fija, en la mesa de edición, para aclararnos como eran los miembros de aquella década de los 60. Terminan por mostrarse acartonados, frívolos y condescendientes. Ahondando en ese fluir desparramado de imágenes de archivo recortadas. Presentando a un Jimi que carga contra el espíritu errático de la escena musical de Londres de los años sesenta. A través de un viaje sensorial, en parte delirio del propio LSD, recorrido como vislumbre a una inmersión de la psique, de un modo, muy poco convencional, en un Hendrix que estaba en otras labores. Ridley quiere imbuir al film de aquel viejo aroma y sabor del viejo cine europeo psicodélico. Pero no acierta.

photo-0

Algo que posiblemente no nos extrañé, y que, algunos verán e interpretaran la historia con un suflé poético de alguien que sufre. Obviamente, yo si entiendo al hombre que sufre pero el director no se lo cuenta a quienes no lo saben. En realidad, no añade nada a nuestra comprensión de Hendrix el hombre o la leyenda del rock. La Sinopsis es muy sencilla: Jimmy Hendrix,  entre los años 1966 y 1967,  se da de bruces con Linda Keith —una groopie— que era íntima amiga de casi todos los músicos que inundaban el panorama musical de la época. Sentada en un garito del viejo Harlem ve por primera vez a JH tocando con una banda, conocida, como The Squires. Se queda anonadada por el virtuosismo del músico de Seattle y comienza a mover su agenda. Invita a Andrew Loog-Oldham—pues, es muy amiga de su novia— manager de los Rolling Stones que le dice, que está bien, pero tipos de esos se encuentran a tutiplén. Ahora no es buen momento, querida. Ella sigue insistiendo, a la vez, que su flirteo con el guitarrista es más cercano. Pero Linda Keith estaba en todos los saraos, y, finalmente, ésta, le presenta a Chas Chandler, el bajista del grupo The Animals, y desde ese momento convence a Hendrix para que se vaya a Londres. Jimi Hendrix llega a Londres e inicia su carrera hacia el estrellato, en medio de una ciudad llena de vitalidad musical y socialmente convulsa. Hendrix se introducirá en esa escena social, entre el acercamiento al mundo de las drogas, las groupies y la diversidad musical de un Londres radiante. Entonces comienza a preparar la grabación de su primer disco, Are you Experienced? Hay dos momentos de este film que tienen una relativa épica y grandeza: dos fogonazos históricos del Rock. El primero es cuando Jimi sube al escenario donde Eric Clapton estaba tocando con su banda -por entonces, Cream- y toca el tema con una viveza que hizo quedar patidifuso a Clapton, hasta el punto, que bajó del escenario ante la magia de Jimi. Este hecho fue conocido, vulgarmente, como el momento en el que “Jimi mató a Dios”. Sí, Clapton era reconocido por entonces como un Dios de la guitarra. Ahora en Inglaterra sabían que existía un Zeus con sangre Cherokee, mientras en esa escena sonaba el Killing Floor de los Howlin’ Wolf y Hendrix desprendía un magma inagotable. Y el segundo nos muestra una interpretación conmovedora de Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band frente a dos Beatles. Los temas musicales que aparecen en la película están cantados por André, en ningún momento escucharemos la voz original de Jimi. Se ofrece una vaga imagen sobre la escena musical americana y británica de los sesenta, haciendo referencia directa o indirectamente a bandas como los Stones, Beatles, The Who o The Animals entre otros. Y es que, si Hendrix es entre otras muchas cosas, conocido, aparte de su música fue por su prematura muerte. La revolución de un género y estilo musical, que hoy en día, sigue influyendo a muchísimos músicos de la escena del Rock actual.

All-is-by-my-Side-8-e1414153562640-940x460

 

