Ozark «la familia unida»(2017-2022)

Si alguien hubiera dicho que el exitoso drama criminal familiar de Ozark, entraba en su recta final; muchos hubieran dado a entender que la propia Netflix se estaba pegando un tiro en el pie. Lo decimos porque el final tiene mucho que ver con un familiar directo de los Byrde. No les decimos más y vaya por delante, que merece la pena, esperar el desenlace final: no les decepcionará. Empero, si bien la muerte, puede parecer un hecho en un programa en el que cinco personajes cruciales fueron asesinados en los ocho episodios anteriores, casi nada ha sido obvio en lo que respecta al surgimiento de este programa oscuro y adictivo, que pasó de ser apodado —grotescamente— como la imitación en el medio oeste lacustre del fronterizo Breaking Bad (serie, endiosada, como un entretenimiento pueril y soleado del hermoso Nuevo México). ¡Válgame, Dios! Benditos personajes toda la familia Birdy. Me dejan con la lágrima llorona, en medio, de una despedida ejemplar y perfectamente ejecutada de esta fascinante serie; que ya está entre los mejores belugas de la ficción Made in Usa. A finales del mes de abril se despidieron de Netflix. Justo hoy se cumple un mes y una semana. Durante cuatro temporadas, hemos, reído, llorado y vibrado con los vericuetos y movidas de este clan familiar, en los bellos Ozarks, de ese fascinante centro de la Norteamérica que marca el día a día del americano que intenta salir adelante.  Ozark ha demostrado que no es una serie de televisión tradicional y que los Byrdes no son una familia de televisión convencional. Claro, Wendy (Laura Linney), Marty (Jason Bateman), Jonah (Skylar Gaertner) y Charlotte (Sofia Hublitz) se sientan alrededor de la mesa, pero esas conversaciones nocturnas se centran muy poco en los cuchicheos del share y las calificaciones del show y más en el tráfico de drogas y los encubrimientos de asesinatos. “Si hubiera un programa sobre como soy yo, como padre, en el día a día: sería bastante aburrido”, dixit: Jason Bateman, quien, también se desempeña como director y productor ejecutivo del programa. “Espero tomar decisiones que sean algo predecibles y responsables, mientras que Marty y Wendy tienen algunas ideas emocionantemente torcidas sobre lo que está bien y lo que está mal”. “He tenido la suerte de estar trabajando durante un tiempo y sé que estas situaciones no ocurren muy a menudo”, comentaba Laura Linney, la reconocida actriz detrás de Wendy, esa obsesiva astuta matriarca de Byrde; que no se le pasa el más mínimo detalle. La cultura de la televisión puede ser un poco extraña, y si realmente quieres contar una historia, no siempre se adapta necesariamente a eso. “Muy pronto, todos nos dimos cuenta del potencial de filmar, en los primeros episodios. Recuerdo estar en el set, mirar a mi alrededor y pensar: ¡Vaya, creo que esto podría ser la hostia!” Eso, es decirlo a la ligera. Inicialmente, la vida criminal estaba reservada para Marty, un asesor financiero de Chicago, aparentemente reservado y reacio al riesgo que limpiaba dinero en secreto para el segundo cartel de drogas más grande de México. Sin embargo, poco después, que su socio robase 8 millones de dólares a sus jefes; la vida de Marty, comienza a verse amenazada. Él, presa del pánico, propone una idea que —incluso, el mismísimo, Marty— no creía que funcionaría: mudarse a bella región de los Ozarks, donde poder lavar más de 500 millones de dólares, en los próximos cinco años. Nació oficialmente una empresa familiar del blanqueo de capitales, al servicio del crimen organizado. Desde esa reubicación, de vive o muere. Mi familia y yo. A partir de esa escapada a aquellos tranquilos y hermosos parajes lacustres: los Byrde robaron, mataron, compraron un club de striptease, una funeraria, y, flipen un poco, más, ya que las risas fueron del 29. Intentaron lavar todo ese dinero, a través de una iglesia, sólo para que el pastor desquiciado por la situación, terminase por secuestrar a Wendy. Lo que los obliga a asesinarlo, “en defensa propia”, y tener que criar a su bebé, recién nacido. Finalmente, cambian al niño por un psicópata violento, gracias a la bula del derecho a construir un casino. Y eso es solo la punta del iceberg.

