“Alfred Hitchcock presenta” TV (1955)

 

En aquellos viejos y oscuros años, los políticos experimentaban el sabor chic de asomarse por los pasillos de Paseo de la Habana. El olor a nuevo de la vetusta TVE era de su gusto. Aún redoblaban los ecos del resacón eurovisivo de la boda real en el país, del chocolate y las frías trincheras del héroe Alastriste. Todo era un flan Dhul continuado y sopa boba. Nuestros abuelos, padres, tíos y demás grey eran los mayores acólitos al escaparate de cristal en las nuevas tiendas de cajas mágicas. Tanta magia que el maestro del suspense se enamoró de este aparato y nos trajo historias de crueles pesadillas, que quebraron los sueños de nuestros progenitores y pasaron a ser de dos rombos por decreto notarial. Todo el mudo se quedó alucinando al ver a un Sr. Gordo en la TV multifranja.

 

 

“Buenas noches, soy Alfred Hitchcock y esta noche les presento la primera de una serie de historias de suspense y misterio curiosamente tituladas: Alfred Hitchcock Presenta. Yo no actuaré en estas historias pero sí que haré pequeñas apariciones, antes y después de cada capítulo, para explicar el título del episodio a aquellos que no sepan leer y finalmente para poner todo en orden y explicar el final de la historia a aquellos que no lo hayan comprendido.” De fondo sonaba el corte musical de la marcha fúnebre para una marioneta de Gounod.  Así, con un descaro —sui generis—, comenzaba el show del maestro de la intriga del cine y ahora, la TV. Corrían los años 50. Hitchcock no sólo se hallaba en la cima de su popularidad cinematográfica, sino que también encontró la cúspide creativa en un nuevo medio tan adictivo como la TV.

 

 

Al parecer tras una idea sugerida por el presidente de MCA, Lew Wasserman; el director y productor británico se encargaría de presentar cada episodio, haciendo gala de su fino e irónico sentido del humor. La legendaria serie de 268 capítulos, los cuales, fueron emitidos a lo largo de siete temporadas son uno de los mayores tesoros audiovisuales de la humanidad. Desde 1955 hasta 1960 en la CBS, y entre 1960 y 1962 en la NBC, que adquirió sus derechos a posteriori, el mago del suspense dirigió 17 historias. No obstante, aportó a la serie su presencia como anfitrión, una garantía de éxito y una manera de hacer televisión comercial, de calidad y factura creativa. Hitchcok hizo pura imaginería al servicio de la televisión moderna. Algo así como el edén de las futuras producciones de Lynch para ABC o David Simon en HBO.

 

La serie está compuesta por pequeñas historias originales, llenas de toques escabrosos; una cascada de humor negro y evidentemente, unos finales que resultaban tan impactantes, como difíciles de olvidar. A lo largo de los años nos encontramos a realizadores como Sydney Pollack, Robert Altman, Don Taylor, Arthur Hiller, Norman Lloyd, Robert Stevenson, Paul Henreid, Robert Stevens o Lewis Teague, que dirigieron diversos episodios. Entre los guionistas figuraron reputados autores literarios como Ray Bradbury, Richard Matheson o Roald Dahl y también se adaptaron relatos procedentes de escritores tan exquisitos, como Patricia Highsmith o H.G. Wells. La serie consiguió un Globo de Oro al mejor programa en 1957 y tres premios Emmy, aparece también como una de las cien mejores series de la historia de la TV. Memorable fue su capítulo inicial “Venganza”, sobre un marido (Ralph Meeker), que —erróneamente— se vengaba de un supuesto atacante a su mujer cuando descansaba, plácidamente, en la caravana del camping (Vera Miles). Dejándonos un final grandilocuente y apoteósico.

En 1985, la NBC preparó un revival conocido como “El nuevo Alfred Hitchcok presenta” Se volvieron a rodar 76 capítulos de aquellos fabulosos, ya emitidos en los 50. La principal novedad, es el color y la aparición de nuevos actores de esta última época. Destacamos al extraordinario elenco de estrellas que aparecieron en la entrega original y este posterior remake. Nombres tan célebres como los mítico-as; Joseph Cotten, John Cassavetes, Vera Miles, Thelma Ritter, Joan Woodward, Mary Astor, Bette Davis, Barbara Bel Geddes, George Peppard, William Shatner, Charles Bronson, Claire Trevor, James Coburn, Walter Matthau, Roger Moore, Dean Stockwell, Lee Majors, June Lockhart, James Caan, David Carradine, Robert Redford, David Soul o Melissa Sue Anderson y un larguísimo etcétera, de una lista —interminable— que es historia contemporánea del cine y la TV. En España se pasó por primera vez en el año 1965 y posteriormente, en la década de los 80. Actualmente, se pueden localizar en Amazon las 6 primeras temporadas en V.O. Y recuerden, la buena ficción televisiva tiene muchos años y buen fundamento. Como bien dijo el maestro;  “La televisión ha devuelto al crimen a su origen: el hogar”. Nota: 9,1

Un Santo con licencia para matar (1962)