En resumidas cuentas, un film que tiene más de telefilm que de gran película, a modo de biopic, affaire, que desciframos como uno de los mayores errores del guion. En este caso, ya que el efecto biopic ha funcionado en otras películas y han salido maravillosas. Y es triste que, un guionista de la categoría de, John Ridley haya caído en la trampa de ejercer—aleatoriamente— un montón de trivialidades, alrededor de la la figura de JH. Dos horas de tedio y engorro disperso. Una pena que el cineasta no haya recurrido a las biografías de Charles R. Cross o Lawrence Sharon. Todavía se lo pongo más fácil a Mr. Ridley, una charla con Leon Hendrix, uno de los muchos hermanos, que anduvieron de casa en casa, entre familias de adopción. La vida de este inimitable Jimi Hendrix fue inmensa, en esos 27 años, hasta la veleidosa muerte de un suicidio, del cual, no sabremos el auténtico porqué. Sí que se ha constatado que ha Hendrix le mató una mala posición en la camilla que lo trasladaba al hospital, pero digamos que cuando uno engulle la Ribera del Duero y lo mezcla con una farmacia militar pocas posibilidades de resurrección quedan. Cualquier persona interesada por la música sabe que su escueta discografía abarca cientos de reediciones y más remasterizaciones. Lo dicho, todo en Jimi es alucinante y gigantesco. Hablando de discografía, adjunto, el listado de temas que he logrado localizar en el film, ya que la música, llamémosle más Hendrixana está compuesta por Waddy Wachtel. Éste es el resto: The Sun Went Down by T-Bone Walker, Reed streams by Terry Riey, Lacrimosa diez by Slovak Philharmonic Orchestras and Chorus, Leopard-Skin Pill-Box Hat by Bob Dylan, All your love by Otis Push, Gimme some lovin by Steve Winwood, Lightly Drift by Helen Jane, Long Can´t Seem to make you Mine by Seeds, Totom by The Creation, Hound Dog by Elvis Presley, Bleeding Heart by Elmore James, I had a litlle Dog by Jack Reynolds, Mannish Boy by Muddy Waters, Spread a Little treacle on your plate Mary Ann by Tommy Proding, Train the Nowhere by Savoy Brown, Itchycooo Park by Small faces, Little Games by The Yardbirds,  Obvius fire Belivers by Bob Dylan House Of the Rising Sun by The Animals y Wild Thing by Troggs. Lo dicho, no se le queda a uno, eso, de Qué pena lo de este proyecto…Tan sólo nos hacemos una última pregunta ¿Ha visto el Sr. Ridley estos films? Sid and Nancy Alex Cox (1986), Bird by Clint Eastwood (1988), The Doors (1991) Oliver Stone, Ray (2004) Taylor Hackford, Control (2007), Anton Corbijn, Walk the line (2005) James Mangold  o Serge Gainsbourg, “vie héroïque” de Joann Sfar (2010). Querido Jimi: descansa en paz, siempre te echaremos de menos los que tanto te debemos. Nota: 5,0

Anuncios

American Crime (2015)

TIMOTHY HUTTON

Dicen las mentes más ilustradas, esencialmente, aquellas más introducidas en la crítica literaria, que las historias de detectives tienden a caer en el papel del drama moral. Fetén. Pues, yo me hago las siguientes preguntas: ¿qué es la novela negra en el fondo? ¿Por qué toda la cultura del policíaco sigue atrapando a tanta gente? No les pica la nariz… Claro que sí. Es lo más parecido a la realidad diaria. A ver, voy a ponérselo sencillo y práctico: busquen cualquier portada de periódico, la de hoy, ayer o hace un año y mírenlas bien. Leen los mismo que yo: Accidentes aéreos con psicópatas al mando de la nave, asesinatos de menores sin resolver, corrupción política y económica en altos organismos, grandes robos de obras de arte, casos de espionaje por revelación de documentos periodísticos, negligencias médicas y un largo etcétera. En el país de la ficción televisiva por antonomasia, EE.UU, la veterana cadena  ABC, —aquella que hace once años—, rompió las audiencias con el drama de Sci-fi espiritual, “Lost” (2004). De nuevo, ha vuelto con una propuesta muy interesante, junto al guionista/realizador John Ridley  —ganador en el apartado de guion adaptado de la magnífica “12 años de esclavitud”— y no hace mucho, su primer largometraje; un irregular e interesante biopic del mítico músico Jimi Hendrix. Nos propone un drama criminal que explora la complejidad y la omnipresencia del asesinato, en una sociedad violenta como  la norteamericana, desde múltiples puntos de vista. Todo ello aderezado de un sustancioso y bien compactado plus de tensión racial, donde las desigualdades socioeconómicas afloran con fuerza, tras la aparición de un brutal crimen en una pequeña comunidad (Modesto) perteneciente al distrito de los Ángeles.

American Crime Foto 2

American Crime insiste en la candencia de otros grandes films que han tratado el tema desde la magistral; “En el calor de la noche”(1967) de Norman Jewinson o la premiada “Crash”(2005) de Paul Haggis, más cercanas al modelo americano y el caso de “Babel”(2006) de A.G. Iñárratu, desde una perspectiva más globalizadora de los perpetuos temas que acompañan y seguirán acompañando a la sociedad humana. Así como una visible influencia de dos series de culto: The Wire (2002) o Boss (2011) —concretamente en la concepción visual y estética—, con unos primeros planos y encuadres abrumadores, que nos recuerdan muchísimo a la propuesta de Gus Van Saint. Algo que nos deja confundidos, en cuanto a la elección de un canal convencional es todo ese ambiente a cine independiente Made in Usa bien cosido y planteado. Si American Crime estuviera en la parrilla de Showtime o HBO, nadie se lo cuestionaría; pues, el producto desprende mucha calidad. Exquisita fotografía, buen montaje y muy buena dirección de actores. En American Crime, J. Ridley, ahonda en esa América multicultural donde cada una de las partes del conflicto se ha descrito sin adornos. Es una señal, que nos alerta, de un gravísimo problema de rabiosa actualidad y sigue ahí: el embarazo que todo el mundo evita, en mil eufemismos llamado racismo, que sigue tratando de encontrar una dimensión social, entre lo políticamente correcto y la visión más justa de los EE.UU, los cuales, aspiran a ser la máxima expresión de convivencia de todas las partes que intervienen en el eterno conflicto. Sin embargo, la quimera cae en su propia trampa, cuando descubrimos, a través de las magníficas interpretaciones de los aludidos; el ego de sus particulares creencias y prejuicios que terminará por devorarlos.