“A lo largo de la serie, se conocen muy bien a todos los implicados, y se les intuye muy bien, a sí mismos…Ves lo que le sucede a una relación, cuando hay presión, ya sea presión financiera, presión social o, en su caso, solo la presión de, literalmente, sobrevivir físicamente”. A partir de ese instante, los Byrdes esperan que la familia que lava ropa se mantenga unida fuera de la cárcel, pero con amenazas que se acercan desde todas las direcciones, todavía hay tiempo para que las cosas se pongan muy mal en los siete episodios restantes. Pero a medida que Ozark se acerca a la línea de meta, sin importar la reacción a lo que Bateman llama una conclusión «opaca», el legado del programa como uno de los mejores de Netflix, ya está consolidado. Ozark exploró en el transcurso de 44 episodios. El concepto de la «Familia”, pensando en lo que cada día comemos en el desayuno. Paradoja que resume —brevemente— la visión de la vida en esos momentos finales. Y es ahí, cuando, Ozark reafirmó la supremacía de la familia, específicamente, en su forma que tiene, para corromper a un individuo, con el tiempo. La familia Byrde son: el padre Marty (Jason Bateman), la madre Wendy (Laura Linney), la hija mayor Charlotte (Sofia Hublitz) y el hijo menor Jonah (Skylar Gaertner). Todas esa inversiones en negocios locales como el Blue Cat Lodge, a través del cual, lavaron dinero del cártel, e hicieron nuevos amigos como la maravillosa Ruth Langmore (Julia Garner), a quien reclutaron, para su operación ilegal. En el transcurso de estas cuatro temporadas, aseguraron su fortuna mientras arruinaban lentamente la vida de casi todas las personas con las que alguna vez entraron en contacto. Ese es el poder de la familia. El empuje y empeño del pater familias y productor ejecutivo de la historia,  amén, de dirigir más de un capítulo con matrícula de honor: Jason Bateman. Ozark siempre ha abordado algunos de los mismos temas que la amada serie de comedia; el núcleo moralmente en bancarrota de los negocios estadounidenses, el autoengaño desenfrenado de los ricos, y la forma en que las élites se aferran a la «familia» como excusa para su comportamiento poco ético. (Relevante: una trama clave de la temporada 4 de Ozark tiene a Bateman diciendo que quiere que sus «niños vuelvan»). Donde se observa en el capítulo, semejanzas con la sitcom de culto que puso a Jason Bateman en el disparadero de Hollywood Arrested Development 2003 tiene meta/chistes, trampas y narración en off de Ron Howard, Ozark ofrece asesinato, montones de dinero, en efectivo, y sombrías proclamaciones sobre el destino. Pero ambos hicieron una crítica similar de la vida estadounidense moderna: el juego está amañado. De dónde Bateman fagocita una cantidad sorprendente de su peculiar sentido del humor para el capítulo final cut «A Hard Way to Go», el final de la serie escrito por el showrunner Chris Mundy y dirigido por Bateman, porque en su escena final, Ozark, esencialmente terminó con una mordaza. A través de una serie de maniobras complejas, Marty y Wendy aseguraron su futuro empujando al jefe del cártel Omar Navarro llevándolo con ejemplar hipocresía a un precipicio. Aunque, el precio, fuera llegar a un acuerdo con el FBI para mantener a flote sus negocios de lavado de dinero en Missouri, estableciendo una fundación benéfica que los haría importantes. Donde, políticos de pedigrí (al estilo de los Kennedy o los Koch, cuyos nombres fueron verificados), pudieran echar unas partidas de cartas y regresar a los suburbios de Chicago con mucho más dinero del que llevaban en su viaje de ida. Sin duda, ganaron. ¿El precio? Sacrificar a su última aliada leal, Ruth, entregándola a la hermana de Navarro, Camila Elizondo, interpretada por la maravillosa actriz Verónica Falcón que busca venganza, quien finalmente se enteró de que su hermano Javi fue asesinado a tiros por Ruth. De este modo, el dulce hijo de los Byrde, Jonah, —que aprendió a lavar dinero bajo la tutela de su padre— irá haciéndose un gélida adolescencia que le marcará su más inmediato futuro. Sin apenas amigos y aprendiendo, de un supuesto abuelo/vecino que venía con la nueva casa que compran; el enfermo terminal Buddy Dieker, inmenso (Harris Yulin). Buddy es un personaje extravagante, inteligente y con un pasado muy ambiguo.