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Las noches en blanco y negro de la vieja caja mágica seguían igual de largas. Todavía no habían llegado los nuevos usos de horarios. Pendientes de la más absoluta oscuridad se esperaba algo de diversión. La primitiva  Spain, esclava de los monitores de línea floja, tenía un nuevo héroe que apuntar a la agenda del monocanal catódico. Las historias de un escritor —británico—muy popular durante el periodo de los años 30, Leslie Charteris se adaptaron a la pequeña pantalla y su protagonista; Simon Templar — auténtico protodandy, 007—“el santo” con alma de Robin Hood  y maneras  supercool. Era lo más, de lo más. El rostro del mocetón Roger Moore, ya era un fijo en la caja de novopan. El Santo (Roger Moore) alcanzó la gloria, al ser elegido para representar las hazañas del  agente británico del MI5 y su graciosa majestad, James Bond 007. Basado en otra novela de otro exitoso escritor, Ian Fleming. Pero, la caja tonta ordenaba que era el momento de Simon Templar que, a veces, se convertía en un juego de iniciales traducidas como Simón “el tumbas” y refrendado con el logo del halo, a modo de coronilla, que le daba los galones de héroe santoral, como nuestro santo nacional Iker Casillas.

 

The Saint&Volvo

 

 

El éxito de esta serie en aquellos 60 radicaba, esencialmente, en la idiosincrasia del personaje. El público disfrutaba de lo agraciado del personaje. Mitad héroe, mitad detective freelance, y el sutil toque de playboy sofisticado adinerado. Un divertido embaucador, de refinados modales, que trabajaba para causas nobles o por el bien —pensaría algún ingenuo— como el forajido del bosque de Sherwood. Un producto Made in UK, “Total Sixties”. Su sello de identidad era una tarjeta de presentación en la escena del crimen, algo así como un ángel de la guarda que lucha por la restauración y la dignidad del bien sobre el mal. Una figura humana esbozada con líneas básicas, en forma de halo, aparece como logotipo de los libros y la serie de televisión en su cortinilla inicial. El joven Roger Moore se metió de lleno en este personaje al que le debe todo lo que ha sido en el mundo del espectáculo hasta nuestros días. Templar era ambivalente ya que buscaba la justicia, usualmente, por medios ilegales. Aquel detective privado mujeriego —rodeado de hermosas damiselas— que resolvía todos los casos, porque la policía no puede o no asistía. El santo flirteaba, en un prototipo de agente con licencia para ejecutar y viajar por medio mundo. Desde  el lejano Oriente para liquidar una Liga terrorista hasta las Highlands escocesas a poner orden en una conspiración. Como de repente, la alerta en busca de un tesoro por América del Sur, enfrentándose a enemigos de calibres mortíferos y exóticos.

 

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Con su Volvo convertible, aparecían nuevas tramas e investigaciones de asesinatos, extorsiones y robos. Ingredientes en clave Noir, cercanos a la vieja escuela de Doyle y Christie. Roger Moore bordaba el papel, y da se le veía a gusto. Confirmando lo que más tarde o más temprano se corroboraría: nuevo 007 a la nómina de Brocolli para la franquicia que, últimamente, va de aniversario. Es más que evidente, que las tramas del Santo son muy similares a las de Fleming o viceversa. Nadie sabe bien, cuál es su profesión ni el origen de su gran fortuna. Lo que importa de  Simon Templar es su estilo, esa manera de vivir y la ironía que se gasta contra sus adversarios. Elegante, rico, sofisticado y sobretodo muy culto, perteneciente a la alta sociedad británica. Templar está del lado de  los débiles, enfrentándose a muchas clases de delincuentes y villanos, utilizando sus grandes conocimientos y empleando métodos poco ortodoxos, lo que usualmente lo lleva a meterse en muchos líos con la policía. Mientras en la vieja España, ávida de sensaciones, sueños y utopías en blanco y negro parecía disfrutar de un juvenal Moore, que hacía las delicias de la imaginación más resignada de los silentes peninsulares.

2.11-05

 

El Santo, comenzó como serial radiofónico en los años 40, narrados por la impresionante voz de Vincent Price, para pasar a la gran pantalla poco después, interpretado por George Sanders, de entre muchos actores que surgieron. Entre 1962 y 1969 se realizaron 71 capítulos en blanco y negro, y 47 en color. Más tarde volvió a aparecer en 1979, con el reclamo de El regreso de El Santo. El actor, Ian Ogilvy fue el nuevo gancho. 24 episodios en color, un fracaso rotundo de audiencia y crítica. En 1987 volvieron a la carga con un nuevo Santo, esta vez interpretado por Andrew Clarke en el papel de S. Templar, tampoco llegó a buen puerto. Posteriormente, en 1989, el Santo fue rehabilitado para la televisión en una miniserie de 6 entregas con una duración de 2 horas. En esta ocasión, el personaje cambia de nombre, Templar por Dutton, manteniendo el mismo nombre y el alias. Y finalmente,  la película protagonizada por Val Kilmer y dirigida por el siempre preciso, Philip Noyce (1997). El guion tomó mayor consistencia al dotar al personaje de una niñez y un pasado. A pesar, de todos estos ingredientes fue una hecatombe en la taquilla, como en lo personal. Empero, Val Kimer (no estuvo a la altura requerida) y la coprotagonista aquella deliciosa Elisabeth Shue emprendieron una caída profesional en barrena, que los ha situado en el rol de actores de reparto muy lejanos de la fúlgida glamurama ochentera que gozaron. Actualmente, se ha anunciado nuevo proyecto para este año en formato TV-Movie. Dirigirá Simon West y  el papel de Simon Templar lo protagonizará el británico Adam Rayner. Estaremos atentos.