American Crime Foto 3

Es lo que se atisba en esta primera temporada, pues el show ha sido renovado por una segunda temporada, una vez pasado con gran éxito ante la crítica Made in Usa y con una audiencia más que discreta. American Crime se convierte en un rompecabezas, que con el paso de los capítulos, las diferentes historias de todos estos personajes, se irán hilvanando en la urdimbre principal: el asesinato de Matt Skokie, un veterano de guerra con una vida aparentemente normal. (Hijo de los principales protagonistas, Russ Skokie), interpretado por un Timothy Hutton, en plena forma, que nos recuerda aquel joven  deslumbrante de talento en el debut cinematográfico de Robert Redford. Su esposa es Barb Hanlon (la siempre espléndida Felicity Huffman). El matrimonio Skokie está roto y además, se evidencia que es una pareja de divorciados por el poco feeling que transmiten y una falta de comunicación absoluta. Por otro lado, está la esposa del asesinado MS, Gwen, la cual, ha sobrevivido y permanece muy grave en coma, luchando por su vida. Hija de Tom Carlin (W. Earl Brown) y Eve Carlin (Penelope Ann Miller, una gran alegría la vuelta de esta actriz a la primera línea mediática). La otra cara de la moneda la comparten, unos personajes muy bien escritos. Ahí, tenemos al severo padre, mexicano, viudo y dueño de un taller de reparación de automóviles; Alonso Gutiérrez (interpretado por ese gran actor que es  gran Benito Martínez) intentando ayudar a su hijo adolescente Tony (Johnny Ortiz) sospechoso de complicidad por dejar el automóvil de su padre a un ladronzuelo, Hector Tontz (Richard Cabral). La pareja de yonkis adictos a la metanfetamina y lo que se ponga por delante; Nix (Elvis Nolasco) y Aubry Taylor (Caitlin Gerard). Auténticos calcos de los personajes de la soberbia “Boss”; Emma Kane y Darius Morrison—emulando un amor interracial imposible. Todos luchan por su supervivencia tras el impacto del asesinato de Matt y las consecuencias, que están condicionando una angustia latente, sobre sus propias vidas. Enzarzándose en una lucha sin tregua para salir del meollo, ante un daño colateral que les implica de facto.

American Crime Foto 4

Vemos gente común y corriente, un grupo de individuos afectados y relacionados con las consecuencias de los trágicos acontecimientos que cambiarán las vidas de cada uno de ellos. Y es precisamente este dolor lo más triste,  y a la vez, lo más interesante. American Crime es un drama que explora las relaciones familiares de distintas etnias, el tráfico de drogas y cómo el hecho de un solo crimen puede afectar el destino de sus vidas. La búsqueda se convierte en un camino de espinas, donde los resortes del sistema judicial chocan hasta hacer descarrilar al más pintado. Todo ello aún suena más doliente en los acordes —de la gran BSO de corte étnico/minimalista— del gran Mark Isham.  La información es oro negro que hay que encontrar a cualquier precio y la justicia, una ínsula quimérica. Uno de los mayores atractivos del show pivota en el resto de los afectados en todo ente affaire. El desgate físico y emocional de un proceso que avanza como un depredador voraz de sentimientos humanos convertidos en despojos de esa tramoya incendiaria llamada sistema y el  avance tortuoso en una sociedad supuestamente muy desarrollada. Un dato, American Crime se estrenó el 5 de marzo de este año, con el halo de las revoluciones ventriculares todavía latentes, tras los homicidios provocados por la policía de Ferguson (Missouri), y el asesinato de un policía a sangre fría en NY. El alcalde la ciudad casado con una afroamericana afrontando las soflamas de su propia policía. Y las calles de EE.UU convocadas a la protesta —en plena reivindicación— de los derechos de igualdad entre ciudadanos de un mismo lugar. En el fondo John Ridely no está más que narrando una crónica de un estallido que siempre supura entre paños calientes, pero sigue latente. Capote lo vio muy claro en Kansas, y es que América, no país para viejos ni para jóvenes. Es una utopía, que a veces, se descontrola y como todo ser humano: nadie es perfecto. A pesar de que American Crime puede dejarle a uno, esa sensación de déjà vu merece darle una oportunidad. La intensidad de los actores y la pulcritud de la narración, a través de una cámara incisiva sobre el gesto del eterno drama americano con aroma a historias, que son obras maestras de la ficción histórica de la TV; bien vale su margen de paciencia. Nota: 7,8