Sí, como gran parte de Ozark, el final fue sombrío, cínico y brutal. No obstante, la filmación, tenía el ritmo de un chiste de mal gusto, uno que los escritores decidieron en la Temporada 3; cuando Jonah persiguió a la abogada Helen Pierce con la misma arma y no pudo apretar el gatillo. En ese momento, Jonah todavía estaba tratando de encontrar su camino en el mundo, todavía lidiando con el bien y el mal. También, le vino a la cabeza, lo que le enseñó sobre el mundo de la caza, su gran amigo/mentor Buddy Dieker. De ahí, la sombra de la duda, en ese instante. En el último episodio, Ozark eliminó más o menos los tonos de gris o la punzada de ambigüedad. El final, con Wendy explicando con seriedad «el dinero no sabe de dónde vino», no podría haber sido más literal. Es posible que la escena se haya cortado a negro antes de que Mel recibiera una bala en la cabeza, pero hay poco espacio para el debate posterior al final de Los Soprano. No hay posibilidad de una teoría de «todo fue un sueño» aquí. ¿Hay algo admirable en el enfoque de «Estas personas son malas»? En abstracto, sí. En el pasado, programas como Ozark han usado fragmentos de subtexto y el florecimiento ocasional del escritor para humanizar monstruos irredimibles, intentando atraer simpatía cuando el desdén podría ser más apropiado. La franqueza y la claridad pueden ser refrescantes. Aun así, hubo un vacío en el tramo final de Ozark. En un nivel narrativo, todas las piezas encajaron en su lugar y las configuraciones importantes (como el bote de cerámica para las galletas) obtuvieron sus recompensas. Jason Bateman, que ya era una superestrella de la comedia en la pantalla grande y pequeña, no buscaba explícitamente pasar de ser el padre de una comedia de situación a un antihéroe poco probable (hablaremos más sobre esa palabra usada en exceso) como lo hicieron Bryan Cranston y Michael Chiklis en Breaking Bad y The Shield, respectivamente.  Más bien, quería seguir los caminos de cineastas como Cary Joji Fukunaga de True Detective y Jean-Marc Vallée de Big Little Lies, quienes asumieron la dirección de una temporada completa de un gran proyecto. La búsqueda de Bateman condujo a Ozark, un lanzamiento proveniente del guionista de The Accountant (2016), Bill Dubuque, y el productor Mark Williams. “Fue el desafío de asumir lo que básicamente sería una película de 600 páginas”—dice Bateman: “Quería deliberadamente asumir algo dramático y oscuro como director, porque estaba realmente interesado en algunas de esas técnicas que estaba observando y con las que estaba impresionado y tratando de aprender de personas como David Fincher”. «Dije que no lo hiciera un par de veces», admite el showrunner Chris Mundy, quien, en ese momento, ya estaba comprometido con terminar Bloodline de Kyle Chandler. Pero cuando la fecha de inicio de Ozark se retrasó repetidamente y Bloodline terminó su carrera de tres temporadas, Mundy estuvo repentinamente disponible para actuar como showrunner. “Bill escribió un gran piloto, y debido a que ninguno de nosotros lo había escrito, todos pudimos poseerlo juntos. Y entonces, el punto de partida fue, «OK, aquí está esta cosa, ¿qué podemos hacer con esto?” El objetivo de Bateman de dirigir los 10 episodios de la temporada 1 resultó ser demasiado ambicioso debido al tiempo y al presupuesto, por lo que se conformó con el primero y los dos últimos. Si bien dice que ahora está aún más ansioso por tener esa experiencia de “inmersión total”, su papel como productor ejecutivo le proporcionó suficientes desafíos abrumadores para mantenerlo ocupado, comenzando por ganarse a la única persona que tenía en mente para ser su compañero en la pantalla.

“Nos conocimos en Nueva York”, recuerda Linney, que ya había sido tres veces nominada al Oscar y cuatro veces ganadora del Emmy. “Solo recuerdo estar sentada allí con él y tener la sensación de, «Oh, esto es algo que debería hacer». Ni siquiera sabía por qué pensaba eso, simplemente parecía interesante”. Esta era de la televisión, ha estado, plagada de series centradas en antihéroes masculinos blancos que hacen lo que quieren y cuando quieren, mientras que las esposas de los personajes son odiadas por no animarlo a él ni a sus hazañas. El equipo de Ozark convirtió en una prioridad obligar a la audiencia a alejarse de este tipo de pensamiento de Walter White&family. Buscar en Laura Linney un papel digno de su tiempo y talento. Mundy dice que desde el principio, decidieron no incluir nunca escenas que “tienen que ser sobre cosas que otras personas no sabían”, por lo que el conocimiento de Wendy sobre el verdadero trabajo de Marty es anterior a los eventos de la serie, lo que la convierte en cómplice total de su actividad. “Estás siendo realmente tonto si no le das a Laura Linney tanto trabajo como sea posible dentro de cualquier programa del que forma parte”, dice Bateman. “Simplemente delegarla a algún cliché, el rol de esposa tradicional sería simplemente dejar un brazo atado a la espalda y no aprovechar todo lo que puede aportar a un proyecto”. Y Linney lo trajo, yendo a la ciudad con un personaje que se rompe tan mal que Wendy con frecuencia se convirtió en la cosa más aterradora de Ozark. “Ella es una madre absolutamente terrible, es un desastre y tiene problemas serios, pero nunca querría cambiar eso”, —dixit: Linney. “Es solo quién es ella”. Completando la familia principal estaban Hublitz, de 17 años (ex concursante de MasterChef Junior), como la adolescente rebelde Charlotte, y Gaertner, de 13 años (que interpretó al joven Matt Murdock en Daredevil de Netflix), como el talentoso e introvertido Jonah. “No tenía idea de quién demonios era Jason Bateman”: —dice Gaertner, reflexionando sobre su audición. Pero eso cambió muy pronto. La producción comenzó en el verano de 2016 en Atlanta, que serviría como el lugar principal de filmación (el final del piloto es una de las pocas secuencias filmadas en los Ozarks reales). Incluso con la falta de conocimiento de Gaertner sobre Teen Wolf Too, la química con Byrde fue instantánea. «La mayoría de las escenas que el núcleo familiar principal tiene juntos son escenas de cenas, que suelen ser largas y difíciles de filmar, manteniendo la continuidad de la comida y la iluminación, y escenarios para cuatro actores diferentes», comparte Hublitz, quien también probó para el papel de la protegida criminal amante de los improperios de Marty, Ruth Langmore, que fue para la futura estrella emergente, perdón, ya lo es, la gran Julia Garner. Una de las primeras escenas que filmamos juntos fue esa escena en familia en el piloto donde estamos comiendo burritos. Estábamos bromeando, conociéndonos, y así fue como todos nos unimos”. Pero Netflix aún necesitaba estar convencida, y el listón estaba alto. Unos años después de su impulso de programación original, la plataforma había encontrado un éxito temprano con los ganadores del Emmy House of Cards y Orange Is the New Black, los favoritos de los fanáticos: The Crown y Stranger Things. Mundy señala el cuarto episodio, «Tonight We Improvise», que comienza con Marty explicando el lavado de dinero y cierra con la revelación de que la persona con la que está hablando es Jonah, como lo que aseguró la confianza de Netflix desde el principio. “Esto fue casi como una especie de prueba de concepto”, explica Mundy. «Entre el guion y el primer corte, MRC y Netflix pudieron respirar un poco de alivio, como, “Está bien, al menos saben lo que están haciendo”. No significaba que a la gente le iba a gustar, pero teníamos un plan interno”. La carta del comodín de la familia Jennings (los espías rusos ochenteros, estaba por ahí).

Ozark es algo más adulto, estoy convencido, creo que USA, quería volver a ver, salvando algunos obstáculos una pequeña parte de edad de oro televisiva del inicios del nuevo siglo: Ozark fue que estaba tratando de aprovechar los rebufos de la tendencia antihéroe formada por The Sopranos, The Shield, Mad Men y The Americans pero era una tendencia que también había comenzado a sentirse de memoria por 2017. Mundy pensaba; que Ozark y Marty nunca pertenecieron a esa conversación. “No pienso en Marty como un antihéroe”, dice: “Era alguien que estaba atrapado en una pendiente resbaladiza e intentaba salir de ella y volver a algún tipo de normalidad y familia… naturalmente, no nos atrajo esa trampa, en la medida en que es un arma de doble filo, a veces te puedes cortar”. En cambio, Ozark se concentró en el matrimonio de Byrde, que en sí mismo era una pendiente un poco resbaladiza. Apenas unos minutos después del piloto, se ve a Marty viendo una grabación secreta de Wendy teniendo sexo con otro hombre subida a una red social. Es un video al que regresa a lo largo de la primera temporada, mucho después  que aquel hombre/amante muriese arrojado desde su rascacielos justo delante de Marty y Wendy. Ni siquiera el consejero matrimonial más adorable y sobornable podría resolver problemas como ese (DEP). “No soy lo suficientemente inteligente para escribir, pero imagino que si lo fuera, realmente estaría interesado en las posibilidades de conectar a dos personas en un matrimonio que comienza en el punto más bajo, a las puertas del divorcio, pero luego encuentra por una circunstancia en la que es imposible divorciarse”—reflexiona Bateman. “Eso desde el principio genera un fascinante conflicto y una obtusa tensión”. A pesar de lo oscuro que se puso el matrimonio y Ozark, en general, ese pesimismo no se filtró en la realización real de la serie. Mundy se ganó el apodo de «Grim Reaper» debido a la cantidad de personajes que se encontraron con su muerte prematura, y Linney organizó una procesión fúnebre falsa al final de la temporada 2 para honrar a todos los actores que fueron desapareciendo. Tuvo lugar en la casa de Linney en Atlanta, y el elenco y el equipo se vistieron de negro para un evento en el que Mundy elogió a actores memorables de Ozark como Jacob Snell (Peter Mullan), Roy Petty (Jason Butler Harner) y Cade Langmore (Trevor Long). Así como sus retratistas. Al crecer en un escenario tan letal, Gaertner, que ahora tiene 18 años, dice que el estado de ánimo siempre fue “muy ligero”, especialmente, cuando los momentos más pesados ​​son interrumpidos por actores que sacan selfies mientras yacen en un charco de su propia sangre falsa. Y realmente se convirtió en un gran problema. Tras las críticas positivas de la primera temporada, Bateman obtuvo nominaciones al Globo de Oro y al Emmy, mientras que Daniel Sackheim fue nominado por la impactante «Tonight We Improvise». El rumor subió un nivel con la temporada 2, especialmente cuando se trataba de la temporada de premios: Bateman fue nominado una vez más a un Emmy por su actuación, y Linney y Ozark se colaron en los campos de Mejor Actriz y Mejor Drama. Pero fueron dos victorias sorpresa las que cimentaron oficialmente el lugar de Ozark en el panorama televisivo. “Recuerdo cuando todo cambió; fue la noche en que Julia ganó como Mejor Actriz de Reparto y Jason ganó como Mejor Director”, recuerda Hublitz. “Sabía que todo iba a ser diferente a partir de entonces. Volaba de regreso a Atlanta después de una visita a mi hogar en Nueva York, y Charlie Tahan que interpreta al personaje de Wyatt Langmoreque; se había convertido en uno de mis mejores amigos, me llamó mientras me dirigía a recoger el equipaje. Uno de esos interpretes que terminó de consorte de la viuda de Jacob Snell, la enorme Darlene Snell (Lisa Emery), lleva a cabo, una de esas interpretaciones que revolucionó a crítica y público. Me había esforzado tanto por poner los premios Emmy en la pequeña pantalla del avión, pero no podía verlos. Entonces, mi teléfono acababa de encenderse, e inmediatamente me llamó y me dijo: ‘¡Hey, colega, ganó! ¡Ella ganó! “Estaba gritando frente a todas estas personas en el aeropuerto de Hartsfield”.

La tercera temporada de Ozark se lanzó el 27 de marzo de 2020, aproximadamente dos semanas después de que el mundo se cerrara y miles de millones de personas quedaran atrapadas con su historia. Para entonces, todos bromeaban diciendo que ya se habían quedado sin cosas para ver, pero luego llegaron 10 episodios emocionantes y llenos de adrenalina de Ozark. Con el apoyo de una actuación poderosa de Tom Pelphrey como el hermano de Wendy con trastorno bipolar, un magnífico Ben Davis, que interpretó (Tom Pelphrey) (RIP), la imponente y escalofriante presencia de Janet McTeer como la abogada del cartel Helen Pierce (RIP) y un suspenso sangriento e impactante, la temporada 3 obtuvo un 98 por ciento de audiencia en la webesfera. Ozark se había convertido en un fenómeno mediático, pasando de ser una obra de teatro de alto nivel para Netflix; a una de sus series más originales y más prestigiosas hasta ese momento. “En las dos primeras temporadas, recibí más comentarios, mensajes de texto y correos electrónicos de personas que no había visto en mucho tiempo”, dice Mundy. “la Temporada 3, fue menos la cantidad de personas que parecían estar mirando, pero tuvimos suerte que, la mejor temporada que habíamos hecho, hasta ese momento, también llegó en el momento en que la mayoría de la gente estaba probando eso. «Temáticamente, con unos EE.UU propio país pasando por una crisis de identidad, al igual que todo el planeta, viendo a una familia pasar por su propia crisis de compatibilidad conectada. La familia siempre fue el ancla. Estar con Jason, Sophia y Skylar, particularmente en la casa, es donde muchas de las escenas pueden simplemente relajarse y realmente encenderse. Esperando a una transformación colectiva. A pesar de que Ozark alcanzó nuevas cotas de éxito con la Temporada 3, pasaron meses antes del anuncio oficial de la renovación de la Temporada 4. Esa buena noticia vino con una advertencia: el pedido ampliado de 14 episodios más se dividiría por la mitad y cerraría la serie. Teniendo en cuenta el aumento de la audiencia, Netflix seguramente habría acogido una carrera más larga para Ozark, pero Mundy y Bateman estaban decididos en su misión original de no quedarse más tiempo del esperado. “Este es un programa serializado, por lo que es lineal: hay un comienzo, un desarrollo por medio y un final”, explicaba Bateman. “No nos detenemos porque sentimos que el interés estaba disminuyendo, nos detenemos porque logramos mantener el interés el tiempo suficiente para que Chris llegara al final que comenzó a ver desarrollarse”. “Vamos a parar, ya que sentimos que el interés estaba disminuyendo”. —Jason Bateman. Los primeros siete episodios de la cuarta y última temporada se estrenaron en enero y abrieron con la familia montada, en su SUV, a punto de dejar atrás a los Ozark y regresar a Chicago, solo para que Marty diera —repentinamente— un volantazo, para evitar una colisión, que provocó el volcado del vehículo. Rodar insistentemente. El destino de la familia queda sin respuesta, con la última secuencia de eventos aún por alcanzar hasta ese momento, pero aún ha habido drama más que de sobra. A medida que Grim Reaper continúa apilando cadáveres (RIP para el Sheriff Nix, Frank Sr., Darlene y, especialmente, Wyatt), los Byrdes intentan volverse legítimos, al mismo tiempo que se entrelazan cada vez más con el líder del cartel encarcelado Omar Navarro (Félix Solís) y su sobrino hambriento de poder Javi (Alfonso Herrera).

Marty parece haber superado todo, tratando de convencerse a sí mismo de que pueden volver a sus antiguas vidas, lo que Wendy le señala que era una mentira. “No creo que haya crecido tan notablemente más de lo que uno crecería naturalmente en el transcurso de cuatro años, cuando se tiene en cuenta el tipo de circunstancias por las que ha pasado”—dixit: Bateman.“Entonces, se ha vuelto cuatro años más inteligente. Desde el punto de vista del crimen, ha mejorado cuatro años en su oficio de lavado y manipulación. Desde el prisma familiar… se le ha vuelto un poco más difícil justificar lo que está haciendo como colíder de la casa. Eso fue parte de la tensión que estaba provocando la Temporada 3 y luego realmente culminó en la Temporada 4: Marty estaba buscando una rampa de salida, mientras que Wendy estaba duplicando la apuesta”. Eso es decirlo, de algún modo, con gentileza. Además de convertirse en una confidente de sangre fría para Navarro, Wendy también parece estar perdiendo el control de la realidad. Hizo el último sacrificio en la temporada 3 al decirse a sí misma que entregar al cartel al problemático; Ben era la única manera de salvar a su familia. Pero desde entonces, lo reformuló como un adicto a las drogas desaparecido como parte de la promoción de la nueva fundación de los Byrdes, y no está claro si ha ensayado tanto la mentira que ahora la cree. “Lo que me encanta de ella es lo astuta y emocionalmente inmadura que es”, comparte Linney. “Es una gran combinación, porque entonces tienes a alguien que está dando vueltas por todos lados, pero que es muy aguda y clara sobre lo que quiere y cómo lo va a conseguir. Ella es potencialmente muy peligrosa”. La falta de control, al menos sobre las emociones, también podría describir con precisión cómo el elenco manejó la filmación de su escena final. Apropiadamente, se envolvieron juntos como una familia; el recuerdo de ese momento lleva a Hublitz a sugerir que podría necesitar algunos pañuelos, nuevamente: “Nada podría haberme preparado para ese corte final.» Instantáneamente todos comenzamos a llorar y nos abrazamos. Solo recuerdo mirar a todos y pensar: “Vaya, estas son las personas que me sacaron de mi adolescencia”. La tradición narrativa de ver a personas comunes y corrientes verse arrastradas por el caos del crimen es tan antigua como el tiempo. Queremos estas historias ya que aprovechan nuestra fascinación por ver a las personas caer en desgracia, dejándonos preguntándonos a dónde los llevará esta vida y si hay alguna esperanza de que salgan limpios del otro lado. Esta es la pregunta fundamental que ronda la última temporada de la serie de Netflix Ozark. Durante cuatro temporadas, hemos visto a Martin «Marty» Byrde, interpretado por Jason Bateman, arrastra a su familia a un mundo delictivo que los deja cada vez con menos formas de escapar. Lo que comenzó como una forma desesperada de sobrevivir a una muerte segura ahora se ha convertido en un negocio frío pero próspero construido sobre la sangre. Con cada decisión y traición, hemos visto a la familia Byrde volverse irredimible en su insensible crueldad mientras aún se aferra a una oportunidad de salvación que se desvanece.

En esta temporada final, todo lo que necesitan hacer es conseguir un acuerdo más, y estarán limpios. Al menos, eso es lo que se dicen a sí mismos para dormir; la noche después de todo lo que han hecho. Al representar cómo sería el final de este programa después de su estreno hace más de cuatro años, uno podría ver como se estaban sentando las bases para este enfoque central. Desde los ominosos momentos iniciales donde comenzó todo el espectáculo, escuchamos a Marty, en un monólogo sobre la forma, en que había construido su existencia, en torno, al dinero como poder. Así se medía, del mismo modo, que ante un espejo antojado, viéndose en él: ese hombre y padre ejemplar que cree ser. Un discurso que se convertiría en una acusación condenatoria de todo lo que muy pronto haría pasar a su familia en pos de este anhelo de riqueza. Este trasfondo cínico cortante ha estado resonando en el fondo del programa desde entonces, una pregunta sin respuesta que quedó pendiente, mientras esperábamos que cayera el zapato inevitable. Cuando Ozark aborda esta pregunta y el descenso de la familia Byrde, es tan fascinante como siempre. Bateman ha dirigido solo dos episodios desde que ganó su Emmy, lo que abrió la puerta para que Linney y la estrella de House of Cards, Robin Wright, estuvieran entre los que se colocarían detrás de la cámara en la temporada 4. Pero no iba a perder la oportunidad de volver a la silla del director para el final y terminar lo que empezó. Marty y Wendy cada vez ya no se esconden detrás de una falsa sensación de bondad. En cambio, han abrazado por completo su naturaleza grotesca con una desvergüenza que es tan enfermiza, como destacada en la forma, en que se expone nuestra propia capacidad para el mal en un mundo que lo recompensa. Los momentos clave y los cortes establecen cómo viene el arreón. Dejando muy claro que la tragedia es inevitable para cualquiera; que entre en contacto con ellos. Un pequeño instante pasa notablemente de una escena de tortura a la preparación que se está realizando para una recaudación de fondos de la fundación, poniéndolos en una conversación clara entre ellos, como si estuvieran interrelacionados. Ozark ya es parte de la historia de la TV de USA. Todos los premios de la industria audiovisual más prestigiosos los tiene; es lo de menos. Mientras, el menú que nos proporciona se instaura cómo, el barniz brillante, que lo sustenta, sobre eso que han construido para sí mismos, en la sociedad educada; Marty y Wendy son tan malvados como las personas de las que inicialmente huían. En cambio, un ingenuo como yo, sigue viéndooslos como esos encantadores vecinos de urbanización —que todo el mundo iría encantado, a cenar, en su casa— con un ramo de flores y una botella de Pingus. Gracias a los Byrde por tan buenos momentos y disfruten de esta serie todos aquellos, que todavía, no hayan devorado este delicioso beluga. Además en redes musicales de prestigio está su excelente Soundtrack, un selección de canciones, que son historia de la música contemporánea. Nota:8,8

Deja un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

pensamientosdescatalogadosyreflexionesvarias

mis reflexiones sobre películas, libros, cosas que me ocurren a mi o a otros...

Relatos sorprendentes

El rincón de los contadores de historias...

Hopper in Gloucester

Edward Hopper's work in Gloucester, Massachusetts and beyond

SOPA DE GANSO

Blog de cine de Jordi Batlle Caminal

El sitio tranquilo

No sé vender mi producto

Diccineario

Cine y palabras

El dolor sí tiene nombre

Vivir con dolor crónico (Neuralgia trigeminal, dolor facial...)

Capricho Cinéfilo.

Blog de Fernando Usón Forniés sobre análisis cinematográfico.

IN THE NAME OF CINEMA

El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, haciendo cine.

Observer

News, data and insight about the powerful forces that shape the world.

Escrito en negro

La vida no es lo que esperabas, nena

Mundo Lumpen

Al filo de la marginalidad y el glamour

CINEBEATS

Film Journalism by Kimberly Lindbergs

La mano del extranjero

Blog sobre ficciones del cine, la literatura y el cómic

Tras la última tormenta

Retazos de una nueva vida

Discover Medical London

Find out how one of the world’s greatest cities became an international capital of medicine with our guided walks, tours and events.

rompepaginas.wordpress.com/

Blog de libros young & foolish

A %d blogueros les gusta esto: